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Pitcheo, bombazos y un cirujano como manager, la fórmula de los Rays [+VIDEOS]



Kevin Cash le ganó el primero al veteranísimo Dusty Baker haciendo gala de sus fortalezas. La Serie de Campeonato en la Liga Americana enfrenta dos escuelas y dos equipos que, aunque con algunas radicales diferencias, puede trenzarse en duelos así, como el inicial de este domingo

Por Ignacio Serrano
ElEmergente.com

Un tuit de FOX Sports redujo la Serie de Campeonato de la Liga Americana a una sorprendente comparación financiera: todo el lineup de los Rays cobró 12,5 millones de dólares en 2020, sumando el salario de sus integrantes, mientras que José Altuve, camarero de los Astros, recibió 12,7 millones solo él.

Los contrastes entre los dos clubes que disputan el banderín del joven circuito son así de radicales, en cierto modo. Aunque también haya espejismos, porque son dos organizaciones construidas a partir de nuevo análisis del beisbol.


Eso no impide que haya un choque de escuelas, representado por sus managers. Dusty Baker, el piloto de Houston, ha mandado en las Grandes Ligas desde 1993 y acumula 1.892 victorias en temporada regular. Kevin Cash, su oponente, es estratega desde 2015 y todavía no dirige 1.000 choques arriba.

Baker es un zorro viejo, que durante años exprimió los brazos de sus lanzadores, confiando en la sabiduría tradicionalista. Eso le costó la salud y la carrera a algunos de sus ases, como Mark Prior, Matt Clement o Kerry Wood, pero también le llevó a los playoffs en 10 de sus 23 campañas, aunque todavía busque ganar la Serie Mundial.

Cash maneja como nadie, hoy en día, lo que se sabe desde siempre y los aportes que ofrece el nuevo análisis aplicado al terreno. Para a su defensa exactamente como dicen las tendencias del rival, inventó el opener como sabia forma de administrar el talento disponible y ha construido una maquinaria difícil de superar en el bullpen.


Su equipo puede ganar con buenos pitchers y bombazos. Con dos jonrones vencieron 2 por 1 a los Yanquis en el decisivo de la Serie Divisional. Con cuadrangular del sorprendente cubano Randy Arozarena empató este domingo a los texanos y con un toque de suerte, más un sencillo de Mike Zunino, tomó ventaja definitiva.


(Es afortunado que un corredor embasado por boleto llegue a tercera base con dos rodados consecutivos al pitcher, antes del hit de Zunino. Pero la suerte a menudo parece eso, buena suerte, cuando se juega bien y se ejecuta con precisión.)

Los Astros debieron fabricar más, no solo por el cuadrangular solitario de José Altuve. Dos sencillos en el tercero quedaron en nada. Dos imparables y dos pasaportes en el cuarto también terminaron en cero. Otros dos hombres quedaron en circulación en el sexto, sin que llegara el cohete ansiado. Y en el octavo, al llenar las almohadillas por segunda ocasión en la jornada, Yuli Gurriel bateó para dobleplay.

Puede que Ian Snell no estuviera tan dominante, porque le dieron seis inatrapables, dio un pelotazo y pasó a dos por bolas en cinco episodios, demasiado. Pero tiene herramientas para salir de los problemas, tuvo suerte con algún tablazo de frente y cuenta con apagafuegos de primera.

 
Cotejos así permiten ver las cosas muy, muy en detalle. Porque el duelo de pitcheo, con esas alineaciones, hacía que pudiera ganarlo cualquiera.

Framber Valdez trabajó muy bien, aunque tres de sus cuatro transferencias llegaron a partir del quinto. Ya perdía cuando Baker lo envió a las duchas, pero es difícil criticar al estratega cuando el hit de Zunino llegó antes de que la batería fuera a batear por tercera vez.

Más cuestionable es que Aledmys Díaz tomara turnos tan importantes en la segunda mitad de encuentro. O incluso el hecho de que fuera él fuera el designado, un toletero con .737 de OPS en la zafra regular y con únicamente un hit en esta postemporada (ahora dos, tras sumar uno dentro del cuadro frente a Tampa Bay).


Lo peor pudiera haber sido ese swing al primer pitcheo con las bases llenas en el octavo. No fue Díaz, sino Gurriel. Relevaba Diego Castillo y el slugger cubano vio una recta alta que podía devolver en forma de bombazo. Un caramelo.

Pero era una recta de dos costuras. Si hubiera sido de cuatro costuras, se habría quedado arriba para el batazo largo. En cambio, engañó al antillano, al romper a último momento hacia adentro y hacia abajo, y ese mínimo movimiento convirtió un potencial elevado en un rodado de dobleplay.

El primer juego en la Liga Americana fue un duelazo. Y va a ser interesante ver cómo manejan el resto del camino estos dos managers de tan diferente escuela.

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