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lunes, 23 de abril de 2018

Miguel Cabrera prepara nuevas citas con la historia

Por Ignacio Serrano / LasMayores.com

Miguel Cabrera todavía le da duro a la pelota. Muy duro. A pesar de la edad, comparte con J.D. Martínez la décima casilla entre los bateadores que le pegan con más fuerza. Sus conexiones promedian 95,3 millas por hora al salir del madero, de acuerdo con los datos de Statcast que publica MLB.com. Jóvenes colosos como Aaron Judge, Chris Davis o el cubano Yasiel Puig están por debajo del venezolano, que acaba de cumplir los 35 años de nacido y hace que sus seguidores aguanten la respiración cada vez que parece sufrir algún problema físico en el campo.

Las lesiones de 2017 son un recuerdo constante, así como el hecho de que, después de 16 temporadas, sólo le queda por delante la última cuarta parte del recorrido, aproximadamente. Es la recta final de una brillante trayectoria.

Pero Cabrera está en forma y está saludable. Comienza la cuarta semana de la campaña con una robusta línea ofensiva que enseña promedios de .300/.398/.457, con una cosecha en la que sólo faltan los jonrones para que todos reconozcan al slugger de siempre.

Y aunque muchos hayan temido lo peor en esos dos días que abandonó la acción, al pisar mal la almohadilla y golpearse la cadera, la primera vez, y al sentir rigidez en la zona baja de la espalda, después, en ambas ocasiones regresó al lineup en el duelo siguiente, con al menos un extrabase para calmar ansiedades y probar que habla en serio cuando habla de su regreso.

El trigésimo quinto cumpleaños del nativo de Maracay, el 18 de abril, fue una gala de fuegos artificiales con el bate: largó un doblete y por tercera vez en su carrera disparó también un cuadrangular en el día de su onomástico, una fecha en la que muestra un average de .389 en 54 turnos.

Es otra manera rotunda de espantar fantasmas. Muy pocos toleteros han podido mantener su producción después de soplar las 35 velas del pastel. Mel Ott, Al Kaline, Frank Robinson y Vladimir Guerrero únicamente tuvieron una cosecha más dentro de sus estándares, después de esa edad. Otros, como Willie Mays, Ken Griffey Jr. y Stan Musial, lograron un par de grandes zafras más y ya.

Cabrera ha entrado a un momento crucial en la vida de todo pelotero. Pero lo ha hecho en una posición privilegiada. De acuerdo con los resultados que arroja el motor de búsqueda de Baseball Reference, ningún jugador sumó más de 2.630 hits con por lo menos 460 jonrones, 540 tubeyes y un average de .317, como el suyo. En medio de tantas estrellas que tienen una placa en Cooperstown, él es el primero con esa combinación estadística antes del trigésimo quinto cumpleaños.

El primera base de los Tigres de Detroit ha sido un dechado de consistencia. Salvo por la justa anterior, en la que batalló con las molestias causadas por dos hernias discales en la zona baja de la columna, ha puesto puntualmente números que van labrando su lugar en la historia. Dentro de pocas semanas se meterá entre los 100 mejores peloteros, contando bateadores y lanzadores, en el WAR acumulado de por vida. Está a un tris de superar a Manny Ramírez y dar caza a los inmortales Tony Gwynn y Tim Raines.

Únicamente ocho latinoamericanos aparecen entre esos 100 mejores en WAR: Albert Pujols, Roberto Clemente, Adrián Beltré, Pedro Martínez, Rod Carew, Rafael Palmeiro y Carlos Beltrán.

A Cabrera le faltan unas 20 anotadas para redondear 1.400, 143 imparables para 2.800, 74 empujadas para 1.700, 36 jonrones para 500 y 50 dobles para 600. Apartando los extrabases, no debería tener problema para completar las tres primeras metas en este mismo campeonato, lo que le llevará a un nuevo peldaño en su sorprendente y todavía indetenible ascenso.

Hank Aaron tenía 1.703 anotadas, 1.724 remolcadas y 2.956 imparables el día en que cumplió los 36 años de nacido. Nadie más lo ha hecho. Por lo visto, el aragüeño será el segundo. Y aunque Aaron lo logró con 554 vuelacercas, más que el maracayero, lo hizo con 514 biangulares, por debajo de su sucesor.

Su jonrón del 18 de abril le dio en solitario el puesto 35 de todos los tiempos en ese departamento, dejando atrás a Beltré. El doblete que sonó el día después le permitió rebasar a Chipper Jones, dueño ya de la casilla 30 en el conteo vitalicio. La rayita que llevó a casa este 22 de abril le dejó a sólo una de igualar a Harold Baines en el peldaño 33. Cada batazo parece abrirle una nueva frontera.

El torneo apenas comienza. Cabrera sonríe, se mueve con la agilidad de quien no siente dolor físico y dispara metrallazos con una fuerza que en 2018 únicamente superan nueve sluggers. Posiblemente por eso, el día de su cumpleaños volvió a sonreír delante de las cámaras.

“Fue bello”, le dijo a MLB.com y otros medios de comunicación. “Di un tubey, un jonrón y ganamos. Estoy bien. Ya puedo irme a casa, a disfrutar con mi familia, y venir preparado para el juego siguiente”.

Le esperan nuevas citas con la historia.

Publicado en LasMayores.com, el lunes 23 de abril de 2018. Aquí el original.

1 comentario:

  1. "por tercera vez en su carrera disparó también un cuadrangular en el día de su onomástico". Me permito corregir amigo Ignacio: el día del onomástico de una persona, corresponde al día del santo de una persona (San Miguel en este caso). El comentario se refiere al día del cumpleaños de Cabrera lo cual es muy distinto. Saludos

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