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BÉISBOL VENEZOLANO

GRANDES LIGAS

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EL EMERGENTE. Lo bueno y lo malo de la Vinotinto beisbolera


EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano

La Selección Nacional de beisbol se quedó fuera de los Juegos Olímpicos de Tokio. No pudo en el Torneo de Las Américas, al cerrar con la medalla de bronce, ni tampoco en el Repechaje de Puebla, al caer en la final ante la República Dominicana. A priori, es un fracaso. La Vinotinto no consiguió aquello que buscaba. Punto y final.

Ese podría ser el balance definitivo del equipo que esta vez dirigió José Alguacil. Pero si bien es cierto que la meta no se consiguió, resumir el proceso de aquella manera resultaría injusto y presenta un panorama incompleto.


Por supuesto que es descorazonador que Venezuela no pueda asistir a la cita universal. Es uno de los 10 mejores países del planeta, según el ranking de la Confederación Mundial de Beisbol y Softbol. Únicamente Estados Unidos, Dominicana, Japón y posiblemente Corea del Sur y México tienen más peloteros profesionales. Es venezolana la tercera embajada más grande en la MLB.

Por supuesto que las particularidades de este deporte en el panorama internacional impiden que lo mejor de esa legión sea parte de la convocatoria, salvo la relativa excepción que representa el Clásico Mundial.

La WBSC no es la FIFA. Las Grandes Ligas mandan sobre buena parte de ese talento, y lo mismo sucede con circuitos menores, como la NPB y la KBO en el continente asiático. Se puede trabajar con libertad para torneos femeninos y en algunas categorías infantiles, pero el influjo del sector profesional --que abarca incluso a los juveniles y juniors-- condiciona y limita lo que pueden hacer las federaciones.

Es verdad que el roster presente en Florida, primero,  y luego en Puebla no representó fielmente el nivel del beisbol venezolano hoy. La novena que viajó a Estados Unidos lució carente en varios aspectos, algunos de los cuales fueron reforzados para el periplo a México. Y pese a que el bateo, la defensa y la experiencia crecieron para el segundo compromiso, el objetivo resultó imposible, al no poder cumplir el pitcheo.

¿Era posible completar la meta con un mejor manejo de los lanzadores? Está claro que Alguacil, como estratega a cargo, es responsable de sus decisiones y no todas salieron bien. Pero hay otro aspecto que parece obvio: la peor carencia de esta Selección Nacional fue la imposibilidad de contar con un staff equilibrado, donde cada quien tuviera claros su inning y su rol, con abridores designados con anterioridad, un cerrador fijo y setups para cada circunstancia, además de la garantía de que esos brazos iban a estar allí.

Parte del fracaso se fraguó así. A Florida no pudieron viajar peloteros importantes que no recibieron el permiso o la visa, y en Puebla faltaron jugadores con quienes se contaba, uno de ellos Williams Pérez, que ha debido ser el abridor de la final contra Dominicana, en choque que, por no haber otros iniciadores, todo quedó en manos del bullpen desde la primera entrada hasta su resolución a favor de Quisqueya.

El alto mando federativo no pudo dar la respuesta última al acertijo de trabajar contra tamañas adversidades, impuestas desde afuera. Era su responsabilidad y su desafío, aunque aquí también aplica lo dicho al comienzo de esta columna. Faltar a Tokio es la prueba del fracaso, un fracaso que, ya vimos, se saldó con lágrimas de dolor deportivo en la Vinotinto. Pero es imposible no reconocer lo bueno que ha dejado este proceso.

Lo que ha ocurrido a partir de 2018, después de la debacle del último Clásico Mundial y del modelo que hasta entonces manejo Fevebeisbol, deja señales auspiciosas que permiten concluir que Venezuela, sin concretar aún ninguno de sus sueños con la Selección Nacional masculina de mayores, está en el camino correcto para lograr tan ansiada meta.




A diferencia del tiempo en que Edwin Zerpa ocupó la presidencia de la Federación, el tren directivo actual lleva ya 3 años intentando un nuevo camino, con nuevos procedimientos, dándole un tratamiento profesional y supervisión continuada a esa punta de la pirámide que es la que más interesa y preocupa a la afición.

Hemos visto a Venezuela jugar amistosos importantes antes de cada uno de sus grandes compromisos. Se le ha dado importancia a cada justa, al punto de que la fanaticada volvió a interesarse en su Vinotinto, siguió con esperanza el pasado torneo Premier 12 y vivió con pasión las dos eliminatorias preolímpicas.

Antes de este trabajo, que ha involucrado a la presidente Aracelis León, al gerente general Luis Blasini, al tren ejecutivo de la FVB y a un departamento de comunicaciones qué ha hecho énfasis en conectar a la gente con sus equipos, antes de esa labor mancomunada, la única competencia que interesaba al gran público era el Clásico. En este trienio, en cambio, hemos visto a una creciente legión sufrir y cruzar sus dedos, discutir las derrotas y ligar los triunfos.

Venezuela, al igual que casi todos sus contrincantes, con la excepción de México Corea del Sur y Japón, seguirá asistiendo a futuros retos sin la posibilidad de contar con sus piezas principales. Pero ese es un problema que también tienen que atender Dominicana, Puerto Rico, Estados Unidos y el resto de contrincantes.

Le toca seguir enfrentando ese desafío en medio de un aparente bajón general de su pitcheo, un aspecto que ya empieza a parecer peligrosamente generacional. Pero la ruta que se sigue parece la correcta. Y ese manejo mucho más profesional de la Selección, a pesar del reciente fracaso, deja sembrada una esperanza con vista al porvenir.

Ignacio Serrano

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1 comentario:

  1. Pienso que algo esta pasando con las selecciones de grupo o equipos, en este caso el Beisbol, sigue sin dar una sonrisa al pueblo Venezuela. Seguimos escusando a los peloteros si le dan permiso o no, si el manager utilizó bien o mal a un jugador en un momento del juego. Si son grandes ligas entonces no hybo tiempo para preparase ahora digo yo, y las otras selecciones si tienen el tiempo y los permisos para preparase antes de un torneo, Dominicana si y Venezuela no, como es eso, tenemos excelentes jugadores y no podemos mejorar en cada torneo. Es actitud de jugadores y tecnicos o que, pienso que ya esta bueno de comiquitas y ponerse serios con los jugadores porque oara pintarse el cabello, sacarse las cejas y usar cadenas de oro en el cuello y parecer los mejores alli su somos buenos. Hay que representar al pais con ganas de ganar siempre y no decir en el proximo juego vamos a estar mejor. Yo quiero ver a mi selección ganadora con buenos compromisos.

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