sábado, 25 de junio de 2016

Edubray Ramos, el nuevo José Altuve

El Emergente
Ignacio Serrano

El joven lanzador que los Filis de Filadelfia acaban de llamar a las Grandes Ligas podría estar hoy barriendo los pisos de algún restaurante, de no haber existido la Venezuelan Summer League.

Edubray Ramos es la prueba más reciente de cómo el desaparecido circuito de desarrollo podía ser la salvación de peloteros descartados por las organizaciones de la MLB.

Es una tragedia que tantas empresas cerraran sus puertas o migraran a otros países, debido al deterioro social, político y económico de nuestro país. Entre esas, la Summer League.

Centenares de trabajos se perdieron. Familias enteras que dependían de la actividad económica generada por esa veintena de campamentos peloteriles han debido buscar alternativas y, probablemente, cayeron en la pobreza.

Ramos es la cara visible de todo lo que se perdió. El símbolo reluciente de la desolación actual. La punta de un iceberg de enormes proporciones, dada la maquinaria necesaria para fabricar un grandeliga: desde scouts y empleados del clubhouse, hasta las señoras que preparan sus comidas, y tantos más.

El relevista es una estrella en formación. Brilló como lanzador de los Tiburones de La Guaira en la campaña 2015-2016 y luego en el Spring Training. Estuvo a punto de hacer el equipo en marzo, pero los Filis estimaron que le haría bien un último período de maceración en Triple A.

Se trata de un monticulista que pasó por seis categorías en apenas tres años, después de todo. Demasiado rápido.

A los 16 años de edad, soñaba con la carrera que estaba por comenzar. A los 17, quedó desempleado. A los 19, trabajaba limpiando, para ganarse la vida. Y a los 20, estaba de vuelta en el beisbol organizado.

Hoy tiene 23 años de edad y está en lo más alto.

Esta historia triste y fascinante comenzó cuando los Cardenales de San Luis cerraron su academia y se marcharon a República Dominicana. Aunque siguen reclutando peloteros en Venezuela, ya no pueden cargar con 30 o 35 prospectos al mismo tiempo. A Quisqueya se llevan únicamente a los que consideran mejores. La mayoría queda atrás.

“Nos pasó a un montón de muchachos”, declaró el diestro, cuando el diario Philadelphia Enquirer quiso conocer su historia. “Fue difícil. Este es el deporte que amo, es mi pasión, y sentía que todo era una mala broma. Apenas habían pasado dos meses y se había ido”.

Trabajó limpiando pisos dos años, sin dejar de pensar en lanzar.

“Tenía que hacerlo, para ayudar a mi mamá”, recordó. “Además, las cosas están difíciles en Venezuela”.

¿Dónde estaría Ramos, si Filadelfia no hubiera tenido un campamento aquí? ¿Habría conseguido una nueva oportunidad?

¿Cuántos jóvenes venezolanos deambulan por allí, añorando el chance perdido? ¿Cuántos que nunca lo recibirán?

En su apogeo, las academias reunían a más de 700 muchachos recién firmados, a fin de prepararlos y enviarlos a las menores en Estados Unidos, a proseguir su desarrollo. Eso causó el más importante auge que recuerde el deporte venezolano: la explosión de grandeligas nativos, a partir de finales de los años 90.

José Altuve, Magglio Ordóñez, Luis Valbuena y Ramos son unos pocos entre muchos que pudieron demostrar de qué eran capaces, gracias a la existencia de las academias y su fruto principal, la Summer League.

Esa Venezuela de trabajo y oportunidades algún día tiene que volver.

Publicado en El Nacional, el sábado 25 de junio de 2016.

7 comentarios:

  1. Así sera Ignacio nuestro bello país se va a recuperar y volverán las oportunidades de trabajo y prosperidad esto solo fue un bache en la historia

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  2. Todo esto es gracias a la narcorobolución.

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  3. Gracias Ignacio por tan buen articulo, es penoso y reconfortante a la ves, cuando todo esto pase, no dudo que la Venezuelan Summer League, volverá.Un abrazo

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  4. Y pensar que el Magglio Ordonez apoya esta robolucion de porqueria, eso refleja que solo le interesa su dinero pero no la nueva generacion de peloteros que puedan surgir si esas academias aun estuvieran aqui....total ya el es millonario

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  5. Ignacio: Y la LVVP no podrá sustituir esa maquinaria? o tal vez dado que no está conectada directamente a MLB, no sea tan factible?

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