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viernes, 13 de abril de 2018

David Concepción y Elvis Andrus, hermanados en el infortunio

El emergente
Ignacio Serrano

Nadie encontrará el nombre de David Concepción al buscar el boxscore del Juego de Estrellas de 1973, a pesar de que el aragüeño tiene en su currículo esa participación entre sus nueve presencias en el Clásico de Julio.

Nadie encontrará al Rey David, a pesar de haber sido el campocorto más votado en la Liga Nacional. Y es así, porque el nativo de Ocumare de la Costa se fracturó una pierna justo antes del encuentro estelar, en una acción en la tercera almohadilla que no solamente frustró su viaje al tradicional encuentro de mitad de temporada, pues también dio fin a su desempeño en esa justa.

Ese torneo de 1973 asomaba como la primera gran zafra de Concepción. De ser un torpedero eminentemente defensivo, estaba pasando a jugar un papel estelar en la Liga Nacional. La mala fortuna hizo que un deslizamiento tardío en la almohadilla causara la rotura ósea y descarrilara su buena temporada, en la que bateaba para .287, con 18 tubeyes, 8 jonrones y 46 empujadas. De haber replicado esos números en la segunda mitad, habría impuesto varios topes personales.

No jugó más ese año. Qué paradoja. Porque aquella tarde, en el clubhouse, su equipaje le esperaba para abordar el vuelo a Kansas City.

Así de rápido puede cambiar una campaña para un pelotero. Puede estar a las puertas de la alfombra roja y de pronto ya no poder caminar sin la ayuda de muletas.

Aquella lesión privó a Concepción de las 1.000 empujadas en las Grandes Ligas. Le faltaron 50 para redondear la cifra. Le impidió completar 1.000 anotadas. Únicamente necesitó 7 más para ese total. Probablemente perdió su chance de lograr 400 tubeyes, pues cerró su carrera con 389. ¿Afectó eso su ingreso al Salón de la Fama? Es un poco arriesgado aseverarlo. Pero los votantes que a mediados de la década de los 90 sometieron a juicio la candidatura del aragüeño quizás habrían sido más abiertos a la posibilidad de considerarle inmortal, al verle con tales cifras. Los tiempos hoy son otros, pero entonces los parámetros exigidos a un shortstop diferentes. Lo más cerca que ha estado de Cooperstown fue cuando en 2010 logró 50 por ciento de los votos en el Comité de Veteranos.

Todo esto vino a nuestra mente al ver a Elvis Andrus retorcerse de dolor en el home, tras recibir el impacto de una recta de 97 millas por hora en el codo derecho.

Andrus se ha convertido en uno de los paracortos con mejor ofensiva en el beisbol. Bateó sobre .300 en 2016, fue líder con 100 anotadas y 44 dobletes entre sus colegas en 2017, tenía un robusto OPS de .926 en 2018 y suma casi 10.0 de WAR en ese lapso. Son registros impensables hace cinco años, cuando muchos se burlaban de los Rangers, asegurando que el contrato multianual que une al infielder con el equipo era una exageración.

El atlético parador en corto nacido en Caracas y criado en Maracay se convirtió en el tercer bate del manager Jeff Bannister. Eso justifica la declaración del piloto, al decir, luego del compromiso: “No tengo vocabulario suficiente para expresar lo que significa esta noticia”.

Andrus perderá varias semanas y posiblemente no estará en el Juego de Estrellas. Comenzó con el mejor ritmo ofensivo de su vida y ahora está en lista de incapacitados. Todo puede cambiar de un segundo a otro, como aquella vez le sucedió a Concepción.

Columna publicada en El Nacional, el viernes 13 de abril de 2018. 

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