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domingo, 22 de abril de 2018

Cafecito, Asdrúbal, el Torito y esas rachas de bateo

El emergente
Ignacio Serrano

Al menos un toletero venezolano ha conseguido el título de bateo en la Liga Nacional o en la Americana desde 2010. Es una seguidilla que todo aficionado local cita con orgullo. Y esa feliz coincidencia vino a nuestra mente cuando la jornada del viernes llegaba a su fin y tres criollos se aferraban a las posiciones cimeras en el viejo circuito.

José Alberto Martínez, Asdrúbal Cabrera y Odúbel Herrera ocupaban las casillas dos, cuatro y cinco. Un poco más abajo, en el octavo peldaño, David Peralta, que ya pasó allí durante casi toda la campaña pasada.

Todos con averages sobre .333, permitían sonreír pensando en una novena diadema al hilo. Y eso, sin nombrar a José Altuve, campeón defensor en el joven circuito, que cerró la jornada con .337, en la sexta posición.

El Cafecito es el más inexperto y la sorpresa más agradable. Hijo de un conspicuo slugger, explotó desde el comienzo de la justa y se adueñó de la primera almohadilla de los Cardenales de San Luis.

Martínez llegó a ser el jugador con más empujadas en la Nacional hasta hace unos días, y entró al fin de semana con .358 de average, segundo de Ryan Flaherty. Era imposible predecirlo. Pero aunque es derecho y ha trabajado para reducir sus vulnerabilidades, se acerca al primer mes de torneo como el caso más parecido al Avisail García de 2017: un antiguo prospecto que finalmente logra lo que de él esperaba su organización original, gracias a un proceso de maduración que le convirtió en un peligro para los lanzadores.

¿Será ese el resumen que firme el varguense esta vez? Es muy temprano. Pero es bueno que tenga más boletos que ponches (10 contra 7, al escribir estas líneas), y que su rata de bases por bolas sea poco más o menos 50 por ciento mejor que la campaña pasada.

Cabrera es bateador de rachas. Únicamente ha cerrado sobre .300 en 2009, cuando pertenecía a los Indios de Cleveland. Pero eso sí, es un rematador. Sus mejores meses suelen ser agosto y septiembre, y su mejor mitad es la segunda, por lo general.

Esto último deja una esperanza, más allá de títulos de bateo y otras especulaciones. Verlo liderar la Nacional en incogibles, sumando tantos extrabases y con un OPS de .999 a estas alturas permite creer que está a las puertas de su mejor cosecha en la MLB, algo que sería providencial, pues además de estar adaptándose a una nueva posición, está en el último año de contrato y tiene 32 años de edad.

Herrera es quien tiene más potencial, porque es el más joven y el más rápido, con capacidad para dar extrabases y ponerse en circulación de muchos modos. También es el más díscolo, según su antiguo piloto, Pete Mackanin, que varias veces lo amonestó por no esforzarse como el estratega esperaba.

Gabe Kapler, sucesor de Mackanin, empezó el torneo dejando en la reserva al Torito, alegando motivos estadísticos y al rival de turno. Luego de eso, le ha sido imposible sentarlo. El patrullero central no se ha apagado, a pesar de que él también es un bateador de rachas, y vive uno de los mejores momentos de su aún corta carrera.

Resta un trecho muy largo. Pero era el mismo trecho que faltaba hace un año, cuando García trepó a lo más alto en la Americana, arrebatándole transitoriamente a Altuve el sitial privilegiado que le pertenece. ¿Qué pasará en esta ocasión?

Columna publicada en El Nacional, el domingo 22 de abril de 2018. 

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