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HISTORIAS DEL DIAMANTE. El pelotero que hizo historia y que no vio el sol hasta los 4 años de edad


HISTORIAS DEL DIAMANTE
Por Joaquín Villamizar Baptista

Hoy hablaremos de un pelotero que durante un tiempo de su niñez vivió secuestrado, sin poder ver el sol... 

Sadaharu Oh, nació en Tokio, capital de Japón, el 20 de mayo de 1940. Su padre era un inmigrante, natural de la República de China, y su madre, una dama nativa del barrio capitalino de Sumida. El día que celebró sus 4 años de edad, en 1944, preguntó a sus padres: “¿Algún día podré salir con papá y ver lo que hay allí afuera?”. El niño vivía sin ver algo que no conocía... ¡el sol! 


Sus padres, lo mantenían oculto en secreto, ante el temor que los soldados estadounidenses llegaran a Japón y le hicieran daño a cuanto japonés vieran (en temor a represalias por lo que los propios japoneses habían realizado a poblaciones invadidas por estos, en China, Indonesia, Tailandia, Birmania, Filipinas y más). 

Hacía poco más de dos años del ataque a Pearl Harbor, Hawaii, el 7 de diciembre de 1942. Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial por ese hecho y esos dos países se declararon la guerra. Antes de eso, solo el padre de Sadaharu salía a la calle para su trabajo, confiado en que por ser de nacionalidad china estaba punto menos que inmunizado ante los peligros bélicos. Pero su familia vivía en un sótano tan profundo y encerrado, que necesitaban utilizar iluminación artificial todo el tiempo. 

Era una especie de autosecuestro... ¡que resultó muy largo!


Cuando el matrimonio Oh decidió que nada grave iba ocurrir con el muchacho, ya él había cumplido 6 años, porque eso ocurrió en 1946, después de terminada la guerra. 

“Unos médicos que me examinaron. Diagnosticaron que por no haber visto el sol durante tanto tiempo, yo iba a sufrir mucho de la vista”, declaró Oh en 1976, durante una entrevista. “Pero, tal y como van las cosas, creo que se equivocaron”. 

¡Cierto! Sadaharu Oh, con su estilo de flamenco al bate, ya era líder mundial en jonrones e iba rumbo a su meta  final, 868. Y quienes popularizaron la especie de que los estadios japoneses eran muy pequeños, y por eso fáciles para sacar la bola allá, quedaron en ridículo cuando, gracias a Oh, se comenzaron a transmitir por televisión, los juegos japoneses para Estados Unidos. Porque numerosos parques de Grandes Ligas tienen las bardas más cerca que los de aquel lado del mundo. 

La vida de Oh como pelotero fue parecida a la de Babe Ruth, no sólo por el poder, por ser zurdo al bate y también para lanzar, sino porque en sus comienzos fue pitcher y lo que menos soñaba era en convertirse en slugger ya que lo consideraban un debilucho. 

“Tuve éxito como lanzador en mis años de estudiante, porque tenía entre ceja y ceja que no podía ser un buen bateador, lo que me obligaba a prepararme lo mejor posible como pitcher”, también declaró Oh en esa entrevista, realizada en 1976. Y como lanzador firmó en 1959 su primer contrato para jugar profesionalmente con los Gigantes de Yomiuri, equipo de Tokio. 

Irónicamente, en seguida la opinión del alto mando de ese equipo fue que era muy débil para la labor sobre la lomita, por lo que decidieron convertirlo en primera base y en “el mejor bateador posible”, bajo las instrucciones de, Hinoshi Arakawa. 

A los tres años, el slugger zurdo ya había depurado su estilo, subiendo la pierna doblada hasta el máximo al momento que los pitchers le soltaban la pelota, el “estilo flamenco”. De inmediato pasó a ser el dominador del beisbol nipón. Fue líder jonronero 15 veces y 13 de esas... ¡consecutivas! Además, se tituló campeón en carreras impulsadas por 13 temporadas y fue campeón bate en 5. 

En dos oportunidades ganó la Triple Corona en la NPB y, lo más importante, encabezó a los Gigantes en la conquista de 11 títulos. Fue el Más Valioso 9 veces. Participó en 18 ediciones del Juego de Estrellas. 

Oh se retiró después de la campaña de 1980, a los 40 años de edad, con 2.786 hits, tercero en la historia del beisbol japonés, tras Isao Harimoto y Katsuya Nomura. Remolcó en total 2.170 carreras y bateo para .301 de average. 


Todos estos números son asombrosos por el elevado total de su liderato de cuadrangulares, 868. Fue elegido para el Salón de la Fama del beisbol japonés en 1984 y desde 1985 fue manager de varios equipos en su país, igual que comentarista de televisión. 

En 2006, dirigió la selección japonesa que se tituló en el Clásico Mundial. pero meses después, el 17 de julio, a los 66 años, fue intervenido para removerle un tumor canceroso del estómago. Superó la enfermedad, gracias a Dios. 

El récord de jonrones de Oh en una temporada era de 55, impuesto en 1964. Tres veces amenazaron con superarlo: Randy Bass en 1985, sacó 54, Karl “Tuffy” Rhodes en 2001, lo empató con 55, y el venezolano, Alex Cabrera en 2002, igualmente con 55. En los 3 casos se acusó a los pitchers nipones de no lanzarles cerca del home a esos bateadores que llegaron tan cerca de la marca. Y el coach de pitcheo Yoshiharu Wakama confesó públicamente: “He ordenado a mis pitchers lanzar a solo alrededor del home, no quiero que un extranjero supere el récord”. 


Finalmente, el curazoleño Wladimir Balentien, en 2013, pudo completar 60 cuadrangulares y arrebatarle a Oh el liderato de jonrones en una temporada del beisbol nipón. 

No ha sido ninguna vida de fracasos, ni nada parecido, la de este sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial. El muchachito que vio por primera vez el sol a los seis años de edad. Es historia, amigos. 

Joaquín Villamizar Baptista

Fuentes: 
Las Mejores Anécdotas del Beisbol, por Juan Vené. 
Cinco Mil Años de Beisbol, por Juan Vené.

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