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EL EMERGENTE. Perdió la sabermetría



EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano

No. En realidad, no perdió la sabermetría. La Serie Mundial 2020 no fue un enfrentamiento entre tradicionalistas y el nuevo análisis aplicado al juego. No lo fue.

El Clásico de Otoño puso frente a frente a dos organizaciones que, con convicción, utilizan los recursos que ofrecen el estudio estadístico, la tecnología y las ideas renovadoras en el beisbol. 

En este caso, fueron los Dodgers y los Rays. Pero han podido ser los Astros y los Bravos, los Atléticos y los Cerveceros, los Azulejos y los Padres...


Da igual, porque las 30 organizaciones dedican millones de dólares a financiar departamentos enteros dedicados a sacar un filón extra mediante la revolución iniciada por Sandy Alderson con los Atléticos de los años 90 --aunque podríamos remontarnos a los Dodgers de Branch Rickey, en los años 40, y hallar ejemplos para muchos desconocidos de lo que sucede hoy--.

Una parte de la fanaticada y un sector importante de los analistas en español sostienen desde el martes que la sabermetría perdió al caer Tampa Bay, particularmente con el manejo que el manager Kevin Cash hizo de su pitcheo.

Nótese el matiz: la discusión en esos términos ocurre en el Caribe. En el norte también se critica a Cash, pero no por sus convicciones analíticas, sino por su decisión. En Estados Unidos, el cambio que Bill James impulsó desde los años 70 no es una corriente, sino parte misma de paisaje.

El timonel de los Rays se llevó a su abridor, Blake Snell, antes de que le hicieran realmente daño en el sexto inning del último encuentro. En su mente y en su planificación, estaba anticipándose al derrumbe inminente. Esa es parte de la tarea de un estratega: estar adelante de lo que puede pasar. Aunque luego le critiquen.

¿Qué se le critica a Cash? Que Snell hasta ese momento había sido casi imbateable. Que el técnico apeló a un guión, como máquina, y no supo "leer el juego", no confió en su hombre crédito, no supo ver más allá de los números y sentir el corazón de su lanzador.

La crítica es válida. Más allá de lo que aporte el nuevo análisis, los managers actuales deben seguir tomando decisiones. A veces son buenas y a veces son malas. 

Esta fue mala. No solo porque no funcionó --nadie tiene amigos en la derrota-- sino porque no atendió a lo que decían las tendencias, las estadísticas, los numeritos.

Sí, Cash apeló a una corazonada y falló.

Y sí, alguien que está convencido del aporte sabermétrico también puede tener corazonadas y también tiene corazón, más allá de las ironías de algunos, que hablan de un futuro dirigido por máquinas en los diamantes.


Veamos los hechos: tu abridor está lanzando bien y es el número uno de tu rotación; por otro lado, el juego está por una carrera en el sexto episodio. Saca un out, embasa al noveno bate, viene la parte alta del lineup que más carreras en promedio ha hecho en la temporada y este es un duelo de vida o muerte.

Cash tiene que conocer a su pitcher. Pues bien, veamos una de las características de ese monticulista: en toda la campaña, absolutamente toda, trató de completar seis entradas y no pudo. Ojo, que no hablamos de la mayoría de las oportunidades. Nunca, ni una sola salida de Snell fue de seis actos completos.

¿Fue porque Tampa Bay aplicó una fórmula para sus monticulistas? No, fue culpa de Snell. 

Lo prueban los 12 choques de Ryan Yarbrough, Tyler Glasnow y Josh Fleming con al menos seis pasajes completos en la eliminatoria. Lo prueba la media docena de veces que llegaron al séptimo.

Así que tenemos a un abridor que ha sido incapaz de completar seis actos, porque se mete en problemas. Y tenemos un juego cerradito, con un manager que sabe cuál ha sido la conducta habitual de ese tirador y que sí ha dejado a otros abridores ir seis y hasta siete completos durante la campaña.

Cash opta por llevarse a Snell. Al más puro estilo de Buddy Bailey en la LVBP, decidió actuar antes de que hubiera daño. Para eso está allí. Para tomar decisiones y arriesgarse.

El argumento de las computadoras podría funcionar igual aquí, pero en reversa: una máquina hubiera dejado al zurdo, porque hasta entonces había lanzado con dominio. El dirigente de Tampa Bay decidió que no podía arriesgarse, sabía que su pupilo nunca, NUNCA había sobrevivido al sexto capítulo en 2020 y no tenía mañana. Tenía que anticiparse.

Grady Little no se anticipó. En la Serie de Campeonato de 2003, contra los Yanquis, sintió que Pedro Martínez podía ir un poco más. En vez de llamar a su bullpen, para proteger una ventaja de tres carreras, mantuvo al dominicano sobre el morrito. Llamémoslo corazonada, llamémoslo conocer a su serpentinero o voto de confianza, lo que sea.

