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¿Cómo nació el beisbol en Colombia?


Por Joaquín Villamizar
La historia del diamante

Hoy vamos a hablar sobre cómo llegó el beisbol a Colombia.

Las primeras actividades, bate en mano, sobre territorio colombiano, ocurrieron en Cartagena a fines del siglo XIX, exactamente en 1897. Por aquellos días, la Universidad de Cartagena disfrutaba de muy buena fama docente. Esto favoreció la entrada del beisbol a Colombia, pues docenas de jóvenes provenientes de Panamá iban a estudiar allá.

Para aquel entonces, Panamá, adonde el beisbol había llegado en 1848, apenas tres años después de la aparición de las primeras reglas, era parte del territorio colombiano. La separación en dos países se acordó el 3 de noviembre de 1903.



El periodista de la revista “Ciudad Heroica”, nativo de Cartagena, Ramón León y B., sostuvo conversaciones con Miguel Valiente y Sebastian Arteta, pioneros del beisbol colombiano. Miguel, le contó: “El beisbol fue traído a Cartagena en el año 1897, por parte de un joven residente en Panamá, Eduardo Ramón Pasos, quien el día 20 de julio de ese año marcó con cal la Plaza de El Cabrero, siendo ayudado por otros muchachos como Enrique Román, Enrique Segrera, Federico Cortecero y otros, quienes hicieron las primeras exhibiciones con los bates y las bolas que aquel transportó del istmo”.

Mientras, en su relato textual, Arteta, cuenta: “En 1897, vino de Panamá el niño Eduardo Ramón Pasos, y trajo un poco de cosas para jugar pelota. El niño Eduardo venía a estudiar para abogado. Ese mismo año 1897, para un 20 de julio, pintaron con cal la Plaza de El Cabrero, y allí con los palos le pegaban a la pelota blanca, luego uno corría alante, otro lo seguía con la pelota y le decía: ¡‘tas agarrao! Jugaban tambien el niño Enriquito Segrera y otros, recuerdo que venían con un poco de niños para ver el juego”.

Sin embargo, hay otra versión, menos aceptada. Al mismo periodista, Ramón León y B., le declaró el señor Alejandro Amador y Cortés, que “quien trajo el beisbol a Colombia fue Enrique Segrera, cuando regresó de un viaje que hizo a La Habana en 1897”.

De todas maneras, hay dos cosas auténticas y es que el comienzo fue en 1897 y que ese primer capítulo fue muy corto. Se interrumpió en 1899, ya que estalló la guerra civil, llamado la “Guerra de los Mil Días”, (conflicto civil sufrido en Colombia entre el 17 de octubre de 1899 y el 21 de noviembre de 1902, entre el Partido Liberal al principio y el gobierno del Partido Nacional).

Coincidencialmente, ese mismo año del fin de la guerra, llegó a las Grandes Ligas Luis Castro, también conocido como Jud Castro, nativo de Cali, Colombia. Él nació el 26 de noviembre de 1876. Ha existido confusión con su lugar de origen, ya que su padre vivía en Medellín cuando el muchacho estudiaba en el Manhattan College de Nueva York, entre los años 1894 y 1900. Eso ha servido para crear la especie errónea que Luis nació en Medellín.

También por error, se le identificó como nativo de Venezuela. Decían que era hijo del dictador venezolano Cipriano Castro, quien gobernó desde 1899 hasta 1908 en nuestro país. La verdad, es que su origen fue un misterio por décadas. En varias ediciones de The Baseball Encyclopedia apareció como venezolano, pero sin determinar la ciudad en donde haba nacido, así como decían que era de Medellín. Y, ¿entonces? ¿Ese enigma nunca se disipó? ¿Todo quedó en cadencias arcanas? ¡Pues no!

Le correspondió al periodista e historiador de beisbol venezolano Juán Vené, después de 13 años ininterrumpidos de búsqueda por 17 ciudades de 3 países, descubrir la documentación del caso entre los nutridos y antiguos archivos del Manhattan College, ahora en el Bronx, NY, adonde su padre, Néstor Castro, lo había llevado a estudiar.

