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Lara aplicó su guión favorito para pegar primero en la final

Carlos Rivero (derecha) le dio la delantera a los Cardenales, con su cuadrangular / Foto Prensa Cardenales

El pitcheo y la defensa del Cardenales volvieron a imponer su ley, esta vez ante los Leones y con el acompañamiento de sendos jonrones de Carlos Rivero y Juniel Querecuto, que le recordaron a la afición que los pájaros rojos de vez en cuando también pueden dar extrabases

Por Ignacio Serrano
El-Nacional.com

BARQUISIMETO
Lara ha aplicado el mismo guión desde la ronda eliminatoria: el mejor pitcheo de la temporada, unido a la defensa que menos errores ha cometido y menos carreras sucias ha encajado entre octubre y enero.

No es difícil entender por qué los Cardenales están en la final de la LVBP, con un equipo así. Pero este martes, para hacerle más difícil al Caracas su regreso a este tipo de duelo, acompañaron su juego seguro con una lluvia de batazos, 13 hits en total, que dañaron a Logan Darnell, al usualmente seguro Craig Stem y le dieron a los pájaros rojos su primera victoria sobre los Leones en el lance decisivo, 7 carreras por 1, en un casi colmado estadio Antonio Herrera.

El jonrón de Carlos Rivero en el segundo inning volteó la pizarra y abrió la brecha, luego de que los visitantes pisaran el plato en el acto inicial. Darnell no era el mismo de batallas anteriores ante los crepusculares, incluyendo la final pasada, cuando reforzó a Caribes. Y luego de que los guantes occidentales evitaran el empate, con grandes atajadas de Juniel Querecuto y Carlos Rivero, pero sobre todo con el engarce circense de Herlis Rodríguez en el quinto pasaje, saltando contra la pared y estirando el brazo, la estocada llegó en el séptimo, ante la casi impensada debacle de Stem y sus compañeros de bullpen.

Ya el manager José Moreno ganaba 3 por 1 y había apelado a sus bomberos. Ni siquiera permitió que el debutante Marco Carrillo completara el quinto y tuviera chance de anotarse la victoria en su cuenta personal. Está dirigiendo con la mente en el logro colectivo y prefirió llamar a sus seguros bomberos con la pizarra por una y el empate en la intermedia.

Después de Carrillo, lanzador de lentas y enredadas serpentinas, vinieron, uno tras otro, cuatro taponeros que tocaron todos las 96 millas por hora: Felipe Paulino, Alexis Rivero, Vicente Campos y Argenis Angulo. No es fácil reaccionar ante esas rectas después de ver flotar las mariposas que usualmente tiran los abridores occidentales. Y Moreno dejó sin usar a sus otros cuatro tirapiedras, incluyendo a sus dos hombres de cierre.

El Grand Slam de Querecuto sentenció la historia, en el séptimo. Los capitalinos apostaron siempre a dominar con zurdos al trío de zurdos o ambidiestros en el medio del orden local. El mismo error que antes cometieron Henry Blanco y Luis Dorante en estos playoffs. El tablazo del campocorto, bateando a la derecha contra Carlos Piña, barrió las almohadillas, le dio cinco remolques en el duelo, hizo delirar a las tribunas y desató con dos innings de anticipación la fiesta crepuscular.

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Publicado en El-Nacional.com, el miércoles 23 de enero de 2019.

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Ignacio Serrano

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