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EL EMERGENTE. Simpatía por el Diablo, simpatía por Mike Trout


EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano

John Carrillo, uno de los mejores analistas del juego en Venezuela y el Caribe, contactó a más de tres decenas de cronistas, narradores, comentaristas y hombres de estadísticas para llenar una parte del tiempo muerto causado por la pandemia mundial de covid-19, con la discusión sobre quién es el pelotero más completo de las Grandes Ligas.

La única condición era considerar solo el último lustro. La búsqueda debía abarcar el período 2015-2019. Y al final se contarían los votos, en una especie de elección de un Jugador Más Valioso… que ganó Mike Trout.


Sí, el mismo Trout que siempre aparece entre los más votados en cada MVP, el mismo que pareciera ser tan malquerido en Hispanoamérica.

Redactamos una nota con los resultados definitivos, que subimos a ElEmergente.com. Y extraemos tres quejas más o menos consolidadas entre quienes se mostraron en desacuerdo con la opinión de los “expertos” (las comillas aquí rinden homenaje a esos aficionados que no son meros fanáticos del juego, que se cuentan por miles y que pueden manejar tantos o mejores conocimientos que quienes vivimos de esta profesión).

Trout no tiene anillos de campeón, así que no puede ser el mejor pelotero. Ese es un argumento.

Trout es puro carisma, la cara agradable que necesita la Gran Carpa para venderse, tras el retiro de Derek Jeter.

Trout no tiene los numeritos, su mayor virtud es tomar bases por bolas y así es que logra inflar su promedio de embasado, su OPS y su WAR.


Es cierto que el patrullero estadounidense no ha ganado una Serie Mundial. De hecho, apenas ha estado una vez en la postemporada y toda su experiencia se limita a tres juegos y 12 turnos al bate. ¿Influye eso en la calidad de jugador que es? Parece una discusión superada hace tiempo, pero recordémoslo de nuevo: los triunfos colectivos dependen de la calidad del colectivo. Súper estrellas como Billy Williams o Ernie Banks no lograron un anillo, pero igual están en el Salón de la Fama. Si los títulos determinaran la inmortalidad individual, Luis Sojo sería candidato a Cooperstown y debería tener una estatua en el Yankee Stadium. Si Trout no ha jugado en octubre con más frecuencia es porque sus compañeros no son lo suficientemente buenos.

No es muy cierto, en cambio, que Trout tenga carisma. De hecho, la MLB ha fallado en mercadearlo como el rosto más resplandeciente de este deporte, vaya error. Además, juega en la Costa Oeste, con mucho menos impacto en el Este y el Caribe; lo hace con una escuadra de perfil discreto, con una discreta legión de seguidores, y su portafolio comercial es igualmente discreto. Su caso no representa ni siquiera una pequeña fracción de lo que fue Jeter en su momento.

La votación del Más Valioso ocurre justo antes del inicio de los playoffs precisamente porque los anillos no cuentan en esa búsqueda, y los periodistas han premiado las mejores estadísticas, no a un tipo meramente popular, porque si de algo carece este slugger es de popularidad entre las masas.

Así que nos queda el tercer punto. ¿Tiene Trout los numeritos? ¿No estamos simplemente ante el chico bonito del nuevo análisis?

Vamos a verlo sin la sabermetría. Olvidemos el WAR, olvidemos los números y fórmulas nuevas. A algunos eso les disgusta. Veamos al norteamericano desde la óptica tradicional.

Es verdad que Trout nunca ha bateado 200 hits, nunca ha sido líder jonronero y solo en tres de sus ocho campañas completas ha empujado más de 100 carreras. Pero ojo, sí ha sido líder remolcador, dos veces ha superado los 40 cuadrangulares (con un tope de 45) y tiene una marca personal de 49 robos.

Esas cifras son ya muy, muy buenas. Muy pocos peloteros en la historia han conseguido 45 bambinazos y 49 estafas, así sea en campeonatos diferentes. Pero veamos más.

Este es un toletero que toma muchos boletos, más de 100 al año. Lo que, por cierto, es una virtud. Pero eso lo hace sin dejar de chocar bien: su average de por vida es .305 en más de 5.000 apariciones legales. Desde hace cuatro justas es el líder en promedio de embasado de la Liga Americana, pero no solo por las transferencias, caramba, ha ligado para .307 en ese período. Y todo lo ha hecho reduciendo progresivamente los ponches, otro mérito. Desde 2017 ha promediado solamente 110 chocolates por zafra.

Todo esto lo acompaña con un slugging de .634, el mejor de las Grandes Ligas en esos tres años. El mejor y con buena diferencia, además. ¿Y qué es el slugging? El termómetro que mide la capacidad de sumar extrabases. Se ha usado siempre, por eso a Antonio Armas le llamaban slugger.


Ese slugging de .634 es la prueba de que nadie, hoy en día, conecta más dobles, triples y jonrones que Trout. Lo que, por cierto, no es un espejismo, hablamos de alguien que desde 2017 promedia 25 tubeyes, 3 tribeyes y 39 vuelacercas por torneo. Por eso su OPS en ese lapso es de 1.081, comparable con el de Miguel Cabrera en su mejor momento, así como antes el de Barry Bonds y antes el de Ken Griffey Jr., y así sucesivamente, yendo a cada época, atrás. Es un duro en lo suyo, que si jugara en la Costa Este, no digamos ya que con los Yanquis, tendría al mundo rendido bajo sus pies. Bueno, ya lo tiene. Tendría al Caribe rendido a sus pies, eso sí.

Es lógico que en esta región todavía haya resistencia a verle en toda su dimensión. A la hora que él juega, casi todo el mundo duerme en esta parte del planeta. Su nombre ha sido (lógicamente) vinculado al WAR, el baremo que le resulta tan antipático a muchos en esta zona. Y en Venezuela, particularmente, es visto como el gran rival de Cabrera y José Altuve, es natural que eso cause sentimientos encontrados.

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Pero Trout no es el diablo. Es un gran pelotero. Puede chocar la bola como los mejores (batea sobre .300), corre mucho y bien (no solo roba, también gana bases adicionales con las piernas, algo que ya se puede medir), tiene disciplina en el home y cada vez se poncha menos, es el toletero que da extrabases con más regularidad desde hace tres, cinco años, y todo eso lo hace en una posición fundamental, el center, con una defensiva por arriba de la media.

Es lógico que esté entre los más votados del Más Valioso temporada tras temporada. Las cifras no mienten. Por eso, si les resulta antipático, olvídense del WAR, de la sabermetría, del nuevo análisis, y disfruten del privilegio de verle jugar. No olviden que el tiempo es implacable. Ya no podemos ver a Bonds o a Armas, pronto no podremos ver a Cabrera y a Albert Pujols. Pero podemos disfrutar del privilegio de ver en su plenitud a quien le tocó ser el mejor pelotero de su tiempo, como antes disfrutamos de aquellos otros.

Sí, hoy tenemos el privilegio de poder disfrutar de Trout, mientras sea el mejor.

Ignacio Serrano

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