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EL EMERGENTE. Un catcher especial, aunque muchos no lo supieran

 


EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano

Francisco Cervelli fue un catcher especial, aunque muchos aficionados posiblemente no supieran las razones que hicieron de él uno de los mejores receptores venezolanos que han jugado en las Grandes Ligas.

Y no, no hablamos de su liderazgo, que lo tenía. Durante un lustro guió el pitcheo de los Piratas, pero su ascendencia sobre sus compañeros, especialmente los lanzadores, quedó evidenciada mejor que nunca este mismo año, siendo ya suplente, cuando los Marlins tuvieron que firmar nuevos brazos a la carrera, en pleno brote de covid-19, y el staff se llenó de monticulistas con escasa experiencia, algunos que ni siquiera el manager Don Mattingly había visto lanzar.


Asumir la titularidad en lugar de Jorge Alfaro, luego de que el colombiano contrajera covid-19, permitió a Cervelli sacar lo mejor de sí para ayudar decisivamente en la sorprendente carrera de Miami hacia la postemporada.

Sí, fue especial por eso, pero no es el punto que aquí queremos resaltar.

Tampoco se trata de su relación con la Selección Nacional. ¿Cuántos, como él, han llegado a ser jugadores de todos los días en la MLB, sin haber llegado a vestir nunca la camiseta Vinotinto en el Clásico Mundial?

Cervelli admite que eso le dolió, aunque sus habilidades le dieron el privilegio de defender en dos ediciones del torneo a la Squadra Azzurra, la novena de Italia, el país de su padre.

No, no es eso lo que buscamos subrayar.
Cervelli fue un careta sin par en la embajada venezolana debido a dos aspectos que haremos bien en recordar.

El primero, su bateo. Muy pocos le tendrán entre los catchers de mejor ofensiva entre los nativos que han pasado por las Mayores, pero sí lo fue. Aunque su average de .268 no llame mucho la atención, lo cierto es que su capacidad para ponerse en circulación fue de élite. Y esa es una virtud que hace lamentar aún más que su adiós ocurriera tan temprano, con 34 años de edad, y por obligación, forzado por los problemas físicos.

El valenciano se retira con un promedio de embasado de .358, muy por encima de la media en la Gran Carpa durante su tiempo arriba.

Este dato lo pinta de manera más gráfica: entre todos los receptores del patio con al menos 100 juegos en la MLB, contando la carrera de aquellos que disputaron al menos 51 por ciento de sus encuentros en esa posición, Cervelli es líder indiscutido, seguido por Omar Narváez (.355), Willson Contreras (.351), Miguel Montero (.340), Ramón Hernández (.327), Robinson Chirinos (.325), Wilson Ramos (.321), Manuel Piña (.318), Yorvit Torrealba (.315), Wiklenman González (.310), Dioner Navarro (.309), Elías Díaz (.300) y Salvador Pérez (.310), de acuerdo con el motor de búsqueda de Baseball Reference.

Por si las dudas: todos los demás, Baudilio Díaz incluido, se ubican por debajo de las tres centenas. 

Víctor Martínez falta allí. Usó los aperos durante parte de su carrera, aunque en más oportunidades fue designado y también cubrió la inicial. V-Mart tuvo .371 de OBP en los cotejos en los que actuó detrás del home, brillante, aunque el no haber podido mantenerse allí nos recuerda que la mascota no fue su fuerte. Y eso, para un receptor, es fundamental.

El OPS de .740 que dejó Cervelli le pone cerquita de Salvador Pérez, el dueño del récord de jonrones para sus compatriotas con peto y chingalas (749). Su OPS ajustado de 101 demuestra que fue un bateador por arriba de la media de las Grandes Ligas.

Así que su capacidad para embasarse fue elitesca. Pero no fue su único aspecto brillante. Durante un tiempo, fue también uno de los caretas con mejor mascoteo en el todo beisbol. Lo prueba Statcast, cuyos radares se usan desde 2015 para medir la velocidad de los batazos, la rotación de los lanzamientos, el ángulo del swing y, sí, también para ver cuántos envíos en bola fueron sentenciados como strikes, lo que generalmente va unido a la capacidad para engañar al umpire.
Cervelli ocupó el segundo puesto en pitcheos malos cantados como buenos en 2015, de acuerdo con el archivo de Baseball Savant, y en 2016 ocupó el cuarto peldaño.

Así que el carabobeño, que fue un líder, sí, y tuvo suficiente talento como para actuar durante casi tres lustros en las Mayores, sí, tuvo también la habilidad para mantenerse en las bases con una frecuencia feliz y llegó a ser uno de los más notables en su profesión al recibir los lanzamientos y hacerlos parecer strikes.

Baudilio, Martínez, el propio Salvador Pérez o Ramón Hernández, incluso más recientemente Contreras, vendrán a la mente de la mayoría, a la hora de citar a los mejores receptores de Venezuela. Pero Cervelli merece tener en adelante un lugar en esa discusión, aunque no lo haya tenido mientras jugaba. Porque este que se marcha fue, sin duda, un catcher muy especial.

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