domingo, 3 de julio de 2016

"No tengo miedo”, dice el joven que quiere ser como Miguel Cabrera

Por Ignacio Serrano
ESPN Digital

A Kevin Maitán sólo le justa jugar pelota. Ni siquiera es aficionado a verla por televisión. Lo suyo es jugar. Ponerse el uniforme. Tomar rodados. Agarrar un bate y tratar de poner la pelota en tierra de nadie.

Tenía 12 años de edad, cuando pidió a sus padres que le dejaran perseguir su sueño. No es la noticia que se desea recibir de los hijos.

“No quería estudiar más”, confesó el adolescente, riendo, a cuatro años de aquel episodio.

El joven campocorto venezolano tiene motivos para mostrar el rostro iluminado que la prensa local e internacional conoció este fin de semana, en Valencia, muy cerca de su natal Morón.

La ciudad se convirtió el sábado en una de las capitales de la pelota latinoamericana, al iniciarse el proceso de firmas de Julio 2. Ubicada a 140 kilómetros de Caracas, la cálida urbe forma con la vecina Maracay un eje de talento beisbolero en constante ebullición.

En ese eje floreció más de una veintena de academias de otras tantas organizaciones de la MLB, hoy cerradas en su mayoría, mudadas a la República Dominicana debido a la situación social, política y económica que se sufre en la tierra de Luis Aparicio.

Allí se disputa la Liga de Verano Venezolana de Beisbol, el novel circuito que agrupa a valores emergentes que se entrenan en centros de formación independientes de las Grandes Ligas.

Allí han nacido la mayoría de los peloteros venezolanos que han llegado a las mayores en lo que va de siglo.

Allí nació Maitán, el muchacho a quien comparan con Miguel Cabrera, Alex Rodríguez y Robinson Canó.

Cabrera también es de la zona. Es maracayero, y en 1999 recibió un contrato por 1,8 millones de dólares para saltar al profesional con los Marlins de Florida.

Aquel fue un bono récord para venezolanos, que progresivamente fue incrementándose, hasta llegar a los 2,8 millones que el lanzador Adonys Cardona consiguió con los Azulejos de Toronto en 2010.

Maitán trituró esa marca. Su habilidad y juego de pies en las paradas cortas; su buen brazo, su velocidad al correr y el poder que exhibe a ambos lados del home, hicieron que los Bravos de Atlanta se decidieran por entregarle 4,25 millones de dólares para asegurar sus servicios, igualando el tope del dominicano Michael Ynoa para prospectos internacionales no cubanos.

“Según lo que nos dicen nuestros scouts, se trata del mejor jugador salido de Latinoamérica en los últimos 10 años”, dijo el sábado el gerente general de los indígenas, John Coppolella, explicando al diario Atlanta Journal-Constitution los motivos de tamaña inversión.

Los Bravos también firmaron por 3,5 millones de dólares a un receptor de la zona, Abrahan Gutiérrez, pupilo del ex bigleaguer Carlos Guillén.

En total, seis venezolanos recibieron acuerdos de siete cifras en la primera jornada de Julio 2, incluyendo a los paracortos Gabriel Arias (Padres de San Diego, $ 1,9 millones), Justin López (Padres, $ 1,2), Liván Soto (Bravos, $ 1,0 millón) y el jardinero Víctor García (Cardenales de San Luis, $ 1,5 millones).

Decenas de periodistas, agentes, ejecutivos de la gran carpa, familiares y ex figuras de los diamantes como Guillén y Robert Pérez se dieron cita en Valencia, para una intensa jornada de anuncios y encuentros con la prensa.

“No tengo palabras para decir lo que tengo por dentro”, expresó Maitán, la cara más buscada en medio del tráfago noticioso. “Estoy feliz, contento, agradecido”.

El adolescente, formado en la academia de Henderson Martínez, a pocos kilómetros de Valencia, quizás termine como antesalista, si su cuerpo se desarrolla más de lo previsto. Le ocurrió al propio Cabrera, que en aquel 1999 firmó como shortstop.

“No tengo miedo”, aseveró Maitán, tras oír las comparaciones que hacen cuando hablan de él. “Todos esos son peloteros estrellas. Puedo llegar a ser mejor. Y si Dios quiere, en tres o cuatro años estaré con Atlanta, en las Grandes Ligas”.

Las pocas veces que ve beisbol por televisión es sólo para ver batear a Cabrera, su ídolo. Cuando termina el turno, dirige su atención a otra cosa. Para él, ya está dicho, la pelota es para jugar, no para estar de espectador.

Hay que tener una gran convicción para avisarle a la familia lo que Maitán le dijo a los 12 años de edad.

“Pasé tres meses peleando con mis padres”, rió el joven, otra vez. “Henderson también peleó con ellos, porque también les dijo que yo no iba a estudiar, que tenía que jugar. Y mira lo que pasó: aquí estamos”.

Aquí está. Con el futuro en sus manos, al alcance de su bate.

Incluye información aportada por Marcos Grunfeld.

Publicado en ESPNdeportes.com, el domingo 3 de julio de 2016. Aquí el original.

3 comentarios:

  1. Ojala logre desarrollar todo su potencial, y no se pierda en el camino, como tantos otros... le deseo lo mehor

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  2. Dios te bendiga hoy y siempre y te de todas las habilidades para el juego pero también la humildad y sencillez para lograr tus metas

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  3. Triste ejemplo le da a muchos chamos de hoy. Bien harían en guardarse eso de que dejo de estudiar a los 12 años.

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