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Gleyber Torres y el juego de las comparaciones

El emergente
Ignacio Serrano

Zimbio.com
¿Derek Jeter? ¿Miguel Cabrera? ¿De verdad es válido comparar a Gleyber Torres tan pronto con dos de las más notables estrellas que hayan jugado en las Grandes Ligas? ¿No es acaso poner una presión innecesaria en los hombros de este caraqueño de sonrisa fácil y sorprendente desempeño con los Yanquis de Nueva York?

Es el propio Torres quien, con sus numeritos, ha sido quien se ha metido en el medio de tan sonoros nombres.

Veamos primero lo hecho por la expedición nacional, desde que el Patón Carrasquel llegó a las Grandes Ligas en 1939, aprovechando que el capitalino completo 30 compromisos en la jornada dominical.

Nadie, ni Cabrera ni Magglio Ordoñez o Andrés Galarraga, dio tantos cuadrangulares como él en ese trecho. Tampoco hay quien iguale sus 24 empujadas. Cabrera logró 22 en su momento y Gerardo Parra 21.

El average de Pablo Sandoval sigue siendo el más resaltante para los nativos en sus primeros 30 cotejos, con .342, seguido por Mario Ordóñez (.330), David Peralta (.327), Luis Salazar (.325) y Torres (.320). Pero el súper prospecto de los mulos exhibe el mejor promedio de embasado (.384), el mejor slugging (.620) y el mejor OPS (1.004).

Y hay que resaltar un hecho que hace todavía más atractivos los números del novicio neoyorquino, que alineó siempre en el noveno turno, el lugar donde en teoría tiene menos oportunidades de llevar producir carreras a casa.

Buscamos en la embajada Dominicana y lo que hallamos es un semejante. Apenas Gary Sánchez (11), su compañero en el Bronx, y Albert Pujols (10) largaron más vuelacercas que Torres en sus primeros 30 duelos en la MLB, y Pujols es el único con más rayitas producidas que él (34).

Hicimos el mismo ejercicio con otras nacionalidades emblemáticas, aprovechando el motor de búsqueda de Baseball Reference, y nos topamos con que únicamente José Abreu, entre los cubanos, sacudió más bambinazos (11) al hacer su presentación en sociedad. Y entre los puertorriqueños sólo hallamos dos leyendas: el inmortal Orlando Cepeda (11) y Cheo Cruz (9).

Cómo se ve, lo que está haciendo el intermedista es más que destacable. No es una exageración compararlo con Cabrera, siempre y cuando sea para limitarse a lo que ambos hicieron en esas 30 jornadas, sin lanzarse por la borda a predecir lo que hará el sorprendente novicio a partir de aquí.

Es entendible que la prensa de la Gran Manzana haya citado tantas veces a Jeter, al hablar del venezolano. No solamente porque el inicio de este último ha sido muy superior al del antiguo capitán, sino por las características de ambos, sus posiciones en el cuadro y la conducta que ha mostrado el capitalino desde que en 2017 comenzó a ser un entrevistado habitual cuando ya parecía evidente que sería llamado al equipo grande en muy poco tiempo.

Torres ha hecho esto porque tiene talento y también porque posee una inesperada madurez como persona y pelotero. La forma en que encara los turnos, la manera en que se prepara más allá de lo físico, sus modestas palabras después de cada gesta y su consistencia son características que le igualan con el mítico número 2.

No es momento de soñar con Cooperstown, así como era necio hacerlo cuando Pujols daba sus primeros pasos. Pero sí es momento de disfrutar de alguien que parece ser realmente especial.

Columna publicada en El Nacional, el martes 29 de mayo de 2018. 

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