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Lo peor y lo mejor de la Serie del Caribe

Foto Prensa Serie del Caribe

El torneo regional avanza entre viejas críticas, con un nuevo formato de competición que se consolida y algunas tareas todavía por hacer

Por Ignacio Serrano
ElEmergente.com

Terminó otra Serie del Caribe. La corona obtenida por República Dominicana a través de las Águilas Cibaeñas pone fin a la edición número 63 de la competencia. Quisqueya reafirma su dominio en el torneo.

La cita anual lució un rostro saludable en Mazatlán. Como casi siempre que México es sede, el balance es positivo. Pero esa buena salud parece ir más allá de lo circunstancial.


Este es un cortísimo repaso del debe y el haber que nos deja el evento:

LO PEOR
1) Terminar cada jornada en la madrugada es un mal necesario en una justa que abarca tres husos horarios diferentes y debe disputar tres juegos por día en un mismo estadio.

Eso se entiende para la ronda eliminatoria. Pero quizás podría modificarse en la semifinal, cuando ya solo son dos choques. Y resulta absurdo que la final se haya llevado a cabo a partir de las 8:00 pm del Pacífico mexicano, es decir, las 11:00 pm en los países que estaban involucrados en ese lance: Puerto Rico y Dominicana.

Así como en las Grandes Ligas buscan acomodar los horarios pensando en maximizar la cobertura, en cuidar a su legión de seguidores, así debe hacer la Confederación del Caribe. En la Gran Carpa juegan con el reloj si la Serie Mundial se disputa en Oakland o Los Ángeles y lo mismo se debe hacer acá.

¿No es absurdo que los aficionados boricuas y quisqueyanos hayan estado obligados a mantenerse despiertos hasta las 2:30 de la mañana?

Hubo flexibilidad para mover a un horario estelar la semifinal B, la que correspondía a México, en lugar de celebrarla temprano, como correspondía. Igual criterio ha debido aplicarse para adelantar la final, una vez que los Tomateros de Culiacán habían quedado eliminados.
Sí, el mercado mexicano es el más importante, en términos de publicidad y mercadeo. Pero si el objetivo es hacer que esta cita crezca, es obligatorio pensar en esos países --todos los demás, y eso incluye comunidades hispanas como las de Texas y Florida-- y un público que en número indeterminado prefirió irse a la cama y buscar los resultados a la mañana siguiente.

2) El flujo de información oficial de la Serie del Caribe fue deficitario. La página web de la Confederación es poco práctica, a pesar de ofrecer buenas estadísticas y tener un eficiente play-by-play que permite --a los ya iniciados-- reconstruir cada encuentro o navegar por los numeritos de los participantes.

Van algunos ejemplos:

A las 9:00 am de Santo Domingo, Caracas o San Juan, todavía no habían sido publicados los horarios y orden de los encuentros de semifinal y final. En general, la actualización de la página seriedelcaribe.com ocurría tarde y con pocos recursos.

Los fanáticos y periodistas de cualquier país, en cualquier época (no digamos en esta pandemia, con mayores limitaciones), deberíamos encontrar canales sencillos donde acceder al banco de imágenes del torneo desde su sitio oficial; allí debería estar también un acceso obvio al canal de YouTube, para llegar rápidamente a los videos y ruedas de prensa, que de hecho deberían destacarse de inmediato.

La Confederación dispone de todos los recursos, incluso una cuenta de Twitter que habría podido servir para colgar más imágenes, videos y curiosidades que pudieran servir a los medios impresos y on-line.

Quien entre hoy a la página de la competencia encontrará entre los titulares principales algunas noticias periclitadas rápidamente, lo cual es comprensible en un evento que se disputa a todo gas, en solo seis días. Se trata de un sitio web que no seduce y que ayuda poco a multiplicar la imagen de la Serie del Caribe, algo doblemente necesario cuando más de la mitad de los seguidores de los juegos ya duermen cuando está en disputa el último cotejo de cada jornada, debido a los horarios en que se jugó.

3) Hay que sincerar la participación. Colombia perdió sus cinco juegos, tras viajar con peloteros de los Caimanes de Barranquilla y varios refuerzos. Pero los Federales de Chiriquí (que en realidad eran una selección de Probeis, ya que Panamá no disputó torneo 2020-2021) contaron con ayuda de otras ligas, lo que resulta cuando menos una mentira.

Ahí está el mexicano Walter Silva, por ejemplo. Fue el último relevista empleado por los canaleños y estuvo a tres outs de ganar el duelo que hubiera metido a los istmeños en la final. Pues bien, Silva lanzó toda la campaña 2020-2021 en su país, con los Algodoneros de Guasave.

Otro ejemplo es el venezolano David Rodríguez. Disputó la LVBP entre noviembre y enero con los Bravos de Margarita y terminó siendo uno de los bates más productivos de Chiriquí.

Si un pelotero dominicano o puertorriqueño no puede acudir a la Serie del Caribe con una liga distinta a aquella en la que fue reserva durante ese campeonato invernal, la misma norma debe aplicarse a los demás competidores, aunque solo sean invitados a la fiesta y no miembros plenos de la Confederación.
Sí, es alentador que Panamá haya llegado a las semifinales. Pero ni fue justo ni fue el reflejo de su liga que lo hiciera con peloteros de otros circuitos.

