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EL EMERGENTE. Anthony Santander y otras gangas salidas del Draft de la Regla 5


EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano

No hay otro como Johan Santana, al menos en la expedición venezolana. Entre todos los criollos que han sido tomados en el Draft de la Regla 5, y son 34, El Gocho ha resultado el premio mayor.

Los Mellizos entregaron a Jared Camp por el merideño, que hoy es parte del Salón de la Fama de de Minnesota, después de ganar dos veces el premio Cy Young. Minutos antes, los Marlins habían pagado 50.000 dólares para arrebatárselo a los Astros.



¿Cuántas camisetas con el apellido Santana habrían vendido en Houston, con él a bordo? ¿Qué habría pasado si en la Serie Mundial de 2005 hubiera encabezado la rotación de los siderales contra los Medias Blancas de Oswaldo Guillén?

El impacto del zurdo entre los jugadores que han sido escogidos en el Draft de la Regla 5 es casi comparable al más emblemático de los los peloteros seleccionados en ese sorteo. Sí, hablamos del legendario puertorriqueño Roberto Clemente, que fue firmado por los Dodgers y terminó jugando en Pittsburgh.

Este 2020 trae cosas buenas, en ese sentido. Estamos ante el aparente florecer de dos nativos que hace algún tiempo fueron escogidos por sus actuales novenas a través de este mecanismo, dos jóvenes que son figuras en sus actuales divisas.

Anthony Santander le hace falta a los Indios. Mucha. Es uno de los clubes que menos carreras anota en esta temporada. Sus tablazos de vuelta completa, tantos como suma Mike Trout al escribir estas líneas, combinarían perfectamente con la efectividad colectiva del pitcheo aborigen, el mejor de la Liga Americana.

Santander llegó a los Orioles en diciembre de 2016. Había dado 20 cuadrangulares en Clase A avanzada, con 95 impulsadas. Son números que con poca frecuencia se ven en esa categoría. Era toda una promesa.  Pero Cleveland no lo protegió, pensando que nadie se arriesgaría a adquirir a un joven outfielder recién operado del hombro, que posiblemente perdería todo 2017 en un largo proceso de rehabilitación.

La tribu no contaba con el largo proceso de reconstrucción de Baltimore. Tenían tantos agujeros en el roster, tan mal presente, que podían apostar por el futuro a través de este margariteño criado en el estado Carabobo. Vaya que están cosechando en grande.

Por Santander pagaron 50.000 dólares, que es lo que cuesta comprar un contrato a través de la Regla 5. Como los indígenas no podían oponerse, tomaron el dinero y últimamente le han visto estallar en Candem Yards.

Ya sano, maduro y con más experiencia, explotó con 20 bombazos en 2019. Y ahora amenaza replicar esa cifra en un campeonato de apenas 60 choques.


No es el único. En esta justa se da la coincidencia de dos venezolanos surgidos de aquel draft, finalmente figuras. Porque eso es Eliéser Hernández, el mirandino que dominara la LVBP durante su corta pasantía en Venezuela y que ahora, finalmente, es uno de los mejores abridores de los Marlins.

Hernández también era una firma original de los Astros. No lo protegieron en diciembre de 2017 y apareció otra novena en reconstrucción. No olvidemos la norma que obliga a mantener en la Gran Carpa al pelotero seleccionado, a riesgo de perderlo y perder la mitad de los 50.000 dólares pagados por él. Y en Miami había espacio para la apuesta.

El diestro siguió un recorrido zigzagueante, en sus primeras dos zafras arriba. Incluso fue a dar a las Menores el año pasado, transitoriamente. De pronto, todo su talento ha insurgido. La muestra es más pequeña que la de Santander, pero la promesa es igual de feliz: hoy es uno de los mejores brazos de la organización floridana, en talento y en resultados.

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Esto no pasa con frecuencia, lo que duplica la alegría de verles triunfar. Desde que William Cañate fue seleccionado por los Azulejos, en 1992, solamente Santana, en menor medida Marwin González, Endy Chávez, Tomás Pérez y Héctor Rondón, y durante corto plazo Ramón García, Wilfredo Ledezma, Luis González, Jesús Flores y Carlos Monasterio ha logrado verdadera notoriedad con sus nuevos elencos.

Odúbel Herrera también, pero ya sabemos que cayó en desgracia y es posible que en Filadelfia renieguen de aquella medida que le sacó de los Rangers y le hizo parte de los Filis.

El Draft de la Regla 5 es realmente una lotería. Implica tomar a un jugador en vías de desarrollo, lanzarlo a la más alta competencia y rezar porque el cambio abrupto, más la falta de juego durante el año que pasará en la banca, no trunquen su proceso de formación.

Por eso hay tan pocos casos notables entre los muchos que son escogidos.


Pero ojo. Es posible que detrás de Santander y Hernández vengan más. Luis Torrens es considerado ahora como el mejor talento defensivo en la receptoría de los Padres y está de vuelta a San Diego. Víctor Reyes ha bateado mucho desde el año pasado, mientras pide paso en Detroit.

Torrens es de 2016, como Santander. Reyes es de 2017, como Hernández. Y quizás algún día puedan ser vistos como gangas, como alguna vez fueron Chávez o Santana.

Ignacio Serrano

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