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El primer umpire hispanoamericano en las Grandes Ligas y su paso por Venezuela



HISTORIAS DE DIAMANTE
Por Joaquín Villamizar

Hoy vamos a hablar acerca del botón de las gorras de beisbol y también hablaremos del primer umpire latinoamericano en las Grandes Ligas...

Entre las millares de preguntas que durante décadas ha recibido el periodista e historiador de beisbol, Juan Vené, en su columna diaria difundida en diferentes diarios del mundo, una de las más intrigantes fue la de una lectora con 22 años de nacida, original de Sacramento, California, en 2002.


Ella quiso saber: “¿Cómo eran los interiores o calzoncillos de Babe Ruth? Y luego, comentó: “Quizá eran de lana en invierno y de lino en el verano. Y tan largos como hasta las rodillas o más abajo. Posiblemente blancos, pero pudieran ser amarillos o azules”.

Realmente, es difícil saber para qué o por qué ella quería saber eso. Vené nunca lo supo. Pero también ha recibido otras preguntas inverosímiles. Como la de otra dama que le cuestionó si los pitchers hacían el amor o practicaban sexo la noche anterior antes de abrir los juegos en Grandes Ligas. La respuesta correcta era que unos sí y otros no. Que depende y que es algo muy particular e íntimo de cada abridor. 

Pero, una de las preguntas que más le llamó la atención fue: ¿Qué cosa es y para que sirve ese pequeño botón que tienen arriba las gorras usadas por los peloteros? 

¡Vené no sabía la respuesta! Y comenzó a investigar. 

Existen varias teorías. Lo primero que encontró fue que la inventó un entrenador de beisbol infantil que quería ver el botón completo cuando trataran de recoger roletazos. Claro, era para enseñarles que tenían que bajar la cabeza y así seguir con la vista en la pelota, manteniéndola durante todo el recorrido. Pero ¿y los outfielders? Además, no se encontró ningún nombre ni registro de ese entrenador. 

Vené siguió investigando. Le preguntó un día a su compañero periodista Tom Shieber y éste le dijo: “Juan, no tengo ni idea, Pero sí sé que ese botón se vería ridículo en cualquier otro sitio de la gorra, como a un lado o en la visera. Es igual que los ojos. Dios nos hizo perfectos. ¡Miren en donde nos colocó los ojos! Porque los ojos en el codo serían una incomodidad insufribl,e o tener un ojo en la nuca o en el ombligo”. 

Siguió la investigación y descubrió que en 1849, cuando los Knickerbockers Baseball Club (equipo de Nueva York) usaron el primer uniforme en la historia del beisbol, y hasta 9 años después, las gorras no tenían ese aditivo. Y ¿cuál fue el primer equipo en usar las gorras con botones? Pues los Excelsiors de Brooklyn en 1858, y decían en ese entonces que era para que los peloteros pegaran sus gomas de mascar en ese botón, hasta el juego siguiente... ¿Qué tal? 


¡Finalmente, Vené pudo descubrir el misterio! Entrevistó al presidente de “Cooperstown Ball Cap Co.”, William Arlt, conocido como “King Cap” (El Rey de la Gorra) y tenía la respuesta correcta: “Juan, ese botón sirve para cubrir el final de las costuras que unen las partes de la gorra. Las cuatro o seis partes se suturan, hasta unir las puntas superiores. El botón protege las costuras y asegura que no se deshagan, oculta los remates y proporciona un toque de distinción”. 

¡Así que todo tiene una explicación!... pero, lamentablemente, seguimos sin saber nada de los calzoncillos de Babe Ruth...

Ahora les voy a hablar un poco del primer umpire latinoamericano en las Mayores. Se trata del cubano Armando Rodríguez. 

Comencemos con una famosa anécdota. Ocurrió en una reyerta que se formó en el Tiger Stadium de Detroit, en 1975. 

