martes, 4 de octubre de 2016

Martín Prado, el manager-jugador

El Emergente
Ignacio Serrano

¿Es Martín Prado el tercer manager venezolano en las Grandes Ligas?

El aragüeño condujo a los Marlins de Miami en el último día de la temporada y cumplió con el requisito básico para ser incluido en la lista que iniciaron Oswaldo Guillén y Alfredo Pedrique, ¿no?

La designación del aragüeño pareció ser algo informal, al menos inicialmente. Explicó el piloto titular Don Mattingly que al no haber nada en juego el domingo, un pelotero tomaría las riendas “por diversión”.

Prado cumplió con toda la rutina. Escogió su staff, hizo el lineup, tomó las decisiones, cambió a los lanzadores...

Un periodista de Miami bromeó, al finalizar el duelo, preguntando si era muy tarde para incluirle en la votación del Manager del Año, pues algunas medidas del antesalista, como alinear a Tomás Telis, resultaron exitosas.

Ya no se ven managers-jugadores. Es una doble tarea que ocurrió muchas veces en los tiempos fundacionales del beisbol profesional, pero que prácticamente ha desaparecido.

El estupendo sitio Baseball-Almanac.com tiene una lista con 221 nombres. De ellos, 106 tuvieron la redoblada responsabilidad antes de 1900 y otros 109 recibieron el encargo entre 1900 y 1960. A partir de 1961 y hasta 2015 únicamente aparecen seis.

Son tan pocos, que podemos ponerlos aquí: Hank Bauer (1961), El Tappe (1962), Frank Robinson (1975-76), Joe Torre (1977), Don Kessinger (1979) y Pete Rose (1984-86).

¿Habrá que añadir a Prado?

Hay que esperar hasta conseguir si fue oficialmente inscrito como estratega de los Marlins ese día, más allá de las informalidades. Porque este cronista no recuerda a otro venezolano, pero quizás sí haya habido alguien que recibiera las riendas del club “por diversión”, como señalaba Mattingly, y que tal cosa no quedara asentada en los registros como un hecho oficial.

De acuerdo con el diario Sun-Sentinel, Joe Torre lo hizo en algunas oportunidades, siendo dirigente de los Yanquis. Supuestamente eso inspiró al timonel de los floridanos.

Si es así, debe haber otros casos que no aparecen citados en Baseball-Almanac.com y deberían nutrir la cuenta. ¿O no?

Se han escrito varios reportajes sobre el tema en los años recientes. Es llamativo que sólo haya habido seis casos en los últimos 55 años, sin contar al nativo de Maracay o cualquier otro ejemplo semejante al suyo.

El beisbol va agregando cada vez más aristas de análisis y de evaluación. La guerra de estrategias ha adquirido un nivel más elevado con la guerra de las estadísticas. Las oficinas estructuran sus rosters con ese nuevo análisis, muy a menudo, y los cuerpos técnicos tenderán a seguir ese camino. De hecho, ya abundan casos así. Henry Blanco es coach de investigación en los Cachorros de Chicago.

Un jugador ya tiene mucho a qué dedicarse, para agregar tan grande tarea.

“A veces uno cuestiona las decisiones del manager”, apuntó Prado. “Ahora que he pasado por eso, no sé si volveré a hacerlo. Son demasiadas cosas, hombre. El juego avanza y hay mil detalles de qué estar pendiente. Nunca más diré algo malo de ellos”.

Según Baseball-Reference, Mattingly dirigió 161 juegos esta temporada, no 162. Y ya sabemos que la primera batería venezolana tuvo a un shortstop en la lomita, David Concepción, con Baudilio Díaz como catcher.

Así que tal vez sí debamos poner a Prado junto a Pedrique y Guillén. ¿No?

Publicado en El Nacional, el martes 4 de octubre de 2016.

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