viernes, 5 de agosto de 2016

Andrés Reiner, el otro inmortal

El Emergente
Por Ignacio Serrano

(Publiqué esta columna en abril de 2015, en homenaje a una de las personalidades más ricas de nuestro beisbol. La reproduzco en recuerdo a su figura, a propósito de su fallecimiento este miércoles, en Estados Unidos)

No hay hombre de beisbol con mayor impacto en los últimos 30 años de la pelota venezolana que Andrés Reiner.

Nunca usó un uniforme. Pero el impacto de Reiner posiblemente es comparable al del Chino Canónico, héroe entre los Héroes del 41, y Luis Aparicio, el primer y hasta ahora único nativo con una placa en Cooperstown.

Muchos aficionados ni siquiera saben de él. Más de un lector habrá alzado las cejas en el primer párrafo. Pero la entronización de Melvin Mora en el Salón de la Fama de los Orioles, un anuncio realizado esta semana en Baltimore, trae este tema de necesaria y urgente discusión, y permite reconocer nuevamente la trayectoria e imborrable huella de este antiguo joyero de profesión, que terminó puliendo talentos para los diamantes.

Reiner fue mucho más que un estupendo scout. También fue eso, en aquellos tiempos en que recorría el país buscando firmas y proyectando bigleaguers. Pero, más importante, fue un visionario que cambió la historia del pasatiempo nacional.

Este ejecutivo, que llegó a ser asistente de la gerencia general en Houston y Tampa Bay, antes de pasar a un plácido retiro, es el responsable del nacimiento de las academias de MLB en Venezuela y, eventualmente, de la Venezuelan Summer League.

Tuvo la determinación de instalar una base de operaciones permanente en el país. Soñó que eso le daría a los Astros una ventaja. Al final, más de 20 organizaciones le imitaron, luego de ver salir en repetida sucesión a aquella manada que incluyó a Mora, Bob Abreu, Richard Hidalgo, Johan Santana, Roberto Petagine, Carlos Guillén, Freddy García, Raúl Chávez y tantos otros criollos que se convirtieron en figuras.

Ahora que la partida de los Marineros propicia tantas notas y comentarios sobre el desmantelamiento del sistema de academias aquí, hay que recordar al hombre que hizo posible ese entramado.

Porque no sólo fueron firmas. El auge de la expedición local en la gran carpa, a partir de la década pasada, sucedió, precisamente, gracias a esa siembra realizada en los años 90.

No habría crecido tan alto la pirámide, de no haber tenido una base tan ancha. Y Rainer fue el visionario que echó las bases para su construcción.

Mora es el primero en su lista de inmortales. Pero vendrán más. Sea en Minnesota, Japón o Valencia, vendrán más.

Reiner tiene un recorrido y dejó un legado que le hace legítimo candidato a Cooperstown. Pero la cuenta quedará pagada cuando al menos tenga su estatuilla en el Salón de la Fama y Museo del Beisbol en Venezuela.

Es tiempo de saldar esa deuda.

Publicado en El Nacional, el miércoles 22 de abril de 2015.

1 comentario:

  1. En el pasado alguien dijo una vez que un scout se podia considerar realizado si al menos uno de sus prospectos firmados llegaba a jugar en mlb. En base a esa afirmacion, el Sr. Andtes fue entonces un triunfador cazador de talento en el beisbol, no solo en el pais sino en el mundo entero. Paz a sus restos y descanso eterno a su alma.

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