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El mejor ponchador como relevista no es Mariano Rivera; es el Kid Rodríguez


Por Pablo Ocariz
@OcarizPablo

En los anteriores dos artículos, te hablé sobre las cosas en las que Francisco Rodríguez ha sido muy bueno. Históricamente bueno. El cuarto mejor en algunos aspectos, el tercero mejor en otros, incluso aquello en lo que es el segundo mejor de la historia. Pero en este capítulo quiero hablar sobre lo que separa al Kid de todos los demás relevistas del beisbol.


Sé que esto suena atrevido. Déjame demostrar lo que yo creo que es una realidad. Francisco Rodríguez puede ser considerado como el mejor ponchador saliendo del bullpen en la historia de la pelota. Y nadie se le acerca en el segundo lugar. Es mejor que Trevor Hoffman. Mejor que Dennis Eckersley. Y sí, es mejor que ÉL…

Sí, es mejor que Mariano Rivera.

Quiero demostrar este punto, hablando primero de su carrera en general, y después ir a su temporada más brillante, esa con los Ángeles, en 2004.

Vamos a empezar hablando sobre su carrera.

Muchos fanáticos del beisbol y en particular votantes del Salón de la Fama en particular han preferido históricamente las estadísticas acumuladas (por ejemplo, cuántos ponches tiene alguien en su carrera) a los promedios (por ejemplo, cuántos ponches tienes por cada 9 innings lanzados). No estoy muy de acuerdo con eso. No creo que la manera correcta de evaluar a un jugador sea ver cuántos numeritos apiló.

Para dar un ejemplo: si ves solamente cuántos ponches tuvieron en total, pudieses pensar que Bartolo Colón, con 2.535 bateadores fusilados, fue mejor ponchador que Johan Santana, quien no llegó a 2.000. Pero Johan fue líder en abanicados en las Mayores por tres años seguidos, algo que Colón jamás pudo hacer. Si se buscan los ponches por cada 9 entradas en ambos casos, Santana pasó a 8,8 bateadores por cada 9 episodios, mientras que Colón está bastante por detrás de él, con 6,6. Eso muestra las habilidades de los dos bastante mejor que simplemente ver cuántos ponches tienen acumulados. Con eso dicho, vamos a la primera gráfica del día.


Las barras son todos los relevistas en la historia del beisbol que lanzaron por encima de 950 innings en ese rol, según la tasa que mencioné en mi ejemplo: ponches por 9 innings.

Se darán cuenta que hay alguien vastamente superior a todos los demás. La barra inferior, que es la única en cruzar el número 10. Esa es la del Kid, Francisco Rodríguez.

No solamente se trata de que Francisco sea el líder. Es que nadie se le acerca. K-Rod sentó por la vía de los tres strikes a 10,36 bateadores por cada nueve actos. El segundo en la lista, Trevor Hoffman, está a más de un ponche completo por detrás de él, con 9.36.

La separación entre el criollo y el segundo mejor es MAYOR que la diferencia que hay entre el segundo puesto y el DECIMOQUINTO lugar. Eso debería ser… imposible.

La diferencia entre el apagafuegos criollo y el segundo mejor equivale a una galaxia. Como mencione en la introducción, esto no es un caso de ser “uno de los mejores” o de estar “en la pelea”. El Kid es el mejor. Nadie se le acerca. Punto. Ni Lee Smith, con 8,8 ponches, ni Rich Gossage, con 7,75, ni siquiera el marciano, el mejor de todos los tiempos, Mariano Rivera, con su 8,28. Nadie está en su nivel.

Ya que he demostrado que nadie se le acerca a Rodríguez en términos de ponches durante su carrera, ahora que es evidente que el bombero nativo es el mejor ponchador entre los relevistas de todos los tiempos, les quiero hablar de una temporada en particular. Una campaña en la que Francisco Rodríguez, con apenas 22 añitos, quedó cuarto en la votación del premio Cy Young, a pesar de solamente haber salvado 12 juegos en todo el torneo. Les quiero hablar de una justa como setup, en la que el Kid ponchó a más de 120 bateadores en menos de 90 episodios y permitió menos de 5 jonrones. Les quiero hablar de 2004.

