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EL EMERGENTE. ¿Por qué premiar a Ronald Acuña Jr. y no a Salvador Pérez?



EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano

Esta temporada de 2020 impone un desafío a los votantes del Premio Luis Aparicio. 

A diferencia de años anteriores, el baremo de análisis es teóricamente distinto, pues como no se disputaron 162 juegos por equipo, sino 60, es imposible acudir a ciertos parámetros clásicos que sirven a muchos electores para decidir su papeleta.

No podía haber ganadores de 20 encuentros, jonroneros sobre 40 tablazos, empujadores de 100 rayitas, salvadores de 50 compromisos. Las cifras se parecieron más a lo que vemos en el beisbol del Caribe, donde usualmente se disputan calendarios de esa extensión.

Toca, más que nunca, nadar entre los promedios de cada quien. Y eso, afortunadamente, es lo primero que siempre busca este cronista.


Esos registros, su contraste contra el resto de sus colegas en la MLB y su desempeño global hacen que Ronald Acuña Jr. sea el dueño de la mejor hoja de servicios en esta temporada entre los miembros de la expedición nacional.

Ojo, que Acuña fue el bateador criollo más sobresaliente, aunque tuvo en Salvador Pérez un digno contendor. De hecho, algunos colegas prefirieron apoyar al receptor de los Reales, posiblemente por preferir su línea ofensiva (.333/.353/.633 contra .250/.406/.581 de su colega y aquí rival).

Al apartar la maleza se nota que la mayor diferencia a favor de Pérez fue el average, pero que este en cierto modo es un espejismo. La tarea de un bateador es embasarse (lo que no solo se logra con average) o traer a los que ya están embasados, y para eso hay que ponerse en circulación o dar extrabases.

Acuña fue muy superior al llegar a las almohadillas, como demuestra su OBP (.406 contra .353) y no deslució en slugging, aunque el careta estuvo por arriba de él (.633 contra .581).


Para desentrañar cuál de los dos causó más impacto, dadas esas diferencias, están herramientas como el OPS (prácticamente empatados, ganó el varguense .987 contra .986) o el OPS ajustado a los estadios donde jugaron y la media de la Gran Carpa (el jardinero con 155 y el receptor con 161, de nuevo muy parejos).

Lo mismo pasa con el promedio de embasado ponderado (el muy útil wOBA, un poquito mejor para Acuña) y las carreras creadas ajustadas (wRC+, un poquito mejor para Pérez).

¿Y entonces, por qué el outfielder en vez del catcher?

La primera y principal razón fue el tiempo de juego. Acuña estuvo más en el terreno que Pérez. Y por mucho (202 apariciones legales contra 156). La segunda, la posición. Únicamente en 34 ocasiones apareció el carabobeño detrás del plato, mientras que el varguense tuvo 34 choques en el center y 28 más en el right (el valenciano completó su participación con solo 3 cotejos en primera y 3 como designado).

Ambas cosas explican por qué el bWAR (el WAR de Baseball Reference) dio ventaja a Acuña (2.1 contra 1.9) y por qué incluso que el fWAR (el WAR de Fangraphs) le otorgó aún mayor delantera (2.4 contra 1.9).


El nativo de La Sabana tuvo más jonrones (14 contra 11) y anotadas (46 contra 22). Su compatriota le rebasó en dobletes (12 contra 11) y remolques (32 contra 29).

Como se ve, dos cosechas muy, muy parejas. Pero ese tiempo de juego, decisivamente mayor, defendiendo posiciones premium, tendría que marcar una diferencia crucial. 

Puede que Pérez hubiera arrasado si no va a la lista de lesionados por un problema en la vista. Pero para elegir un premio hay que considerar los hechos, no los condicionales. Y las pruebas dicen que Acuña aportó más. 

César Hernández podría haber estado en cuadro de honor. Este cronista aplaudió su liderato en tubeyes en la Liga Americana y su rol de primer bate con los Indios durante buena parte de la justa, una exigencia que cumplió con méritos. Pero tanto él, como el resto de los bateadores venezolanos, estuvieron muy lejos de aquel par, y al menos tres lanzadores merecían votos por sus actuaciones como abridores, al menos en opinión de este columnista. 


Pusimos a Carlos Carrasco, Antonio Senzatela y Germán Márquez en las posiciones tres, cuatro y cinco de la papeleta, antes de enviarla a los organizadores del premio, la gente de Lineup International. 

Carrasco volvió a ser un as sobre la loma, un año después de batallar contra la leucemia, y la dupla de los Rockies pareció encontrar la solución al desafío del Coors Field. Fueron tres cosechas brillantes. Incluso Senzatela fue el criollo con mejor bWAR en 2020, mejor que Acuña y Pérez, solo que su fWAR fue de apenas 1.1, lo que nos recuerda cuán riesgoso resulta basarse en un solo baremo para contrastar las temporadas de cada quien y cuán inestables son todavía las Victorias Sobre Reemplazo para formarse una impresión clara de lo que realmente pasó. 

Al final, el WAR sigue siendo una estadística en periodo de prueba. Útil, pero no crucial.

Acuña y Pérez, en cambio, no necesitan más pruebas para demostrar que fueron los principales músicos en la orquesta de Venezuela este año en las Grandes Ligas. Y por sus méritos, es el astro de los Bravos quien merece exhibir su segundo trofeo Luis Aparicio en alguna pared de su hogar.

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3 comentarios :

  1. se olvidaron del margariteno que juega con los orioles no recuerdo el nombre y renato nunez

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    1. No, Antonio, al menos yo no olvidé a Renato ni a Anthony Santander, el margariteño criado en Carabobo. Pero solo podían ser 5 votos y esos 5 que puse, para mí, tuvieron mejores temporadas. Por eso otros buenos peloteros quedaron fuera.
      Saludos.

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  2. Excelente análisis Ignacio, mejor argumentación.
    Por tercer año consecutivo Ronald Acuña peleando el premio al mejor representante en MLB.

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