En una tarde dominical de julio, jugaban los Reales de Kansas City en la Ciudad del Motor. Armando Rodríguez, ”El Cubanote”, era el umpire de segunda base y, en el sexto inning, el mexicano Aurelio Rodríguez salió al robo. La jugada fue muy apretada y Cookie Rojas, recibió el tiro. “¡SAAAAFE!”, cantó el juez, con su acostumbrada energía. Eso provocó que Cookie saltara como impulsado por un resorte gigante y se encarara enfurecido con el umpire. 

Durante varios segundos le protestó enérgicamente. Por supuesto, el manager de los Reales, Whitey “La Rata Blanca” Herzog, fue a apoyar a su pelotero en la protesta, pero lo que hizo fue mantenerse cerca, escuchándolo todo, sin intervenir. 

Finalmente, claro que prevaleció el safe. Y cuando Herzog regresó al dugout, uno de sus coaches, Charley Lau, le preguntó: “¿Cómo estuvo la discusión?”. A lo que Herzog respondió: “¡No tengo la menor idea! Ya sabes que no entiendo el español y eso era un lío entre Cookie, Armando y Aurelio. Pero voy a buscar que significa una palabra que se dijeron mucho: ¡encojonao!”. 

Imagínense lo enfadados que estaban en esa discusión. Ese robo de Aurelio Rodríguez fue histórico. No sólo fue su único robo en la temporada, sino también su único intento de robo en 1975. 


Armando Rodríguez nació en Arcos de Canasí, Cuba, el 6 de diciembre de 1922. Pero, su gran amor fue Veracruz, México, en donde vivió desde 1963 hasta su muerte. 

Se convirtió en el primer umpire latinoamericano en las Mayores con la Liga Americana, entre 1974 y 1975. Trabajó como árbitro muchos años en la pelota profesional de Venezuela. Una vez dijo “Dejé muchos amigos en Venezuela durante mis años de umpire, como Rubén Mijares o Duilio DiGiácomo... con ellos y algunos otros periodistas me reunía en Sabana Grande, después, para comentar los juegos, mientras jugueteábamos con los cafés y esperábamos la aparición de Últimas Noticias, ya que era el primer periódico que salía en la madrugada". 

"Me acostaba al amanecer, a las 6 de la mañana", añadió. "Los mejores venezolanos eran para mí Luis Aparicio y Teodoro Obregón. Aparicio fue uno de los más inteligentes shortstops de la historia, con un brazo de educación perfecta, un hombre de “Hall de la Fama”. Pero Obregón ha sido el mejor shortstop de Venezuela. ¡Ningunas manos como las suyas! Pocos han tenido su alcance... ¡Dios! ¡Las cosas que vi hacer a Teodoro! ¡Podría escribir un libro!”.

De hecho, tanto quería Armando a Venezuela, que se retiró como umpire después de un juego en Barquisimeto, en 1980. En Veracruz fue feliz con su esposa y dos hijos, Armando, subdirector del Banco Vizcaya, y Carlos, técnico en computación de Pemex al momento de la muerte de Armando. 


Al retirarse como umpire, Armando trabajó en Veracruz, en el Sindicato de Trabajadores de Petróleos de México (Pemex). Una vez dijo: “Soy fanático de las Águilas de Veracruz, voy a sus juegos aquí y disfruto lo que hacen los peloteros. Pero lo que más analizo, a lo que más le presto atención, es a cómo trabajan los umpires en México, suelen ser muy buenos. También analizo a los peloteros. El más completo de México, en mi opinión, ha sido, Héctor Espino. Pero el más excitante es otro: Miguel Becerril Fernández. Era outfielder, rapidísimo y espectacular. Corría tan rápido, que en la mayoría de los casos, con batazos que para otros eran sencillos, alcanzaba dos bases. Sorprendía a todos”. 

Armando Rodríguez, un hombre querido y muy respetado en el ambiente del beisbol, murió el 27 de octubre del 2008. 

Es historia, amigos. 

Joaquín Villamizar

Fuentes: Bill Felber, 125 Years of Professional Baseball. Cinco Mil Años de Beisbol, por Juan Vené.

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2 comentarios :

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