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¿Quién es el mejor pitcher venezolano en esta temporada de Grandes Ligas?


Por Carlos Marcano
@camarcano

Días atrás leí un interesante intercambio en Twitter sobre quién era el lanzador venezolano con mejor desempeño hasta este momento en esta temporada. Había candidatos variados, como podemos ver acá:


Conociendo a la mayoría de los involucrados, respeto mucho sus opiniones y me interesó tratar de buscar la forma de establecer, de alguna manera, cuál de nuestros compatriotas está teniendo mejor desempeño.



Al momento de escribir estas líneas (28 de agosto de 2020) hay 24 lanzadores venezolanos participando de la temporada 2020 de las Grandes Ligas, a saber:


Con más de 10 innings lanzados están Antonio Senzatela, Germán Márquez, Carlos Carrasco, Martín Pérez, Aníbal Sánchez, Pablo López, Eliéser Hernández y Yonny Chirinos, quiénes han batallado exclusivamente como abridores, con diversos grados de desempeño.

El resto ha fungido como relevistas, encabezados por Brusdar Graterol, Yusmeiro Petit, Junior Guerra, Jairo Díaz y José Alvarado con por lo menos 9 entradas lanzadas cada uno.

El nombre que más se repitió en la conversación fue el de Carlos Carrasco, seguido de Jesús Luzardo, Pablo López y finalmente Eliéser Hernández; ¿está entre ellos el mejor?

Pero, aún más importante, ¿cómo definimos al mejor? ¿Acaso lo definimos por lo que ha hecho en su carrera hasta hoy? ¿Por lo que ha hecho en esta temporada? ¿O por lo que es potencialmente capaz de hacer en lo que resta de la misma?

Situaciones bien diferentes, pero, ¿y si intentamos descubrir las tres cosas?

Tradicionalmente, para hablar de lo que ha hecho un lanzador, hemos recurrido a su record de victorias y derrotas, a la cantidad de ponches y a su efectividad. Agrupando por cantidad de innings lanzados, el top ten bajo estas estadísticas sería:


Encabeza la lista Aníbal Sánchez, y por mucho, ya que siendo uno de los más longevos del grupo en las Grandes Ligas y con su talento ha superado el centenar de victorias y pasó ya los 1.700 ponches, lo que hace pensar que pudiera alcanzar los 2.000 en un futuro, nada despreciable cantidad.

Del grupo, la mejor efectividad siendo mayoritariamente abridor pertenece a Carrasco con 3.83 (la de Junior Guerra es mejor, pero desde el 2018 no actúa en ese rol) y entre los relevistas la tiene Luis Avilán con 3.30.

¿Pudiéramos decir entonces que Aníbal ha sido el mejor del grupo por la cantidad de ponches y victorias? ¿O que Cookie Carrasco, con su efectividad, ha sido un mejor lanzador previniendo carreras? ¿Tal vez la buena efectividad y experiencia como relevista de Héctor Rondón, amén de su más de un ponche por inning, merecen la distinción? Difícil elección.

Nos encontramos con un obstáculo importante: la diversidad de los tiempos de duración de las carreras, por lo que necesitamos hacer algunas concesiones para poder hacer comparaciones justas; por ejemplo, necesitamos establecer un mínimo de innings y utilizar algún mecanismo para ajustar las estadísticas tradicionales a la diferencia en lo largo de las carreras de cada lanzador, así como a las de las ligas y parques en los que han jugado.

Para lo primero podemos establecer la calificación mínima para optar al título de efectividad en una temporada: 162 IP para una temporada “normal” (suena raro tener que escribir esto, pero…). De esta manera, a los diez anteriores podemos agregar a José Álvarez, Yonny Chirinos, Pablo López y Eliéser Hernández, quedando definitivamente por fuera el resto.

Ahora, necesitamos una manera de ver el rendimiento de los lanzadores que tenemos y para ello voy a tratar de unir la tradición con lo nuevo: vamos a evaluar a partir de la efectividad, pero con el ajuste correspondiente.

La efectividad (ERA) ha sido una de las estadísticas más utilizadas y mantiene una predilección por su uso incluso en nuestros días, pues nos da una forma sencilla de representar el trabajo del lanzador: evitar carreras.

Lamentablemente, la efectividad tiene serios fallos, porque además de incluir lo que hace el bateador, también interviene en ella lo que hace la defensa, entre otras variables, por lo que han surgido muchas otras formas de calcular realmente lo que permite solo el pitcher, entre ellos el indicador llamado Picheo Independiente del Fildeo (FIP, en inglés) que, como su nombre lo indica, solo toma en cuenta lo que puede controlar el lanzador: ponches, bases por bolas intencionales, golpeados y jonrones. Elimina por completo los resultados de las bolas puestas en juego.

Existen otras formas modernas de evaluar el rendimiento de un lanzador, y cada día se desarrollan más con los avances en la recolección y análisis de los datos, pero FIP es un buen punto de partida. Bajo esta medición, la tabla de líderes quedaría así:


Carrasco sigue adelante, pero sorpresivamente por una diferencia mínima, un empate técnico con el zurdo relevista Luis Avilán, quién muy calladamente ha hilado una respetable carrera. Para finalizar con este análisis, completemos lo que inicialmente buscábamos: queremos que adicionalmente ajustemos el Picheo Independiente del Fildeo (FIP) a las diferentes ligas y parques en los que jugaron y juegan los peloteros en cuestión.

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Así como en columnas anteriores hemos hablado de que existe una estadística que se ajusta de dicha manera para la ofensiva, llevando las Carreras Creadas ponderadas, wRC, a convertirse en wRC+ (con el signo de “más” al final); para el FIP hay un equivalente denominado FIP- (signo de “menos” al final) y no es más que “una forma sencilla de saber qué tan bien se desempeñó un lanzador en relación con el promedio de la liga. Todas estas estadísticas tienen una escala similar, donde 100 es el promedio de la liga y cada punto por encima o por debajo de 100 representa un porcentaje por encima o por debajo del promedio de la liga. Sin embargo, como más bajo es mejor para (casi) todas las estadísticas de picheo, un ERA- o FIP- más bajo es mejor” (Tomado de www.fangraphs.com).

Dicho de otra manera, un lanzador con FIP- de 80 tuvo un rendimiento que fue 20 puntos porcentuales mejor que el promedio en el beisbol durante el tiempo medido. Así, veamos cómo se comparan entonces nuestros jugadores bajo este indicador:


Carrasco se mantiene firme, por lo que, bajo los criterios que hemos establecido, voy a adjudicarle la mención de ser el mejor pitcher venezolano que participa actualmente en las Grandes Ligas según lo que ha demostrado hasta ahora en su carrera.

Cómo dato relevante, es interesante ver cómo el ajuste por parque hace justicia con Germán Márquez, pero no con Antonio Senzatela, miembros ambos durante sus respectivas carreras del equipo de Colorado, paraíso de los bateadores.

En la próxima columna, continuaremos buscando respuestas al resto de las interrogantes.


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