Top Menu

 

La “conexión latina” fue crucial para los Nacionales


Por Ignacio Serrano
LasMayores.com

Juan Soto tenía apenas 7 años de edad cuando debutó en las Grandes Ligas su compañero Howie Kendrick, el Jugador Más Valioso en la Serie de Campeonato frente a los Cardenales y autor de un jonrón crucial en el séptimo inning del séptimo juego de la Serie Mundial.

El jovencito que debía brindar con sodas cada vez que los Nacionales pasaron de etapa, porque era menor de edad, se llenó de récords durante el Clásico de Otoño, gracias a su talento y su precocidad.

Miguel Cabrera es el único jugador que ha alineado como cuarto bate en este tipo de confrontaciones con menos años de nacido que él. Y al propio Cabrera le robó el privilegio de ser el toletero con más hits en una postemporada antes de cumplir los 22.

Su firma en 2015 levantó expectativas. Cautivaba a los scouts. Apenas tardó tres campañas para madurar en las Ligas Menores y desde 2018 es pieza fundamental en el equipo que acaba de ganarlo todo en las Mayores, entre otras cosas, gracias a él.

La presencia de Soto y su sorprendente ofensiva explican cómo Washington vivió su mejor torneo justamente a los meses de haber perdido a quien era su principal emblema. A Bryce Harper lo firmaron en el draft colegial de 2010. Su heredero llegó en el proceso de reclutamiento internacional. Y fue gracias a ese movimiento, que los Nats pudieron perder a Harper sin perder la esperanza de triunfar.

El dominicano es el arma más prominente en la conexión latina de los capitalinos, esa docena de jugadores latinoamericanos que ayudó en mayor o menor medida a coronar la conquista que completaron este miércoles y que la ciudad apenas empieza a celebrar.

Los hay jovencísimos y también veteranos. Algunos disparan sus últimos cartuchos y otros dan sus primeros pasos, como ese Soto que apenas acababa de aprender a leer y a escribir cuando uno de sus compañeros ya era grandeliga.

Ellos forman la conexión latina de los campeones mundiales.

Asdrúbal Cabrera (Venezuela). En su segundo intento en DC, dio todo lo que de él siempre se había esperado. Le fue mal en Texas, pero floreció en su nueva divisa, con .323 de average, .969 de OPS y una empujada por juego desde que llegó a los Nats. Terminó siendo el camarero titular en cuatro de los siete choques del Clásico de Otoño.

Wilmer Difo (República Dominicana). Fue el campocorto cuando Trea Turner estuvo lastimado, a comienzos de torneo, aunque luego solo regresara transitoriamente en el último mes de la zafra regular.

Roenis Elías (Cuba). Se suponía que sería una de las soluciones para un bullpen disminuido, el evidente lado flaco de la divisa. Para eso le adquirieron de los Marineros. Le había ido bien como inesperado cerrador en Seattle, pero las lesiones apenas le permitieron lanzar cuatro juegos con los Nacionales.

Yan Gomes (Brasil). Se alternó con el hawaiano Kurt Suzuki, a pesar de haber visto mermar su ofensiva y sumar cien puntos menos en OPS durante la fase regular. Al final, terminó detrás del plato a diario, mostrando sus buenos modos con la mascota, debido a la lesión que sacó a su compañero en plena Serie Mundial.

Javy Guerra (México). Nacido en Estados Unidos, de padres mexicanos, arribó procedente de los Azulejos y ayudó con 40 presentaciones, con 4.86 de efectividad.

Gerardo Parra (Venezuela). Resultó un adecuado jugador de reemplazo, con un madero por debajo de sus logros anteriores y una defensiva que le permitió llenar huecos en todo el outfield. Pero su gran aporte fue intangible: pegamento del clubhouse, creador de la fiebre del Baby Shark, el alma de una escuadra que aprendió a ganar en equipo y a disfrutar en el intento.

Víctor Robles (República Dominicana). Recibió la titularidad del center y cumplió con creces. Su bWAR fue superior con el guante que con el bate, y eso aunque aportó 33 dobles, 17 jonrones y 28 bases robadas, con solamente 22 años de nacido. En Washington esperan que esto haya sido el comienzo y que su OPS de .745 gane enteros, conforme siga sumando experiencia.

Fernando Rodney (República Dominicana). Llegó a mitad de camino, tras casi no poder sacar outs en Oakland. Era necesario sumar brazos a como diera lugar, ante los problemas del bullpen, y Rodney ayudó, con 38 presentaciones y 4.05 de efectividad, aportando algo de estabilidad a un cuerpo de bomberos que mucho lo requería.

Adrián Sánchez (Venezuela). Fue otro año en el ascensor para el utility, que en ocho oportunidades fue llamado de las Ligas Menores, cuando era necesaria una ayuda arriba.

Aníbal Sánchez (Venezuela). Llegó como agente libre y al principio pareció que su buen año en Atlanta había sido un espejismo: demasiados boletos, demasiadas carreras permitidas. A finales de mayo, como le pasó al resto del equipo, todo cambió. A partir de allí sería uno de los mejores cuartos abridores de las Grandes Ligas, hasta coquetear con un no-hitter en pleno octubre.

Juan Soto (República Dominicana). La gran figura emergente, el nuevo Albert Pujols, el heredero de Bryce Harper en la capital. Mírese como se mire, es el presente y futuro de una ofensiva donde está bien acompañado, con la única perspectiva de seguir mejorando, con apenas 21 años de edad (que acaba de cumplir).

Wander Suero (República Dominicana). En su segunda temporada en la MLB, resultó el pitcher con más apariciones de los Nats. Y estuvo mucho mejor que lo sugerido por su efectividad de 4.54, como lo afirma su FIP de 3.07, sus 81 ponches en 71.1 entradas, con apenas 26 boletos y 5 jonrones. Es un símbolo de lo que al final fueron los Nacionales: algo mucho mejor de lo que dicen las apariencias.


Comparte este artículo:

Publicar un comentario

 
Todos los derechos reservados © Ignacio Serrano, El Emergente. Dirección de BALOO Media. Licencia de OddThemes y VineThemes
Todos los derechos reservados © Ignacio Serrano, El Emergente. Dirección de BALOO Media.