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Que nadie olvide la temporada de Luis Arráez


EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano

Luis Arráez no va a ganar el premio al Novato del Año. Ni siquiera recibirá la distinción a la que acaba de ser nominado por sus propios colegas esta semana, el Players Choice Award. El galardón en la Liga Americana ya tiene nombre y es el del cubano Yordan Álvarez. Sacó 27 jonrones y dejó números excepcionales. Pero lo hecho por el yaracuyano en 2019 no debe ser olvidado. Es uno de los mejores estrenos que ha tenido un venezolano en las Grandes Ligas.

Arráez fue postulado por los mismos jugadores para la distinción que entrega cada temporada la Asociación de Peloteros de la MLB. Es finalista junto a Álvarez y el dominicano Eloy Jiménez. Y es una lástima que haya sido subido tan tarde por los Mellizos. ¿Qué hubiera pasado si mantiene esos promedios a partir de abril y hasta septiembre? ¿Le habría plantado cara a Álvarez?



Quizás sí, quizás no. El slugger de los Astros de Houston puso una línea de .313/.412/.655, con 1.067 de OPS y 78 empujadas en 87 juegos. Su OPS ajustado fue 173, o lo que es igual, como bateador fue 73 por ciento mejor que el promedio de los toleteros en el joven circuito. Eso es superior, y por mucho, que lo conseguido por los tres favoritos para llevarse el Premio Luis Aparicio en la expedición nacional: Ronald Acuña (122), Eugenio Suárez (134) y Gleyber Torres (128).

Si tomamos por válido el ejercicio de proyectar lo hecho por el nativo de San Felipe, le habríamos visto pelear el título de bateo con Tim Anderson, que ligó para .335 de average.

Arráez bateó para .334, lo que nos deja una pequeña tristeza: quizás hubiera podido empinarse en esa batalla con Anderson, buscando emular a Tony Oliva, el legendario cubano que en 1964, en su año de novato, fue campeón bate en la Americana.
Pero dejemos a un lado esas consideraciones. Vayamos a los hechos. Y es un hecho que el infielder de los Mellizos ha conseguido uno de los estrenos más sobresalientes para la embajada criolla en la MLB.

Son 50 los venezolanos que al menos han consumido 300 turnos en su torneo de recluta. El mejor average es el de Arráez, seguido por los .300 del Café Martínez en 1989. El mejor promedio de embasado también es suyo, con .399, por delante de los .368 que dejó el Chico Carrasquel en 1950. Y aunque el slugging de .439 es séptimo entre esos 50, su OPS de .838 únicamente está por detrás del .917 que dejó Acuña en 2018.

¿No les parece extraordinario? Pongamos de lado los números acumulados, desde los hits hasta las empujadas. Al hablar de promedios, estamos ante uno de los mejores desempeños que haya tenido un criollo en su zafra de estreno.

Lo de Arráez entusiasma. Siempre ha sido un buen bateador, en las Menores y con el Magallanes. Y cuanto más se busque, más cosas se encuentran. ¿Sabían que apenas se ponchó 29 veces? El único novicio que abanicó menos que él entre esos 50 con al menos 300 viajes fue Luis Sojo, con 26. ¿Cuántas cosas será capaz de hacer si madura como bateador, si crece a partir de la experiencia, como esperan en Minnesota?

No va a ganar el Novato del Año. Ni siquiera recibirá el galardón de la Asociación de Peloteros. Lo de Álvarez en Houston fue clamoroso, no hay modo de regatear allí. Pero eso no debe eclipsar lo hecho por el sanfelipeño, cuyo debut ha sido uno de los mejores de todos los tiempos en la expedición nacional.

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Columna publicada en ElNacional.com, el sábado 19 de octubre de 2019.

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