Nota al margen: los Ángeles de 2004 tenían un cerrador con efectividad por debajo de tres puntos y efectividad ajustada de 155, que rescató 33 encuentros y solamente desperdició cuatro intentos de salvar. Ese montriculista, un estadounidense que fue cuatro veces al Juego de Estrellas, Troy Percival, ni siquiera era el mejor relevista en su propio equipo en ese momento. Sí, tenía más experiencia, pero el que le preparaba el terreno ese año tuvo un promedio de carreras limpias que comienza con el número uno (1.82), una efectividad ajustada 145 por ciento mejor que el average de la liga (245), ponchando a 13 por cada 9 entradas y permitiendo solo 0,2 jonrones en ese mismo recorrido. Si querías anotarle a Anaheim en 2004, más te valía hacerlo antes del séptimo acto.

El siguiente gráfico que les voy a mostrar compara todas las temporadas de todos los relevistas en la historia del beisbol, según cuántos ponches propinaron y cuántos cuadrangulares permitieron. Les quiero mostrar lo brillante que fue Francisco en 2004 en ambas cosas.


Si recuerdan el primer artículo que escribí sobre este tema, las líneas negras representan el uno por ciento superior en ambas categorías. En términos de ponches, ese número es 114, y en términos de jonrones, es 2,5. 

Para estar en la élite hay que meterse en el rectángulo inferior izquierdo. Ser uno de los que más liquida contrarios por la ruta de los tres strikes y, al mismo tiempo, mantener la pelota dentro de parque.

Solo ha habido cuatro temporadas en más de un siglo de MLB en que alguien ha fusilado a más bateadores que ese límite y al mismo tiempo ha permitido tan pocos jonrones. Las cuatro zafras históricas que cumplen estos estándares son las de Francisco Rodríguez en 2004, Carlos Mármol (Cachorros) en 2010, Eric Gagné (Dodgers) en 2003 y… sí, ustedes ya saben quién es el cuarto. ¿Realmente pensaron que pasaría un artículo completo sin mencionar sus habilidades sobrehumanas? Estaban equivocados, porque incluso en las cosas en las que él no es el mejor, Mariano consigue cómo estar en la misma clase que el mejor.

Mariano es Mariano. En 1996 ponchó a 130 rivales y permitió un solo jonrón. ¡UN JONRÓN. EN LA LIGA AMERICANA. EN LA ÉPOCA DE LOS ESTEROIDES! Mariano, en serio… ¿cómo era posible? Es inexplicable, realmente.

Nota al margen: ¿Quieren saber lo más loco? Él nunca volvió a abanicar a más de 83 bateadores en una temporada. Es como si hizo aquello para probar que lo sí podía hacer. Y no sintió la necesidad de repetirlo después de probar el punto. El mejor de todos los tiempos. Así de simple.


Ignorando al extraterrestre, la única de estas campañas que no tiene un asterisco es la del Kid.

Mármol jamás regresó a un nivel ni siquiera cercano al que tuvo en 2010. Jamás volvió a tener efectividad por debajo de tres, y únicamente tuvo un año después de ese en el que estuvo por encima del average de la liga en efectividad ajustada. Y Mármol no estaba viejo, solo había soplado 27 velas en 2010. No sé por qué sucedió esa caída, pero es bastante posible, incluso probable, que aquella justa fuera una casualidad para el dominicano.

La otra cosecha con asterisco es la de Gagné. Al apagafuegos canadiense… bueno digamos, que se comía su espinaca.

Nota al margen: estorides. Gagné tomó esteroides. El asterisco es por los esteroides, no por la espinaca. Esteroides.

Y de ultimo esta K-Rod. Con 123 ponchados y solo dos cuadrangulares permitidos. Déjame repetir eso. En una temporada completa, en la Liga Americana, en 2004, tirando más de 80 innings, un chamo del barrio Kennedy, en Caracas, permitió solamente dos jonrones. Esa es la carrera del Kid. Muchos ponches y casi sin permitir que le boten la bola.

TAMBIÉN:
¿Qué más prueba necesitan? El Kid guillotinó enemigos más efectivamente que nadie en el beisbol, entre relevistas, y no permitía jonrones mientras hacía aquello. Nadie entre sus colegas, NADIE, se le acerca en términos de ponches. Nadie existe en su planeta, en su galaxia o en su universo, en este aspecto. Nadie se compara. No, ni siquiera Mariano.

En términos de abanicados, Francisco Rodríguez no es un “Kid”. En esta faceta del deporte, el criollo es un “King”. El rey.


Pablo Ocariz

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1 comentario :

  1. Muy bueno el trabajo de Pablo Ocariz en su preciso análisis y amena descripción de la obra de Francisco Rodríguez.

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