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viernes, 12 de mayo de 2017

Antonio Senzatela y la ruta que inició Tony Armas

El Emergente
Ignacio Serrano

Chicago Cubs v Colorado Rockies - Game One
Antonio Senzatela / Zimbio.com
Cinco pitchers venezolanos han comenzado su carrera en las Grandes Ligas con siete aperturas de cinco o más innings y cuatro o menos carreras. Es una lista realmente pequeña, a la que el prospecto Antonio Senzatela ha sido el último en entrar.

Senzatela ha causado el entusiasmo de los Rockies y de la fanaticada. No solamente porque muestra 2.86 de efectividad, con balance de 5-1, colíder en victorias de la Liga Nacional junto al as Clayton Kershaw; también, por el modo en que ha lanzado en Colorado, en el difícil Coors Field.

¿Qué fue de los otros cuatro? ¿Cómo se desarrollaron sus caminos sobre la lomita?

Tony Armas fue el primero. Hijo de Antonio Armas, prefirió lanzar, en vez de batear jonrones. Era una promesa real. Fue el primer criollo llamado a un Juego de Estrellas del Futuro, en 1999, y ese mismo año llegó a las Mayores.

Armas se consolidó en la rotación de los Expos de Montreal a mediados de 2000. Le tocó vivir la Era de los Esteroides y el florecimiento de los cuadrangulares como casi nunca antes en la gran carpa. Y las lesiones tampoco le dejaron tranquilo.

Nunca completó 200 innings en un torneo y pasó la mayor parte del tiempo lesionado entre 2003 y 2005. Al final, las dolencias le enviaron al retiro. Dejó 4.65 de efectividad en 10 campeonatos.

Gustavo Chacín vino después. No era un prospecto legítimo, a diferencia de Armas, pero en 2004 ganó 18 encuentros entre Doble A y Triple A, labrándose un lugar arriba.

No hay manera de saberlo, pero Chacín ha podido tener una carrera lustrosa. En 2005 tiró 203 actos, ganó 13 choques, abrió 34 y tuvo 3.72 de promedio. Nunca más volvió a estar saludable. En lo sucesivo, luchó contra diversos problemas físicos y terminó colgando los spikes, con apenas cinco justas en la MLB.

Félix Hernández fue el tercero. Brilló con los Marineros desde su debut y ha estado en el cuerpo de abridores de esa divisa desde 2005 hasta 2017, salvo por dos cortos períodos en la lista de incapacitados. Es el venezolano con más innings, más ponches y más victorias. Para qué decir más.

Henderson Álvarez era el último criollo con un inicio semejante al de Senzatela. Allá por 2011 fue subido por Toronto y comenzó un camino que tuvo su momento más alto en 2014, ya con Miami, cuando cerró con un juego sin hits ni carreras, tres blanqueos y 2.65 de efectividad.

Álvarez todavía tiene estatus de as en la legión nativa, aunque sólo apareció en cuatro duelos al año siguiente y desde entonces ha pasado dos veces por el quirófano.

Es una lástima lo sucedido con el carabobeño. Todavía es joven, a sus 27 años de nacido, y trata de completar su rehabilitación, para mostrarse a los scouts como agente libre. El futuro es una interrogante, pero todavía es posible.

Ahora aparece Senzatela, tomando casi por sorpresa a los aficionados locales. Apenas asomó el rostro en la LVBP hace un par de zafras, al aparecer durante un mes con el Magallanes, y se adelantó a su graduación con un buen Spring Training, porque el plan inicial era que buscara fogueo en Triple A, categoría por la que nunca pasó.

El recluta es un legítimo prospecto, como Armas en su momento, como el Rey Félix. Encabeza a los Rockies en innings, triunfos y efectividad, y ahora nos ha puesto a soñar con una larga y fructífera carrera.

Publicado en El Nacional, el viernes 12 de mayo de 2017.

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