Top Menu

 

EL EMERGENTE. ¿Cambiar para mejor? Los casos de Arias, Olivares y Torrens


EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano

Franklin Barreto ha sido bien recibido en Anaheim. Al menos en las primeras de cambio, está disfrutando del tiempo de juego que no tuvo en Oakland. Los Ángeles quieren probarlo en varias posiciones, ver si puede batear en las Mayores, saber si en efecto es una pieza para construir futuro.

Eso está bien. Como decíamos en la columna que le dedicamos a propósito de su cambio de equipo, a menudo empezar de nuevo representa cambiar para mejor.


Pero hubo otros venezolanos que fueron obligados a mudarse: Edward Olivares pasó a Kansas City, Luis Torrens a Seattle, Cafecito Martínez a Chicago y Robinson Chirinos a Nueva York.

Incluso podríamos hablar del prospecto Gabriel Arias, aunque todavía no sea grandeliga.


¿Cambiaron ellos, también, para mejor? ¿O encontraron un panorama más difícil en su nuevo destino?

Arias es el más joven. Es, en teoría, quien mejor puede labrarse su porvenir, porque está llamado a dar el salto en cualquier momento a partir de ahora. Su tiempo como bigleaguer aún aguarda por él.

Hay, sin embargo, un detalle que le favorece en su pase a Cleveland: tanto los Padres (Fernando Tatis Jr.) como los Indios (Francisco Lindor) tienen hoy resuelta su posición, las paradas cortas, y ambos peloteros son el tipo de jugadores sobre los que se construye una franquicia. Pero mientras Tatis apenas empieza su reinado, Lindor posiblemente está por terminarlo.

No es que el puertorriqueño haya empezado a languidecer, no. Es que en breve conseguirá un mega contrato que la tribu no parece dispuesta o no es capaz de ofrecerle, así que el rumor persistente en las Mayores es que será cambiado a más tardar en 2021, su última campaña antes de poder ejercer el derecho de declararse agente libre.

Arias es una estrella en potencia. Acaba de batear en Clase A avanzada para .302/.339/.470, con 21 dobles, 17 jonrones, 8 bases robadas y .809 de OPS.

Para alguien que juega en el short y tiene un Factor de Alcance superior al promedio de todas las ligas en las que ha ido jugando, esos números son buenos. Muy buenos.

Si te gusta El Emergente, quizás puedas apoyarme con una mínima colaboración mensual. Haz click aquí y sé parte de esta comunidad

Así que el aragüeño llegó a un lugar donde posiblemente apuesten por él y donde pronto pudieran necesitar de él. Pero ¿y Olivares?

Por muy poco fueron compañeros de generación en San Diego, solo que el patrullero pudo graduarse este mismo año.

Su potencial ofensivo parece notable. En Doble A sacó 17 pelotas y robó 35 bases, con .801 de OPS, y a eso agrega que defiende una posición premium, el center, con buen guante.

Olivares tenía el camino cerrado ahora mismo con los religiosos. No solo era suplente, sino que el carácter de contendor de ese club no iba a permitir que se asumieran riesgos, dándole responsabilidad a un novato. No en 2020, al menos. Quizás en el próximo Spring Training.

Con los Reales es otra historia. Se trata de un elenco en reconstrucción, que está pensando en 2022-2023. Como prueba, apenas llegó, recibió la mejor bienvenida posible del manager Mike Matheny, quien lo puso a jugar. Al momento de escribir esta columna tenía .389 de average, al parecer ya como titular de los monarcas.

Ahora todo depende del caraqueño. Si rinde, si batea y defiende como hasta ahora, nadie le quitará del lineup en este y en los próximos campeonatos. Es el panorama soñado para cualquier prospecto en el momento en que da el salto a la MLB.


Así que también para Olivares el cambio parece positivo. Pero ¿y Torrens?

Hay ciertos bemoles en el caso del receptor, porque los Padres estaban necesitados de un catcher sólido para pelear los playoffs. ¿Por qué no el carabobeño? Después de todo, su defensa ha sido elogiada desde que estaba en las Menores de los Yanquis y en 2019 mostró grandes progresos en las granjas de los frailes.

La respuesta apunta a la misma condición por la que Olivares no tenía cabida a corto plazo con los californianos: esa novena ya no piensa en la transición, se dio cuenta que jugar la Serie Mundial este mismo año no es un imposible. Así que necesitaban caretas con experiencia y fueron a por Austin Nola (Marineros) y Jason Castro (Ángeles) antes de expirar el plazo del 31 de agosto.


Problema resuelto para San Diego. ¿Y Torrens? Al ser enviado a Seattle como parte del paquete por esa estupenda pieza que es Nola, se encontró en otro conjunto en fase de transformación, dispuesto a probar, a evaluar talentos en la práctica.

Los acuáticos empezaron a darle juego al criollo, que ahora comparte la receptoría con Joseph Odom. Eventualmente entrará el lesionado Tom Murphy en la ecuación. Uno de los tres será el titular en 2021, así que su nuevo equipo ha decidido probar de qué madera está hecho cada quien. Si el valenciano batea, con esa defensa que posee, el trabajo será suyo.

Así que Torrens también llegó a donde querría llegar todo joven dispuesto a abrirse paso en las Grandes Ligas, a un sitio donde tendrá la oportunidad de convertirse en lo que siempre ha querido. Ahora depende de él. Por lo que también es un cambio para mejor. Pero, ¿y Cafecito Martínez? ¿Y Robinson Chirinos?

Ambos serán el tema de la próxima columna. Esta ya es muy larga y por hoy se terminó.

Ignacio Serrano

Revisa aquí el archivo de columnas

Comparte este artículo:

Publicar un comentario

Todos los comentarios deben evitar los insultos. Se puede criticar sin llegar a la grosería o el irrespeto

 
Todos los derechos reservados © Ignacio Serrano, El Emergente. Dirección de BALOO Media. Licencia de OddThemes y VineThemes
Todos los derechos reservados © Ignacio Serrano, El Emergente. Dirección de BALOO Media.