viernes, 11 de agosto de 2017

El exitoso cambio de rumbo de Carlos Rivero

El Emergente
Ignacio Serrano

Resultado de imagen para carlos rivero swallowsCarlos Rivero tenía madera de grandeliga. No de balde era considerado como prospecto en los tiempos que estuvo en las menores de los Indios, siendo todavía campocorto, y jugó en las Mayores con los Medias Rojas, en 2014.

Aquella experiencia le dejó una línea sonreída, con .571/.625/1.286 en siete turnos, en los que golpeó dos tubeyes y un jonrón. Fueron, ciertamente, muy pocos viajes para sacar conclusiones. Pero se suponía que era el comienzo de algo, la oportunidad ansiada para alguien que defiende varias posiciones y que tiene un madero con poder.

Ya Rivero se había mostrado con Caracas y Margarita en la LVBP. Pero fue justo después de aquel episodio, al reportarse al Lara para la temporada 2014-2015, cuando pareció despegar definitivamente, iniciando la cosecha que le llevaría a conquistar la corona como campeón jonronero en la pelota criolla.

El toletero derecho no volvió más a la gran carpa. Como antes pasó con Roberto Petagine, Edwin Hurtado y otras figuras notables de nuestro beisbol, se vio detenido en las menores. Y como aquellos, y como otros más, aceptó finalmente el envite en Japón.

Rivero es, súbitamente, uno de los importados que más ruido está haciendo en el archipiélago. En sus primeros 15 juegos disparó cuatro vuelacercas, incluyendo tres en cotejos consecutivos. Agregó cinco tubeyes, con 12 empujadas y casi 1.000 de OPS. Tenía .294 de average.

Es también un trecho muy corto para concluir que el slugger larense repetirá el éxito que en su momento tuvieron Robert Marcano, Petagine, Alex Cabrera y Alexander Ramírez. No todos los que han ido allá lograron triunfar. Hurtado, Juan Carlos Pulido, Giovanni Carrara, Robert Pérez y otros más probaron allá, sin poder echar raíces. La NPB es competitiva, los managers siguen una filosofía distinta, la rutina de trabajo y entrenamiento es mucho más dura.

Esos jugadores, como Rivero, que rondan los 30 años de edad y parecen haberse topado con puertas cerradas en la MLB, son la materia ideal para esta aventura. José Celestino López, la figura criolla del momento en aquellos pagos, fue un caso así y hoy pelea por casi todos los lideratos ofensivos. Ernesto Mejía, aunque últimamente en slump, es el jugador mejor pagado en el Lejano Oriente.

Quizás el próximo en probar sea Jesús Montero. Responde al mismo perfil: su fuerza está muy por arriba del promedio, fue prospecto en el pasado, vio cómo se le cerraban todos los caminos y ahora reparte tablas en México, el país donde rescataron sus carreras antiguos sluggers como el Samurái y Jesús “Bam Bam” González.

Montero ha sido un éxito con los Sultanes de Monterrey. Al escribir estas líneas, bateaba para .349/.409/.446, con un vuelacercas, cinco extrabases y 17 remolques en 21 choques.

Es seductora la idea de verle probar suerte en Japón. Es el beisbol más competitivo y el que entrega mejores sueldos en el globo, después de las Grandes Ligas, y su doble rol de inicialista y designado limita sus opciones en el norte. Pero tiene un madero con suficiente fuerza como para seguir llamando la atención de muchas escuadras y en muchos países.

Ya veremos cuál es el futuro de Montero, si salta de suelo azteca a las menores, otra vez, o si sale rumbo a otro destino, como hizo Rivero, el nuevo slugger de Venezuela en Japón.

Columna publicada en El Nacional, el viernes 11 de agosto de 2017.

1 comentario:

  1. Bueno habría que ver si Montero se adapta a ese nivel disciplinario tan exigente. Parece ser que Montero es un tanto descuidado con su fisico

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