martes, 5 de julio de 2016

¿Por qué fallan los prospectos?

El Emergente
Ignacio Serrano

Lo primero que salta a la vista cuando se revisa la lista de 45 jóvenes venezolanos que recibieron bonos millonarios antes de 2016 es la diminuta cantidad de grandeligas que hay allí.

¿Cuál es la razón por la que esos predestinados no llegaron? ¿Cómo se explica que los equipos de la MLB hayan invertido 65 millones 629 mil dólares sólo por firmarlos y que apenas cinco de ellos hayan completado el ciclo?

¿Cómo puede ser que tantas esperanzas, tanta inversión y esfuerzos únicamente hayan dado una verdadera estrella, Miguel Cabrera?

La primera y obvia respuesta apunta a la difícil pirámide de desarrollo de las mayores. De cada 100 jugadores firmados, aproximadamente cinco llegan a la gran carpa. De esos, menos de la mitad consigue un puesto titular y una cuarta parte solamente se gana un rol estelar.

Casi podría decirse que una de cada 100 firmas tiene madera para competir por el Jugador Más Valioso o el Cy Young.

Pero no debería ocurrir así con estos bonos millonarios. Los Bravos de Atlanta no pueden estar apostando, simplemente. Cuando el sábado entregaron 7,75 millones de dólares para adquirir a Kevin Maitán y Abrahan Gutiérrez, lo hicieron bajo la convicción casi absoluta de que ambos serán peloteros que marcarán diferencia.

Hay que hacer un corte para mirar con mayor objetividad esa lista de 45 súper bonificados.

Cabrera necesitó cuatro temporadas en las menores para graduarse con los Marlins de Florida. A Andrés Galarraga le tomó siete. Carlos González saltó durante su sexta zafra abajo, igual que Magglio Ordóñez. José Altuve lo hizo en la quinta. Félix Hernández apenas requirió tres torneos en las granjas. Johan Santana cuatro.

Los cinco campeones de bateo y los dos Cy Young de Venezuela promediaron cinco campeonatos de desarrollo. Así que lo justo es contar entre 1996, cuando la firma de Jackson Melián, y 2010. Los 29 que fueron reclutados en el lustro que siguió después están todavía en período de aprendizaje. Se supone.

Eso reduce la cifra a 16, a fin de evaluar objetivamente la capacidad de los bonos millonarios como elemento predictivo.

Cinco de 16 es casi 30 por ciento de acierto. Al menos contando a los firmados que están en su sexta zafra o más, la posibilidad de llegar a la MLB se incrementa.

Eso sí, salta a la vista que el único en ese grupo con trabajo diario en las Grandes Ligas es Cabrera. Guillermo Quiroz y Jesús Montero están en Triple A. Los Rojos de Cincinnati no saben qué hacer con Yorman Rodríguez, a quien tienen en la lista de incapacitados desde marzo, a pesar de sólo tener una lesión en la corva. Luis Sardiñas ha subido y bajado este año.

¿Quiénes en esa lista aún pueden llegar? Renato Núñez está a punto. Danry Vásquez va un poco más atrás. Humberto Quintero también está cerca, pero necesita añadir bateo a su buen guante. Si llegan, subirían el número a 8 de 16.

Hay demasiados riesgos en el camino, algunos inesperados. Montero llegó, triunfó y perdió el camino por motivos personales. Adonys Cardona se lesionó y al regreso no ha tirado strikes. Luis Domoromo y José Salas nunca batearon. Juan Urbina pareció desvanecerse…

La clase de 2011 entrará a evaluación el año próximo. Incluyó en su momento siete nombres, pero Víctor Sánchez falleció trágicamente. Fue una tristeza desde muchos puntos de vista. Murió cuando estaba a punto de llegar.

Publicado en El Nacional, el martes 5 de julio de 2016.

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