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Un cambio que es apuesta entre Cardenales y Caribes


EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano

De vez en cuando ocurren cambios así: dos equipos con necesidades muy claras y abundancia en otros aspectos del juego se traspasan peloteros en declive, jugadores que, al menos en el papel, pudieran llegar a satisfacer carencias en caso de lograr un segundo aire en sus carreras.

El pacto que esta semana sellaron Cardenales y Caribes responde exactamente a esa premisa.



Anzoátegui, con abundancia de maderos y una urgente necesidad de lanzadores, envió a Luis Jiménez a Barquisimeto, sabiendo que es un bate que no debería echar de menos y en la esperanza de haber adquirido un brazo que ayude a su urgida rotación.

Lara, que ha construido su hegemonía en el último trienio sobre la base de un staff de pitcheo dominante y nutrido, embarcó hacia Puerto La Cruz a Álex Torres, sabiendo que cuenta con otros serpentineros para abrir y relevar y que por él puede añadir a un toletero que será de mucha ayuda, si acaso le queda pólvora por quemar.

Hay razones para pensar que ambos jugadores enfrentan la fase final de sus recorridos en los diamantes profesionales, a pesar de la relativa juventud que todavía disfruta Torres.


El serpentinero vivió sus mejores tiempos con el Zulia en la LVBP y con los Rays, los Mets y los Padres en las Grandes Ligas, hace un lustro. Ya no baja la pelota desde el montículo tan rápido como acostumbraba y su natural tendencia al descontrol puede ser un problema importante, especialmente si no tiene la velocidad de antaño.

Jiménez se acerca a los 40 años de edad y es inevitable que su swing tenga menos vértigo que en sus mejores días, lo que se ha reflejado en el drástico descenso de sus promedios en los últimos dos torneos.

Cada escuadra puede darse el lujo de ceder lo que aquí entrega. Los indígenas duplican en jonrones a su más cercano rival, pasaron de 100 anotadas antes que nadie y son líderes con .306 de average colectivo, .397 de OBP y .468 de slugging, con un OPS combinado de .865 que ya quisieran mostrar muchos toleteros de otras novenas. Los crepusculares tienen abridores con 3.36 de efectividad y un staff que en general exhibe 3.52, lo que les ubica en la segunda casilla de ambos departamentos en el circuito.

Torres llegó invitado a los entrenamientos. No estaba en los planes, hasta que Magallanes lo dejó en libertad. Tuvo problemas para lanzar strikes en sus tres inicios. Por exceso de lanzamientos, no pudo ir lejos en esos encuentros. Ahora que Williams Pérez se ha incorporado, uniéndose a Néstor Molina, Raúl Rivero, David Martínez, y Ángelo Palumbo, no hay cabida para él entre los abridores y no se ajusta al rol de apagafuegos ahora mismo, por la tendencia a los boletos.

El alto mando de Caribes cree que puede arreglar sus problemas. Mike Álvarez, el coach de pitcheo titular, ausente de la cueva por el veto de la MLB, lo conoce y se ha ofrecido a colaborar con el equipo, ayudándole a arreglar su mecánica. Si lo consigue, le espera un puesto entre los abridores, junto a Wilfredo Ledezma y Mayckol Guaipe.

Nada pierden con esta apuesta. El Gigante de Bobare no tenía lugar en el lineup oriental y pueden ganar un serpentinero útil, si recupera la forma y el ritmo que tenía hace apenas 13 meses, cuando fue uno de los mejores monticulistas en la Baseball Challenge League de Japón, donde incluso tiró un no-hit no-run.


Jiménez no llega a su antigua casa para jugar a diario. En Cardenales hay buena producción y muchos voluntarios para traer carreras. A corto plazo, su tarea es salir como emergente en los innings finales, con la posibilidad de enganchar un pitcheo y largar un extrabases que voltee la pizarra. De vez en cuando abrirá, y en esas ocasiones tendrá la oportunidad de reclamar la titularidad. Además, la afición larense lo adora y eso puede ayudar de muchas maneras.

Puede que le sea difícil tomar el ritmo en esas circunstancias. Será una dura prueba para él. Pero los occidentales tampoco pierden con probar. Si resulta, ganarán un bate que aún es temido en la liga, el zurdo con más jonrones en la historia de esta pelota. Hace 11 meses, otro slump le llevó a la banca, pero pudo sacudirse de él en las últimas semanas de la eliminatoria, para cerrar con 7 cuadrangulares.

Hay motivos para creer que ambos planes pueden funcionar. Y el costo es bajo. Es la apuesta que hacen en Barquisimeto y Puerto La Cruz.

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Columna publicada en ElNacional.com, el sábado 23 de noviembre de 2019.

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