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EL EMERGENTE. En busca de los nuevos grandeligas de Venezuela (segunda parte)

Edwar Colina ya conoce Triple A y parece estar en el mismo camino que hace un año recorrió Brusdar Graterol

EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano

En la entrega anterior hablamos del chance y describimos el perfil de cinco prospectos venezolanos que son candidatos a debutar este mismo año en las Grandes Ligas. Hoy seguiremos con cinco más.

Recordemos que las inusuales características de este campeonato reducen el margen de sorpresa: cada escuadra puede presentar una lista de 60 jugadores, entre ligamenoristas y bigleaguers, y será de entre ellos que salgan quienes jugarán este torneo.



Entre esos 1.800 peloteros que pueden sumar los 30 elencos hay 24 criollos que nunca han pasado por la MLB, hasta ahora. Por ello podemos seguir evaluándolos, sin temor a fallar en el pronóstico: de esas dos docenas saldrán los debutantes de 2020.

Nivaldo Rodríguez (Astros). Su chance es relativo, no tanto por su edad —ya con 23 años— sino porque no ha lanzado más arriba de Clase A avanzada.

Dicho eso, es justo también indicar que, en circunstancias normales, Rodríguez sería un candidato claro. Habría empezado en Doble  A, con un buen desempeño habría sido llevado a Triple A y por pertenecer a una novena que seguramente estaría en carrera, le llamarían para ayudar desde el bullpen, porque es un ponchador, con buen control, que recibe muy pocos jonrones.

Si, Rodríguez es todo eso. De hecho, muestra efectividad de 2.40 en las Ligas Menores, contando todas las categorías por donde ha pasado, con casi 9,5 ponches y apenas 2,8 boletos por cada nueve entradas.

El único escollo importante con este joven oriundo de Naguanagua, reserva del Magallanes, es que apenas ha lanzado 225.1 innings como profesional, a pesar de ser abridor. Sí, le falta experiencia y maceración. Pero con esas herramientas, tiene opción.

Sebastián Rivero (Reales). Fue noticia hace algunas semanas, al ser embarcado a los Tiburones en el cambio por Alberto González en la LVBP.

El aragüeño todavía no desarrolla su ofensiva, lo que puede ser un requisito para su llamado, pero tiene la ventaja de ser catcher. Uno con muy buena defensa, por cierto. Y ya sabemos que en la MLB eso paga bien.

Rivero ha incrementado su porcentaje de acierto ante los corredores rivales, hasta llegar a 40 por ciento de éxito en 2019, entre Clase A avanzada y Triple A.

Hay cinco receptores en Kansas City disponibles para jugar en esta zafra, apartando a Salvador Pérez. Tres de ellos tienen roce en las Mayores y están por delante del nativo de Maracay: Cam Gallagher, Nick Dini y Meibrys Viloria.

El cuarto en la lista de espera es Rivero, que tiene más camino y mejor mascota que el quinto en cuestión, MJ Melendez. De las necesidades de los monarcas y las posibles lesiones dependerá que este sea su año de graduación.


Edwar Colina (Minnesota). Este magallanero, que acaba de cumplir 23 años de nacido, comparte algunas características con Rodríguez. Su recta pesa y por lo general pasa por las armas a un hombre por cada acto de labor. Sus números han sido convincentes desde que empezó a subir por las granjas. Y es uno de los talentos mejor vistos entre los hispanos de los Mellizos.

Tiene una ventaja sobre el prospecto de los Astros, en cuanto a que ya conoce Triple A. Aunque también es cierto que su única pasantía en ese nivel no fue buena. Mucho bien le habría hecho poder empezar este campeonato en la principal sucursal de los gemelos.

Como eso no es posible, ante la cancelación de las Ligas Menores, hay que evaluar a partir de lo que se tiene. Y lo que tenemos es que este caraqueño, originalmente abridor, empezó a ser probado como relevista por los suyos y, salvando el hecho de que le beneficiaría dar menos pasaportes (3,9 transferencias de por vida por cada nueve actos, aunque solamente 3,0 en 2019), parece un caso semejante al de su compatriota Brusdar Graterol, que dio el salto en la misma escuadra, para ser empleado como bombero en la recta final, 12 meses atrás.

Todo sugiere que debería ser uno de los que haga muy pronto su ópera prima. ¿Será ahora o en 2021?

Daniel Álvarez (Yanquis). Llegó a ser muy bien considerado en el Bronx, al punto de que fue señalado por Baseball America como el poseedor de la mejor curva en todas las Menores de los Bombarderos.

Álvarez ha trabajado de manera convincente en todos los circuitos por donde ha pasado y es el más experimentado de los prospectos que mencionamos en esta segunda columna sobre el tema. Incluso es el único que también ha tenido responsabilidades importantes en la LVBP, pues fue uno de los relevistas cortos en los playoffs de enero último, durante la ruta que siguieron sus Cardenales hacia la corona y la Serie del Caribe.

Barquisimetano de origen, suele causar muchos swings fallidos por la mezcla de una buena recta con ese gancho que tira con gran rotación. Lo hace, además, sin elevar la rata de bases por bolas. Bien por eso.

Parecía que 2019 era su año para dar el salto. Fue su segundo ya como relevista a tiempo completo y salvó 21 juegos en Triple A, con 2.29 de efectividad. Pero que no lo llamaran es ya una advertencia para esta nueva ocasión: quizás no haya conjunto con más nombres relucientes y más dinero invertido en el bullpen que los neoyorquinos, y esa abundancia es también un escollo. Con todo y eso, es uno de los que más cerca está entre los 24 venezolanos que todavía no llegan.

TAMBIÉN:

Miguel Yajure (Yanquis). Es de Cabimas, es de las Águilas en la LVBP y es uno de los talentos más interesantes entre los criollos emergentes de 2020.

La gerencia de Nueva York ya había decidido que empezaría en Doble A. Conoce esa categoría, y en los dos duelos que inició allí dejó 0.82 de efectividad. En condiciones normales, su plan de vuelo incluía seguramente un primer café arriba hacia agosto o septiembre, después de convencer en Triple A.

Puede que ya no sea así, pero igual es candidato. Uno muy claro, si la no tan estable rotación de los Bombarderos necesita recambio reiteradamente. Yajure ha sido muy consistente como abridor en las sucursales, con 2.47 de efectividad de por vida, pocos extrabases en contra, capacidad ponchadora que le pone prácticamente en un chocolate por inning y una mejoría notable desde que perdió todo 2017 tras someterse a la Cirugía Tommy John.

¿Cuán dispuestos estarían los soberbios Yanquis a dar una oportunidad a alguien tan joven, que en mayo cumplió 22 años de nacido, en una temporada que será en sí misma toda ella una recta final? En la respuesta a esa pregunta está el chance de su estreno, que parece estar muy pronto de ocurrir.

Ignacio Serrano

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