lunes, 7 de noviembre de 2016

Atención, papás: deben entrenar a sus hijos también fuera del campo

Camino a las Grandes Ligas
Por Rhay Kepler 

Si usted va a un gimnasio y se inscribe por una cuota mensual, de lunes a sábado; es decir, si en las cuatro semanas de un mes usted tiene 24 días de entrenamiento, verá los resultados que busca, bien sea bajar o subir de peso, aumentar la masa muscular, mejorar la salud o cualquiera que sea su objetivo.

Por otro lado, tenemos a su hijo, que practica con el equipo dos o tres veces por semana, el equivalente de 8 o 12 clases al mes. Es decir, tenemos que su hijo practica la mitad (en el mejor de los casos) del tiempo que usted emplea para entrenar en el gimnasio.

Los números no fallan. El logro de los objetivos se hace más tardío asistiendo menos veces al gimnasio y de igual forma pasaría con su hijo.

En las prácticas de beisbol menor no se dedica en exclusiva una hora de preparación física. Creo que puedo asegurar que es así en ninguna parte del mundo.

Normalmente, se calienta, se entrena beisbol y, al final, otro poco de ejercicio de ese que llamamos preparación física.

A esta ecuación le podemos agregar dos horas semanales de entrenamiento supervisado, orientado y llevado a cabo por un profesional, por un entrenador personal. O si gusta de los entrenamientos a distancia, puede hacerlo a través de videos, que es un formato más económico y de mucha calidad.

Haciendo así, podemos pasar a cuatro o cinco días de entrenamiento a la semana. Pasaríamos de tener entre 8 y 12 clases mensuales a una realidad mucho más provechosa, con entre 16 y 20 clases mensuales.

Esto tiene un impacto directo en el objetivo deseado. Nos acercamos más rápido a esa meta anhelada, sin duda alguna.

Decir que tu hijo necesite al menos dos horas de entrenamiento semanales fuera del campo no significa que el entrenamiento no pueda llevarse a cabo dentro de un estadio de beisbol. Al contrario, claro que se puede. Pero quitarle el guante y la pelota dentro del campo es como ir a un restaurante y no comer. Es muy duro.

Para evitar esa situación, están los ejercicios con ligas, los coordinativos y los diseñados para mejoras de las capacidades físicas de los niños.

En una etapa inicial, pueden hacerse en casa o en la vecindad del hogar, si así lo desea.

Hay razones para iniciar en casa, las cuales pueden ser o no semejantes a las suyas. Dicho esto, dejo a su elección el lugar de entrenamiento que usted decida, sin que mi recomendación sea un axioma.
 
1) Llegar al estadio una hora antes o irse una hora después para hacer la rutina, puede causar problemas en su propia rutina horaria del día a día, sobre todo si vive en una ciudad con mucha circulación vehicular.

2) Crear el hábito individual en casa es más simple que hacerlo en grupo en una etapa inicial. La capacidad de concentración se diluye entre las bromas propias de la edad cuando se entrena en grupo este tipo de ejercicios.

3) Generar un ambiente competitivo en una etapa inicial puede desmejorar la técnica de trabajo para favorecer la velocidad de trabajo, cosa que no ayuda al aprendizaje.

4) Brindarles a los niños un escenario donde él sea responsable de una tarea, que tenga una hora de inicio y de fin, promueve por medio del deporte los valores de trabajo, responsabilidad, compromiso, sacrificio, y ayudamos a su desarrollo como persona, permitiéndole ser el protagonista de sus acciones y consecuencias favorables mediante el ejercicio.

Como ve, dos horas semanales cambian drásticamente el escenario actual de su hijo.

Mejorando su condición física, sin duda mejorará su rendimiento dentro del campo, alimentará positivamente su autoestima, desarrollará a una persona responsable y a un pelotero con hábitos de entrenamiento de esos que conducen… Camino a Las Grandes Ligas.

¡Un gran abrazo!

Rhay Kepler es preparador físico especializado en beisbol y experiencia con equipos de la LVBP. Cada semana desarrollará un nuevo tema en este sitio. Pero también puedes seguir su trabajo visitando sus plataformas en la red.

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