En un documento bien claro aparecía que había nacido en Cali, Colombia. Allí se hizo pelotero, y cuando se graduó de bachiller en vez de seguir la carrera de medicina (como eran los planes de la familia), decidió dedicarse al beisbol semi-profesional y profesional, como pitcher y short stop. A los 28 años llegó a las Mayores como segunda base, uniformado con los Atléticos de Filadelfia, cuyo manager y dueño era el legendario Connie Mack.

Castro, se convirtió en el segundo latino en las Mayores, detrás del habanero, Esteban Bellán de los Haymakers, en la National Association, quien había debutado en ese nivel en 1871, a sus 21 años, y jugó 3 temporadas.

Luis Castro era excelente a la defensiva, pero muy incapaz con el madero, “good field, no hit”. Había aprendido a jugar beisbol en Nueva York, mientras estudiaba en el Manhattan College y allí se convirtió en pitcher. La de 1902, fue su única campaña en la Gran Carpa. Apareció en 42 juegos y bateó para .245 en 143 turnos (los averages eran elevados en esa época) con un jonrón y 15 empujadas. Debido a esos números, Mack prescindió de él antes de 3 meses y contrató a Danny Murphy, de Connecticut, que resultó una estrella bateando (el día de su debut, Murphy bateó 6 hits en 6 turnos contra los Medias Rojas, incluído un Grand Slam).

Mientras, en Colombia, concluida la guerra civil, los muchachos cartageneros iniciaron otra vez los juegos de beisbol, ahítos de desprolijo, más como un entretenimiento entre niños y jóvenes. Hacían las pelotas enrrollando pabilo a una canica.

El primer equipo de beisbol colombiano fue fundado en 1907 y se llamó Club Deportivo Estrella Roja. Este club quedaba en Manga, Cartagena. Inmediatamente surgió el primer periodista que escribió de beisbol en el país, Araujo Jiménez y trabajaba en el diario “El Porvenir”. Además, fue el primer anotador del beisbol colombiano.

El primer juego de beisbol en Barranquilla, data de 1903 y los jugadores fueron los integrantes de las tripulaciones de dos fragatas estadounidenses que días antes habían atracado en ese puerto. Ese juego duró 9 innings. No se sabe el resultado final ni los nombres de los barcos. Sin embargo, el periodista Mike Urueta, quien parece ignorar la historia anterior, afirma: “Los hermanos Venancio y Abraham García Senior habían vivido en Cuba y allá aprendieron el funcionamiento de la organización en equipos y en ligas. En donde primero se jugó beisbol en Barranquilla fue en el Playón de María, pero después llevaron el juego a una finca llamada “La Modelo”.

Entre los buenos peloteros de Barranquilla, estaban Luis Pochet, Noguera Barranco y Rafael Yance. Todo iba bien, hasta que Noguera Barranco perdió un ojo buscando un rolling de botes rápidos. Hubo que vaciarle el globo ocular. El hecho resultó nefasto para la sobrevivencia del beisbol en la ciudad, pues algunos lo tildaron de “peligroso, criminal e infernal”.

Sin embargo, resultaron muy eficientes en la organización estos colombianos de Cartagena y Barranquilla. Contrataron entrenadores foráneos, como Pelayo Chacón (el “maestro cubano”). La misión de Chacón fue preparar la selección nacional amateur de Colombia. En 1947, cuando le tocó a Colombia ser sede de la IX Serie Mundial de beisbol aficionado... ¡fueron Campeones Mundiales!

Este triunfo fue concluyente para la solidificación del beisbol en el país. Es historia, amigos.

Joaquin Pablo Villamizar Baptista

Fuentes: Revista Ciudad Heroica, de Ramón León y B. Historia del beisbol profesional de Colombia, de Raúl Porto Cabrales. Selecciones de beisbol, de Daniel Crespo Varona. Connie Mack, Grand old Man of Baseball, de Frederick Lieb. Cinco mil años de beisbol, de Juán Vené.

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