Los Medias Rojas ganaban aquel choque por tres carreras y estaban a punto de ir a su primera Serie Mundial desde 1986. Pero Little no supo anticipar lo que estaba por venir. Martínez se desplomó, Nueva York eliminó a Boston y conquistó el banderín de la Liga Americana.

¿Que el gran Pedro estaba agotado aquella vez? Es lo que todos concluimos después. Pero el quisqueyano era el caballo, ¿cómo quitarle la pelota? 

Por cierto, Little fue despedido por eso, los patirrojos contrataron a Terry Francona y éste, abrazando la sabermetría, les hizo campeones una y otra vez, con la ayuda de Theo Epstein desde la oficina y la asesoría de James.

¿Que Snell no se veía cansado? Puede ser. Sus pitcheos en ese inning llegaron más lentos al home, pero la muestra era pequeña. Lo que sí es una verdad como una catedral es que había fracasado en toda la justa, absolutamente TODA, al intentar completar el sexto. Así que Cash, por conocerlo bien, se la jugó.

Y allí sí cometió un error. EL error.

Cash llamó a su mejor relevista. Teóricamente, era una buena decisión. Si saca el cero, si ganan 1 por 0, habría forzado el séptimo y nadie estaría criticándole.

El problema es que Nick Anderson ya no era su mejor relevista. Y tampoco era el más apto para esa situación. Ese fue el error. Allí perdió el juego y se despidió de la Serie Mundial.


Veamos: Anderson tuvo 0.55 de efectividad en la zafra regular, con 788 de efectividad ajustada. Vamos a detenernos en este punto. Esa efectividad ajustada no solo es la mejor de 2020 entre quienes aparecieron en por lo menos la misma cantidad de ocasiones que el diestro, en realidad es la mejor de todos los tiempos.

Significa que estamos ante un bombero 688 por ciento mejor que la media de la MLB este año. Eso es irreal. Eso es dos veces mejor que el mejor momento de Mariano Rivera en todo su maravilloso historial. Nadie, jamás, ha tenido una cosecha así con al menos 19 encuentros. Jamás.

El punto es que ya Anderson no era aquel monticulista de la eliminatoria. Los playoffs se disputaron sin días de descanso en las tres primeras series y el estadounidense pagó por ello.

Anderson declaró después del derrumbe que se sentía fatigado. Que tenía días así. Que trataba de dar lo mejor, pero no podía.

Si no se lo dijo a Cash, mal por él. Pero Cash ha debido interpretar que algo malo pasaba, porque es su obligación y porque Anderson tenía seis duelos en fila permitiendo carreras. SEIS. De hecho, al fracasar de nuevo, llegó a siete en fila, el único en la historia al que le ha pasado algo así.


Ese no fue el fallo más grave, sin embargo.

El fallo es que Cash no tomara en consideración que Mookie Betts había matado a los derechos y había estado inerme ante los zurdos. Y que es un bateador de rectas. Lo demuestran las estadísticas. En vez de dejarle a Snell o traer a un bombero de la mano izquierda, de preferencia alguien que lanzara quebrados, le dejó al diestro que siempre tira bolas rápidas.

¿Por qué lo hizo? Si hoy todo está medido y cuantificado, ¿por qué Cash no siguió la lógica de dejar a Snell o traer a un zurdo? ¿Por qué trajo a Anderson?

Por la misma razón que Little dejó a Pedro Martínez en 2003 y mil ejemplos más: por seguir su corazón y confiar en su mejor lanzador.

Martínez estaba agotado entonces, Anderson también ahora. Ninguno era una buena elección, pero en este último caso era el aviso de una catástrofe, dado que Betts ansía ver sobre la loma la mayor cantidad de pitchers derechos que dependan de la recta.

Lo demás es historia. Betts largó un tubey ante una lisa, llegó la remontada y los Dodgers son un justo campeón. Un campeón que cree en la sabermetría, como han sido los últimos campeones.

El nuevo análisis te da herramientas adicionales. Los pilotos de antes habrían querido disponer de ellas para tomar una decisión. Los de hoy las tienen.

El beisbol sigue siendo un juego apasionante, en el que podemos estar varios días debatiendo sobre un movimiento de un estratega. Lo único que ha cambiado, es que hay más información disponible y los medios de comunicación hemos sido particularmente ineficientes para entenderlo y explicarlo, especialmente los que hablamos español.


Cash se equivocó. Escogió al hombre equivocado y pagó por ello. Se entiende que quisiera anticiparse al fracaso de Snell, pero también se entiende que tantos hubieran preferido que el zurdo siguiera en la loma. Es lo habitual en este deporte de discusiones sabrosas y eternas.

El error fue tenerle tanto respeto a Betts y creer que iba a dominarlo con alguien que venía dando tumbos y que era exactamente lo que Betts quería ver sobre la loma.

¿Que perdió la sabermetría? ¿Y cómo perdió, si ganaron los Dodgers, que comulgan sin dudar con el nuevo análisis?

