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BÉISBOL VENEZOLANO

GRANDES LIGAS

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EXTRABASES
Por Alfonso Saer

LA imagen de Hank Aaron dándole la vuelta al cuadro tras despachar el jonrón 715 contra Al Downing es indeleble, una fijación en nuestras mentes, recuerdo grato del auténtico rey de los cuadrangulares. Fueron en total 755, cifra válida y suprema para quienes amamos la limpieza en el deporte. Y es que Henry Louis fue un personaje más allá de las líneas que demarcan el terreno de juego.....LO recordamos como un señor en lo más estricto de la palabra. Un luchador callado contra las injusticias raciales, el "apartheid" cuyos retazos siguen latentes en el beisbol. Fue objeto de vejaciones, insultos, amenazas de muerte, burlas, rechiflas y cuanta maldad sobreviene a veces de la raza humana. Miles de cartas intimidantes violaban su reducto familiar. Aaron tuvo los arrestos, la definición invalorable de luchador encarnizado contra quienes aún pretenden delinear con el color de la piel sus actitudes absurdas.....¿NUMERITOS? Uff, para recrearse. Sus 755 bombazos, más el guarismo tope en la historia de 2.297 remolcadas. También líder absoluto en bases alcanzadas (6.856). Destacó con 3.771 hits (3°) y average global de .305 en casi 14 mil apariciones. Dos veces líder bate y una MVP. Tuvo más boletos (1.402) que ponches (1.383). En veinte de sus 23 campañas largó al menos veinte batazos de vuelta entera y fue convocado 21 veces al partido de estrellas. Su legado es inmenso, el ejemplo inmejorable, su talla de hombre y pelotero la tomamos como insignia. Solo a nueve que no votaron por él para Cooperstown, lo anterior les pareció insignificante. Fue un bravo, un duro este varón de Milwaukee y Atlanta. 


¿EL beisbol ha cambiado? Pues sí, en muchos aspectos. Tanto que ya se asoma como una ciencia. Las estadísticas son una montaña de opciones. Se mide y se escruta todo. La variante estratégica parece sufrir esa metamorfosis que en general es propia de un mundo modificable, distinto, a mil revoluciones por minuto, innovador, cada vez más interesante. Y hasta las estrategias se han trocado. Este cronista que ha visto beisbol desde su niñez se acostumbró a maneras diferentes de jugar a la pelota. Entonces, se extraña al observar algunas cosas. Por ejemplo, Cardenales y Caribes se fajaron diez innings 0-0 en el segundo de la final y ningún jugador de los dos escuadrones intentó tocar la bola, casi ni el amague. Es como si tal oportunidad de embasarse y hasta provocar errores hubiese sido desechada. Se requería de una sola rayita, pero el recurso anhelado era el extrabase. Resulta que en ambas alineaciones los jonroneros no abundan. Es menester buscar chances de otro tipo. Sabemos que hoy en día en Grandes Ligas los cuadrangulares marcan el ritmo, imponen récords. Quizás por eso se copia el sistema. El toque es un arma en desuso. Se considera el sacrificio como el regalo de un out y no la posibilidad cercana de anotar. Las estadísticas parecen apoyar tal aserto. Pero en un juego cerrado seguiremos creyendo en él, a riesgo de ser considerados tradicionalistas y amantes de lo antiguo. 


SABER cambiar los pitchers. He allí el éxito o fracaso de los managers. Aquí vimos un genio en la materia, lleno de coronas y triunfos. Ya saben que hablamos de Buddy Bailey y sus Tigres de Aragua de principios de siglo. Hay quienes prefieren el peligro cercano, las bases ocupadas, para traer un nuevo tirador. Otros con mayor olfato parecen tener la facultad de advertir cuando el motor de un lanzador está a punto de pistonear. En todo caso en estos encontramos la mayor cantidad de aciertos.....UN bateador de más puede cambiar --y frecuentemente cambia-- el destino de un juego. Algunos pilotos hasta dan más concesiones y prefieren entregar al relevista el pasaje repleto.....EN la serie final hemos detallado dos estilos distintos. Un José Moreno que muchas veces pareció llegar tarde al rescate en el montículo, y un Mike Álvarez que no permitió retrasos en la materia. Al reconocido como Manager del Año le gusta confiar en el que está, más que en el que viene. Para el veterano coach de pitcheo y hoy piloto los riesgos deben ser calculados de antemano. La serie terminó 4-0, fiel reflejo de lo que ambos capitanes de campo hicieron con sus tiradores. Cada quien con su manejo, su estilo.....AH y eso de zurdo contra zurdo y derecho contra derecho, a veces es un espejismo. En aquel juego 0-0 ya comentado, los lanzadores diestros larenses enfrentaron exitosamente durante diez innings a los siete zurdos de Caribes. Todo se vino al suelo cuando un zurdo llegó a la lomita en el acto siguiente. Hay bateadores zurdos que acribillan a los tiradores de su mano y no pueden con los derechos. Lo mismo en viceversa. Para eso, claro, están las estadísticas que a veces son puestas de lado. Por eso es tan difícil el juego de beisbol.....EN los cuatro juego de la serie, la tribu conectó para .331. Lara quedó en .234... QUÉ contacto el de Willians Astudillo. En la regular se ponchó cuatro veces en 145 turnos. En la semifinal dos en 31 veces, y en la final ninguno en 20 chances. Fenómeno.

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Publicada en La Prensa de Lara. Aquí reproducida con autorización del autor.

Alfonso Saer tiene más de 50 años en los medios de comunicación venezolanos. Es la voz más reconocible del Cardenales de Lara desde hace décadas y uno de los periodistas de mayor trayectoria en el país. Su columna es la más veterana de la prensa deportiva local actualmente.
Síguelo en @alfonsosaer

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