LO MEJOR
1) El aspecto más encomiable es el crecimiento del torneo, hasta consolidarse en una reunión de seis naciones. La justa es mucho más atrayente hoy, con este formato que incluye eliminatoria y playoffs, con mayor cantidad de países presentes y el sueño de otra futura expansión. 

El contraste es completo frente al panorama de hace 10 años, cuando se disputaba el mismo aburrido round robin que a veces hacía que el campeón se enterara de su conquista mientras veía el juego por televisión, en el lobby del hotel.

Es verdad que Probeis, en Panamá, y la Liga Profesional de Beisbol colombiana tienen mucho camino que recorrer, económica y organizativamente. Pero este intercambio anual puede ser un estímulo importante para generar el entusiasmo que mueva a ambos circuitos en esa dirección, para bien del torneo y de los diamantes de la región.
¿Expansión? Parece improbable ahora mismo. Aunque Nicaragua tiene pelota profesional y el regreso de Cuba sería atractivo, es más un sueño que una posibilidad. Lo mismo sucede con otros formatos, como el propuesto en su momento por el Chino Ley o más recientemente por Juan Vené, buscando imitar competencias internacionales como la Libertadores, que se celebra en paralelo con los torneos locales en Suramérica. Por ahora, este formato actual es el mejor de todos los que se han probado. 

2) El "empaque" es superior. México ha representado un escalón más arriba para la Serie del Caribe. Ya lo era por su comercialización, la respuesta del público y su colorido. Pero en esta última década ha ido más allá.

El nuevo estadio Teodoro Mariscal es un escenario moderno y lindo. En la tierra de los manitos florecen parques de esas características a todo lo largo de la Liga Arco del Pacífico. La comida entra por los ojos, dice la voz popular, y el deporte de alta competencia también.


El comisionado Juan Francisco Puello Herrera ha insistido en subrayar el carácter multinacional de la cita, dando menos importancia a los nombres de los clubes y mayor preponderancia a los uniformes nacionales.

Un detalle que quizás no sea casual: mientras la afición venezolana sigue debatiendo si se trata de un torneo de países o de clubes, la fanaticada mexicana, boricua o dominicana no tiene duda alguna; el grito de guerra de las Águilas Cibaeñas no era "vamos por la sexta", sino "por la 21", porque no contaban solo sus éxitos previos como equipo, sino los de toda Quisqueya; quizás eso explique en parte tanto los rosters como los resultados que año tras año logran esas ligas, frente al discreto balance de la LVBP. 

La Serie del Caribe hoy "se ve" mejor que años atrás. Y eso tiene un valor enorme para su consolidación y continuidad, luego de superar la crisis que le amenazó en la primera parte de este siglo.

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3) El regreso de las estrellas completó un panorama seductor.

¿Hasta qué punto se debió a la coyuntura causada por la pandemia? Sí, eso influyó. De otro modo, habría sido difícil ver en acción a Yadier Molina, Robinson Canó, Melky Cabrera, Johan Camargo, Willians Astudillo, Harold Ramírez, Ronald Guzmán y tantas otras figuras representativas para el beisbol de sus países.

Y no, no es una vuelta a los años del Dream Team. Aquella Serie del Caribe es solo un recuerdo y no va a regresar. Pero esta otra, tal como se vio en Mazatlán, es una cita entretenida, que puede regalarnos una semana extra de buen espectáculo a quienes esperamos con impaciencia el Spring Training y amamos el beisbol invernal.

2 comentarios:

  1. Por qué incluir a William Astudillo como una estrella de la MLB que regreso a la serie del Caribe??? Más aún, incluirlo en ese selecto grupo que mencionas? No creo que esté a la altura, por lo menos así lo dicen las estadísticas, de Cano, ni mucho menos de Molina, entre otros. Eso, sin mencionar la muy mala actuación que tuvo en la serie, y no solo en lo que respecta a su rendimiento, sino a su actitud.

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  2. El comisionado Juan Francisco Puello Herrera ha insistido en subrayar el carácter multinacional de la cita, dando menos importancia a los nombres de los clubes y mayor preponderancia a los uniformes nacionales.

    Un detalle que quizás no sea casual: mientras la afición venezolana sigue debatiendo si se trata de un torneo de países o de clubes, la fanaticada mexicana, boricua o dominicana no tiene duda alguna; el grito de guerra de las Águilas Cibaeñas no era "vamos por la sexta", sino "por la 21", porque no contaban solo sus éxitos previos como equipo, sino los de toda Quisqueya; quizás eso explique en parte tanto los rosters como los resultados que año tras año logran esas ligas, frente al discreto balance de la LVBP. creo hermano en este extracto de tu excelente pagina esta la clave creo si todos los aficionados pujaramos en esa dirección pudiésemos cambiar la triste realidad de las Series del Caribe para nuestros equipos Venezolanos y haríamos entender a los propietarios y jugadores que primero es el país y que tras el éxito deportivo todo lo demás viene solo saludos

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