Derechos reservados. Las notas de este sitio no deben reproducirse sin la autorización de su autor

domingo, 15 de enero de 2017

¿Tu hijo practica un deporte? Conoce sus características físicas

Camino a las Grandes Ligas
Por Rhay Kepler

Entrenar a tu hijo, verle crecer y desarrollarse como deportista y como persona, es todo un viaje. Y como todo viaje, hay que conocer el lugar de salida para identificar las características iniciales.

En el escrito anterior definimos los objetivos que deseamos lograr con nuestros hijos. En función de eso, ahora debemos hacer el plan que nos llevará hasta el punto deseado.

Para ello haremos una valoración general de tu hijo. Y como nuestro tema es la preparación física, nos enfocaremos en evaluaciones corporales.

Peso. Al igual que tú te subes a una balanza y ves el peso, harás lo mismo con tú hijo. No te alarmes si tú consideras que el peso es más o menos del que debería tener.

Talla. Sin zapatos y sin medias, coloca a tu hijo pegado a la pared con pies juntos y mirada al frente, desliza el borde de una regla sobre la pared hasta que haga contacto con la parte superior de la cabeza. Haz una pequeña marca y luego mide desde ahí hasta el suelo.

Dimensiones Corporales. Simplificando este concepto solo mediremos las longitudes de algunos de los segmentos corporales. La medición se hace en línea recta, ubicando el punto medio de cada segmento.

Mano. Desde la punta del dedo medio hasta el punto medio de la muñeca.

Antebrazo. Desde el medio de la muñeca hasta el punto medio del codo.

Brazo. Desde el medio del codo hasta el punto medio del hombro.

Luego sigue con la parte externa de la pierna.

Tobillo. Desde el piso hasta el borde externo del tobillo.

Pierna. Desde el borde externo del tobillo hasta el borde externo de la rodilla.

Muslo. Desde el borde externo de la rodilla hasta el borde externo de la cadera.

Tronco. Inclina tu cabeza hacia abajo, ahora pasa la mano por tu cuello y sentirás un hueso que sobresale, ese es el primer punto de referencia. Usa el borde externo de la cadera (la cresta ilíaca) como segundo punto de referencia. Haz la medición con el niño completamente erguido.

Aquí verás si tú hijo tiene el tronco más largo que las piernas o viceversa. Esta medición debe hacerse cada 6 meses, para ver su evolución.

Velocidad. Pide al entrenador de tú hijo que te ayude con esta evaluación. Debe hacerla después del calentamiento de inicio de la práctica. Tiene dos formas. Ambas se hacen en la misma manera que se corren las 60 yardas para un chequeo.

Forma 1: Correr la distancia de home a primera base, según la categoría que juegue el niño.

Forma 2: Correr la distancia de home a primera base según la distancia del beisbol profesional.

La diferencia está en la velocidad inicial o de salida en la carrera y la capacidad de acelerar.

Por favor, cuando hagas la prueba, alisa el terreno y mide con una cinta métrica la distancia de los pasos, basta con una muestra al inicio de la carrera y otra ya al final de la carrera.

Coordinación. Usa la escalera coordinativa como herramienta de trabajo. En mi canal de YouTube verás 19 ejercicios que los niños pueden hacer (haciendo click quí tienes el enlace). Pídele que inicie con pierna derecha, luego que repita iniciando con pierna izquierda. Es normal que existan complicaciones, pero la practica las solventará.

Fuerza del brazo. Coloca conos separados por 5 metros hasta llegar a 50 o 60 metros. Pídele a tu entrenador que te ayude también con esta evaluación. Luego del calentamiento inicial, previa a la fase central de la práctica, viene el calentamiento del brazo. En este momento se medirá que tan lejos lanza la pelota el niño. No uses más de 12 lanzamientos por cono ni menos de 6. Hay niños a los que les resulta fácil subir de distancia con pocos lanzamientos y otros requieren más, es cuestión de las sensaciones en el brazo.

Anota la distancia máxima que alcanza el niño lanzando la pelota por el aire. Por ejemplo, si estás entre los conos 40-45 y llega la pelota a su compañero, pero al ir a 45-50 la pelota toca el suelo y luego le llega a su compañero, la distancia será 40-45.

Con este sencillo proceso que hoy he descrito, tenemos una fecha de inicio de un plan de trabajo, tenemos unas características iniciales de nuestro hijo y las deseadas mejoras que buscaremos alcanzar mediante los diferentes ejercicios.

Insisto: independientemente de los resultados, evita comparar a tu hijo y sus resultados con los de sus compañeros de equipo. Toda condición física de inicio de cada niño es diferente y mejorable con trabajo, así que ármate de silencio, motivación, trabajo y paciencia.

Hasta la próxima semana.

Rhay Kepler es preparador físico especializado en beisbol y experiencia con equipos de la LVBP. Cada semana desarrollará un nuevo tema en este sitio. Pero también puedes seguir su trabajo visitando sus plataformas en la red.

No hay comentarios:

Publicar un comentario