viernes, 28 de octubre de 2016

El David del Caribe y el Goliat MLB

El Emergente
Ignacio Serrano

¿Podrá la MLB imponer su deseo de un draft internacional, modificando seriamente las condiciones actuales para firmar peloteros jóvenes y recortando las inversiones en el sector?

Parece claro que sí. Es una corporación que mueve miles de millones de dólares al año, frente a un puñado de pigmeos en Venezuela y la República Dominicana, básicamente, porque Centroamérica y Colombia, no digamos Europa y el resto del mundo, apenas tienen organización que oponer al gigante del norte.

Ese pigmeo dio una primera batalla esta semana, en Santo Domingo. Y el resultado fue una pedrada en la frente del gigante.

No fue el golpe de David ante Goliat. El comisionado Rob Manfred ni siquiera se ha referido al tema, ocupado como está en la Serie Mundial. Pero el moretón que debe haber quedado en el grandullón quizás anteceda nuevas escaramuzas.

¿Por qué se oponen al draft los formadores de talento en la región?

Primero, porque acabará con el libre mercado que hoy rige las relaciones entre las academias independientes y la gran carpa. Las mayores disfrutan de una excepción en las leyes antimonopolio de Estados Unidos y esperan portarse así más allá de sus fronteras.

Segundo, porque limitará el reparto de dinero, en principio, a unos 300 jugadores al año, según la información que se ha filtrado.

Tercero, porque pondrá en las Grandes Ligas el control de las negociaciones, que hoy se rigen por la ley de la oferta y la demanda.

Cuarto, y esto es grave, porque existe el proyecto de aumentar a 18 años la edad para firmar prospectos internacionales, que usualmente salen de países sin las condiciones económicas y sin el sistema educativo que les permita una alternativa, en caso de no aceptar las imposiciones de la MLB.

La diferencia entre allá y acá será cruel: aquellos pueden regresar a su universidad, para sacar su grado, mientras se mantienen jugando en un sistema de alta competencia, la NCAA; estos deben mantenerse en la pobreza junto a sus familias, a menudo sin más alternativa que esperar.

Esto casi suena a panfleto. Pero ese es el contraste entre el draft en países desarrollados y el que espera imponer Manfred en estos pagos. Como denunciaba hace poco Baseball America: tratan de forzar un sistema sin parar mientes a las diferencias y sin prestar atención a las carencias de estos lados.

Los formadores de talentos decidieron por ello boicotear el encuentro anual con prospectos de la República Dominicana. MLB debió cancelar la cita. Viene ahora la muestra de prospectos venezolanos, en noviembre. Se espera que David lance allí otra pedrada.

Las academias están solas. La Asociación de Peloteros se concentra en pedir mejoras para quienes ya son grandeligas, lo que no deja de ser una ironía; ¿necesita un sindicato alguien cuyo salario promedio supera los 2 millones de dólares? ¿No debería la MLBPA dedicar más tiempo a proteger a quienes serán sus futuros afiliados, esos que, cuando mucho, ganarán 10.000 dólares anuales?

Hace días decíamos que los propios grandeligas eran el único escollo posible para evitar el draft. Quizás la solución esté en conseguir leyes nacionales que blinden a cada país, como pasa en México y Japón, donde la MLB debe cumplir más reglas de las que impone.

Puede que sólo entonces la pedrada de David le cause a Goliat algo más que un moretón.

Publicado en El Nacional, el viernes 28 de octubre de 2016.

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