sábado, 25 de febrero de 2017

El ajedrez de Texas y Rougned Odor

El Emergente
Ignacio Serrano 

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Zimbio.com
Rougned Odor y los Rangers de Texas están jugando un verdadero ajedrez financiero, al hablar sobre un contrato multinual que convierta al camarero en el jugador franquicia que anhelan en Arlington.

El arbitraje, la agencia libre y los inmensos pactos que se firman hoy hace que muchos equipos intenten amarrar a sus jóvenes estrellas con ofertas de mediano y largo plazo, para mantener un presupuesto controlado.

¿Y por qué un astro en ascenso debería aceptar la propuesta? Después de todo, puede lograr pingües ganancias si espera, hasta que pueda ir al mercado.

Allí está el detalle. No todo pelotero prometedor se transforma en José Altuve. Con frecuencia suceden las decepciones, fracasos inesperados. El puertorriqueño Geovanny Soto iba a ser el catcher de los Cachorros de Chicago por mucho tiempo. Era un predestinado, cuyo impacto se fue diluyendo aceleradamente.

Ambas partes pueden ganar o perder. En Venezuela conocemos ejemplos de los riesgos y beneficios, según se vea, que puede traer este ajedrez.

Omar Vizquel firmó con los Indios de Cleveland por cinco años y 15,35 millones de dólares, a finales de 1995. El diario Los Angeles Times aseguró que el caraqueño “firmó una jugosa extensión”. Vizquel lo recibió con alegría. Acababa de ganar su tercer Guante de Oro. Tenía seis campañas arriba y todavía no desarrollaba la habilidad ofensiva que luego mostraría.

Víctor Martínez también pactó con la tribu por cinco torneos y 15,5 millones de dólares, antes de 2005. Acababa de asistir al Juego de Estrellas y apenas tenía una campaña completa en la MLB.

José Tábata cuadró con los Piratas de Pittsburgh por seis zafras y 37,25 millones de dólares, en pleno 2011. Apenas había sido subido en 2010 y tenía el mundo por delante.

Salvador Pérez acababa de llegar a las Mayores en 2012 cuando los Reales de Kansas City le ofrecieron 7 millones por las siguientes cinco temporadas, más dos opciones. Era un dineral para alguien con sueldo mínimo.

Elvis Andrus cerró una extensión con los Rangers por ocho justas y 120 millones de dólares, a comienzos de 2013. Todavía estaba en el segundo año de un convenio de tres que le permitía recibir 14,4 millones. Tenía 24 años de edad.

Son cinco casos semejantes al Odor de hoy. Peloteros jóvenes, prometedores, bajo control de sus clubes. ¿Qué pasó con ellos?

Vizquel se convirtió en un shortstop excepcional, con una ofensiva más que aceptable. Varias veces trató de renegociar el contrato, pero debió cumplirlo íntegramente, sin más.

Martínez rindió muy por encima de lo acordado y finalmente comenzó a ganar lo que sus jonrones sugerían cuando firmó como agente libre con los Tigres de Detroit, tiempo después.

Tábata nunca estuvo a la altura del acuerdo y terminó jugando en México.

Andrus estuvo por debajo de las expectativas la mayor parte del tiempo, hasta que en 2016 por fin surgió como fuerza ofensiva.

Pérez pidió varias veces que reconsideraran su caso. Finalmente, renegoció un acuerdo hasta 2021.

Se entienden las dudas de Odor. Si se rehúsa a firmar, espera cuatro campeonatos y resulta ser un pelotero como Salvador o V-Mart, ganará un dineral como agente libre. Pero si se diluye como Tábata, jamás firmará un gran contrato. Es casi una lotería.

¿Qué harán los Rangers y su camarero? Es un ajedrez que vale la pena seguir.

Publicado en El Nacional, el sábado 25 de febrero de 2017.

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