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J.D. Martínez amenaza con su mejor torneo después de corregir sus errores


Por Ignacio Serrano
El Tiempo Latino

El fracaso colectivo de los Medias Rojas de Boston en 2020 se parece mucho al fracaso personal de J.D. Martínez, el slugger cubano americano que está dando la hora por estos días en la MLB.

Martínez es a los pitchers de la Americana lo que el venezolano Ronald Acuña Jr. ha sido para los lanzadores de la Nacional, en este inicio clamoroso para dos figuras del beisbol latinoamericano en las Grandes Ligas.


El contraste de los numeritos es abrumador. Los patirrojos fueron últimos en la División Este del joven circuito el año pasado y comenzaron la cuarta semana de acción en el primer lugar. Asimismo, el toletero derecho nacido en Miami viene de su peor cosecha individual y ahora pelea casi todos los lideratos individuales a la ofensiva.

Su sexto cuadrangular de la campaña voló lejos este lunes. Por arriba del Monstruo Verde.

Martínez comenzó la semana como líder de la Americana en jonrones (6), empujadas (20), hits conectados (23), dobletes (7), slugging (.800), OPS (1.239), OPS ajustado (242) y bases alcanzadas con sus batazos (48). Ha sido un tren, aun más arrollador que el expreso bostoniano que se ha adueñado de la vanguardia.

El golpe que ha dado el patrullero y designado de los bostonianos ha sido radical. Viene de batear para .213/.291/.389, en medio del colapso de sus Medias Rojas. Súbitamente dejó de ser una fuerza.
Aquel fracaso se ha convertido en el combustible que mueve su deseo de revancha.

"Creo que tengo algo entre ceja y ceja", declaró Martínez a ESPN.com en febrero. "Siempre he jugado así, teniendo que demostrarle a la gente que ha estado equivocada conmigo durante toda mi carrera".

En 2020 se habló de algunos problemas físicos, de un agujero que dejó abierto en el swing y que fue aprovechado por los pitchers contrarios. Pero hubo algo más, que le impidió hacer florecer todo su talento.

"Pasé dos meses sentado en mi trasero, tratando de mantenerme vivo durante la pandemia", recordó Martínez al sitio The Score, sobre la pausa entre los dos entrenamientos de pretemporada que hubo. “De pronto me dijeron, 'Oye, tienes tres semanas para intentar prepararte antes de tener que reportarte al equipo'. Fue muy difícil. Tuve que hacer todo en tres semanas, después de estar sentado durante dos meses".
Más que una dolencia, más que un problema técnico en el home, allí estuvo la clave. El error de no llegar listo para la pasada zafra, forzado por la contingencia del coronavirus, no ocurrió en esta oportunidad.

Martínez aseguró en la base primaveral de los Medias Rojas que se había entrenado como muy pocas veces para el desafío de 2021. Boston necesitaba regresar a los tiempos no lejanos en que era una fuerza en su división y el slugger de raíces cubanas necesitaba volver a ser el que fue.

Llegó a la jornada del martes con una proyección de 57 bambinazos. Quizás no sean tantos, pero sí tiene el ritmo para amenazar sus topes personales de 45 y 43.

Es el aporreador que más suena por estos días en el circuito más joven de la MLB.

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Publicada en El Tiempo Latino de Washington, el martes 20 de abril de 2021. Aquí la nota original.

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