No, no perdió la sabermetría. Perdió Kevin Cash.

Ignacio Serrano

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12 comentarios:

  1. Sr. Ignacio, Tremendo análisis, muy razonable lo que explicaste. Lo pone a uno a pensar, ¿que haría yo en esa situación? ¿sigo la corazonada? ¿me voy por las estadisticas?, son decisiones del momento, con poco segundos para resolver. !!Asi es este gran juego que todos queremos, lo amamos, lo disfrutamos y lo sufrimos!!. Perdió Cash!, ojala no lo den de baja. Tremendo manager!! igual el equipo de Tampa no tenía el bateo para responder en el juego. Saludos!!

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  2. Tremendo análisis lo felicito, el mánager de rampa toda la temporada la jugo así apelando a la cibermetria e , esta vez no se le dio mala suerte por el y el equipo lo q si critico es q si el relevista Anderson se sentía cansado por mucho trabajo realizado por q no dijo nada? Hay fue el fallo. Yo en lo particular prefiero a los mánager antiguos eso de cibermetria no me parese ya el béisbol se esta queriendo poner robotisado y así pierde toda su esencia es mi opinión muy personal

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  3. Excelente y maravilloso análisis, pura objetividad, que gusto leer artículos así, felicitaciones Sr Serrano , orgulloso de un Venezolano así!

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  4. Acertado análisis. Si Mookie Betts le hubiese conectado un cuadrangular a Snell, todo el mundo estuviese criticando a Cash de porq se lo dejó, si en toda la temporada Snell nunca había terminado un sexto inning. Nadie es adivino! Ni siquiera Cash.

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  5. Excelente análisis,el béisbol es un deporte tan complejo que los analistas indican que lo juegan los deportistas inteligentes, con todo respeto a los deportistas de alto rendimiento. En éste caso perdió el manager de TB, es un gran líder y conoce su funciones, ojalá que no lo despidan por su decisión errada en el momento preciso pero somos seres humanos y esa es la razón del SER. Además deben aplicar la esencia de jugar béisbol y no estar aplicados a la tecnología, lo cual hace que el beisbolista se convierta en una máquina de jugar un deporte. Los dirigentes deben dejar que el jugador desarrolle sus habilidades y las aplique en los momentos críticos, para que puedan obtener mejore resultados.

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  6. Demasiado lejos llegaron, cash tenia que darle un bsteador mas aunque era un juego 6, completar 6 innings, aplicó sabermetria con Snell y no con Anderson!Lo que es bueno pal pavo es bueno pa la pava

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  7. Tampa no bateo, le ganó a Houston por la falta de ofensiva de estos

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  8. Excelente análisis detallado y preciso, gracias por comparto,

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  9. GRAN ANALISIS...MUY AL ESTILO DE MI FORMA DE PENSAR Y POR ESO LO FELICITO PORQUE COMPARTO SU VISIÓN. EL BEISBOL ES SABERMETRIA DE CABO A RABO. DESDE LARGA DATA SE ANALIZAN LAS ESTADISTICAS Y SE TOMA DECISIONES EN BASE A ESOS ANALISIS. EL BEISBOL ES UN DEPORTE LLENO DE ESTADISTICAS Y NUMEROS POR ESTUDIAR. EL SCOUTEO ES UN EJEMPLO DE QUE SE PERSIGUE EL RENDIMIENTO DEL JUGADOR PARA LUEGO SER ANALIZADO Y TOMAR LA DECISION MAS AJUSTADA AL MOMENTO. AL FINAL LAS CORAZONADAS SON PARTE DEL JUEGO. PERO EL BEISBOL NO PUEDE VIVIR DE CORAZONADAS HAY QUE VIVIR DE LA TOMA DE DECISIONES EN BASE AL ESTUDIO DE DATOS REALES. EN EL BEISBOL QUIEN PIERDE SON LAS FULANAS REGLAS NO ESCRITAS. LA SABERMETRICA ES PARTE DEL BEISBOL DESDE LA EPOCA DE BABE RUTH, HOY DIA SUPER MODERNIZADA POR LA TECNOLOGIA

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  10. Yo dejo mi picher abridor no es cualquier juego es un juego de serie mundial vida o muerte hay que dejarlo hasta que tenga aguante

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  11. Mil millones de felicitaciones por tan acertado y ameno análisis. Tenía tiempo que no leía algo parecido. Antes de leer esto critique a Cash por su decisión, pero realmente tenía sus razones como bien explicaste, lo que nunca razone fue de a quien trajo...Interesante análisis, sigue así Ignacio, eres de los mejores! Éxitos!

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  12. Eres el mejor analista de béisbol. Qué suerte la de leerte, tú en tu mejor época -vislumbrante con cada tema, crítica, artículo- y yo como cualquier aficionado a la pelota.

    Dios bendiga tu trabajo brother, continúa así hasta que los recursos vayan a tu compás...

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