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Los Extrabases de Alfonso Saer


EXTRABASES
Por Alfonso Saer

LA pandemia abrió un compás de espera inenarrable. Ese mayúsculo tropiezo que atormenta a todo el planeta ha tenido a los deportes en ascuas, con dudas interminables, apostando a un regreso incierto, en circunstancias nunca imaginadas. Arriba, en MLB, se ha discutido con vehemencia la vuelta del espectáculo. El tema es económico entre dos fuerzas, empresarios y peloteros. Llegarán a un armisticio seguramente, tras sesiones acaloradas. Mucho dinero sobre la mesa de negociaciones. El beisbol, sabemos, es una industria importante en el mercado estadounidense... POR acá, abajo, hay una especie de tiempo muerto. Las ligas del Caribe guardan un silencio prudente porque el virus ahora es cuando ataca implacablemente a los latinoamericanos. El final, que llegará ineludiblemente, no tiene fecha. Eso genera incertidumbre para programar opciones. Los equipos no han dejado de trabajar, pero lo hacen en silencio en toda la cuenca. Hacer anuncios parece extemporáneo, imprudente. Dicen que hasta agosto la peste estará en los picos, para declinar en septiembre. Pero no hay certeza, solo aproximaciones. Ni los más reputados científicos precisan sobre el enemigo invisible. El béisbol, como otros deportes, se debate entre la indecisión y la expectativa.

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LA LVBP acostumbra realizar su convención en mayo. Razones obvias han impedido que puedan sesionar de manera presencial. Tampoco en junio será la asamblea anual. Seguramente se verán las caras —vía internet— en julio. Unos están aquí y otros por allá. Reagruparlos no es posible ahora mismo, ni siquiera en los días inmediatos... LA intención inicial, como siempre, es montar el campeonato, probablemente como en la zafra anterior, en el mes de noviembre. Pero resulta que la pandemia no es el único enemigo para celebrar el certamen. En este país los problemas sobran, abruman. Y no vamos a entrar en detalles que el ciudadano común conoce y sufre con agobio. Uno no atina a saber si en noviembre se jugará sin público, con poca gente en las tribunas o con relativa normalidad. Difícil apostar por alguna de esas alternativas... SE cuelan informaciones de que algunos equipos están en venta, entre ellos Caracas y Bravos. Esa gestión no es accesible, a menos que el precio sea de gallina flaca. Además, una operación de ese tipo tiene que ser aprobada por unanimidad de los restantes socios. El meollo es de alta monta. Sufragar el próximo evento resulta una empresa de complicada acometida.

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LOS pesimistas —ahora mismo cercanos a una realidad explícita— dudan que haya torneo. Se basan en las dificultades para el financiamiento de la justa. Los optimistas apuestan a los apremios del régimen para montar el campeonato. En ese sentido juegan en la misma cancha liga y oficialismo. Pensar en el apoyo económico de la fuente gubernamental es complicado. Además, las sanciones internacionales lo impiden abiertamente. En fin, vivimos una tormenta de ideas y especulaciones. Los rumores también nos alertan de equipos que no están muy interesados en montar el espectáculo, aterrados por la posibilidad de perder dinero en cantidades incalculables. La LVBP debe estar dividida en ese sentido, aunque hay una normativa en la cual franquicia que se retire sufre la penalidad de liquidar su afiliación en el circuito... DISCUTIR todos esos temas vía internet no es, claro, lo más conveniente. Pero no hay otra mientras las conexiones aéreas estén interrumpidas. Siempre se hará el mayor esfuerzo por organizar el evento, deleite singular de los venezolanos, aliado del grupo mandante para la distracción popular. Todavía, incluso, está pendiente arreglar con la OFAC lo atinente a los equipos Magallanes y Aragua.

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ASÍ está la madeja, el embrollo. Muchos aficionados se frotan las manos pensando en la gran cantidad de peloteros de primer nivel que podríamos ver en un torneo 2020-2021, promisorio desde ese punto de vista. Los jugadores de las Menores están inactivos, y los de Grandes Ligas verán acción reducida. Apostando a eso podríamos estar a las puertas de una competencia repleta de calidad, bien sabrosa, totalmente distinta, en ese aspecto, a la del año anterior... SE pelea contra varios virus, entre ellos este covid-19 que nos ha cambiado la vida radicalmente. Hemos planteado los intríngulis que rodean el posible calendario beisbolero nacional. El beisbol ha sobrevivido a varios remezones y ahora afronta otro de dimensiones más amplias, diversificadas. Le toca un instante histórico a la LVBP, sacudida por la pandemia y la enorme crisis económica y social que nos acogota. Por eso retomamos la ruta de la expectativa y las interrogantes. Luchar al mismo tiempo contra rivales invisibles y visibles no es un reto manejable con facilidad... LA convención de la LVBP debe efectuarse en los primeros días de julio por la vía de las redes sociales. El temario será abundante, critico. Una agenda llena de asuntos fundamentales. La liga actualmente tiene una directiva interina tras la renuncia de Juan José Ávila. O sea que está pendiente el nombramiento de un nuevo presidente y hasta un nuevo gerente general, cargo que ha ocupado con eficacia y por muchos años el periodista Domingo Álvarez. Mientras tanto, roguemos a Dios y la Virgen por el fin de la pandemia.

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Publicada en La Prensa de Lara, el miércoles 17 de junio de 2020. Aquí reproducida con autorización del autor.

@alfonsosaer

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