jueves, 13 de octubre de 2016

¿Por qué casi nadie habla de Elvis Andrus?

El Emergente
Ignacio Serrano

¿Por qué tan poca gente ha hablado de la gran campaña de Elvis Andrus?

El campocorto de los Rangers de Texas no sólo tuvo la mejor cosecha de su carrera, y por mucho. Además, cumplió por fin con las enormes expectativas que durante tanto tiempo gravitaron sobre él, especialmente desde que firmó aquel mega contrato en 2013.

Para los vigilantes es una noticia feliz. Para Venezuela, es una de las más notables temporadas que haya vivido un paracorto.

Andrus impuso topes personales en jonrones, empujadas, average, promedio de embasado, slugging, OPS y OPS ajustado. Pero eso no es lo más destacado. Hay que ponerlo en contexto para verlo mejor.

¿Cuántos torpederos criollos han tenido una campaña sobre 30 dobles y 20 bases robadas, con .800 de OPS y .300 con el madero? Apenas tres.

Omar Vizquel fue el primero. En 1999 ligó para .333/.397/.436/.833, con 36 tubeyes y 42 estafas.

Carlos Guillén fue el segundo. En 2006 conectó para .320/.400/.519/.920, con 41 biangulares y 20 escamoteos.

Andrus es el tercero. Acaba de cerrar con .302/.362/.439/.800, con 31 dobles y 24 robos.

No hay otro. Ni Asdrúbal Cabrera ni Luis Aparicio, Alex González o David Concepción.

Tampoco hay más torneos que esos tres. Es la viva prueba de que lo hecho por el aragüeño es una rara combinación de contacto, velocidad, disciplina en el home y adecuada fuerza.

No olvidemos que un shortstop tiene exigencias muy especiales al campo, lo que le obliga a sacrificar músculos y poder a cambio de agilidad y movilidad con el guante. Salvo lo ocurrido en la Era de los Esteroides, por razones obvias, es difícil encontrar jugadores de la sexta posición con muchos extrabases y elevada suma de slugging y promedio de embasado.

Andrus bateó todo el año, pero remató en grande. Conectó para .311 en julio, .306 en agosto y .349 en septiembre, lo que le permitió terminar en la décima posición de ese departamento en la Liga Americana, por primera vez en su carrera.

Todo eso lo hizo de modo discreto, casi silencioso. Apartando el premio al Jugador del Mes, que los Rangers le dieron en abril, su producción se confundió con el clamoroso aporte de sus compañeros. El lineup de Texas, después de todo, estaba artillado por los cuatro costados.

Hay pistas que sugieren que su defensiva no fue tan buena esta temporada. Fangraphs le da un UZR negativo por segunda vez en su carrera, aunque según Baseball Reference su factor de alcance fue superior a la media de las Grandes Ligas y su WAR defensivo fue positivo.

Esta notable temporada, por la que merece figurar entre los más votados del Premio Luis Aparicio este año, ocurre en el segundo campeonato de la extensión millonaria que le dieron los texanos en 2013.

Aquel mega pacto ha pesado sobre los hombros de Andrus.

Sus números no se correspondían con un salario de 15 millones de dólares anuales. Pero resulta que en 2014 solamente ganó 6,475 millones, lo que está más cerca de su producción de entonces, según los estándares de hoy. Por una asociación injusta, y casi inevitable, la opinión pública censuró su aporte, que ciertamente no fue brillante.

Este de 2016 sí vale 15 millones de dólares. Luego de siete temporadas de promesas, Andrus floreció, hasta convertirse en la estrella que los Rangers soñaron cuando le entregaron el shortstop.

Publicado en El Nacional, el jueves 13 de octubre de 2016.

3 comentarios:

  1. Después de 8 temporadas aprendió a batear. La mejor temporada para un SS venezolano con 8 jonrones y 69 impulsadas

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  2. Después de 8 temporadas aprendió a batear. La mejor temporada para un SS venezolano con 8 jonrones y 69 impulsadas

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  3. Porque es un pelotero con muchos altos y bajos no es consistente por eso es q no hablan d el

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