Top Menu

 

Realzan la memoria de Frank Robinson en la Serie del Caribe

Frank Robinson (izquierda) y Tany Pérez en Puerto Rico, en fotografía publicada por El Nuevo Día

El legendario miembro del Salón de la Fama, manager campeón con los Cangrejeros de Santurce en 1971, murió en Estados Unidos y su legado fue recordado en la región

Por Ignacio Serrano
ElEmergente.com

La petición de un minuto de silencio antes del encuentro entre los Cangrejeros de Santurce y las Estrellas Orientales avisó a los asistentes del estadio nacional Rod Carew que algo serio había pasado. Horas antes, en Estados Unidos, había fallecido el legendario Frank Robinson, el único pelotero en la historia de la MLB con premios al Jugador Más Valioso tanto en la Liga Nacional como en la Americana.

Robinson, compañero de Luis Aparicio en aquellos brillantes Orioles de Baltimore que dominaron la Serie Mundial de 1966, expiró a los 83 años de edad en California, este jueves. Como antigua figura de la Serie del Caribe, no podía dejar de ser recordado en el parque canaleño.

El ex toletero derecho, autor de 586 jonrones, décimo de todos los tiempos en las Mayores, con 1.812 empujadas y un formidable OPS de .926, con 154 de OPS ajustado, vistió el uniforme de la misma divisa puertorriqueña que asistió en esta oportunidad al Clásico de Febrero.

El diario El Nuevo Día recordó el paso de Robinson por la Isla del Encanto, el lugar donde inició su carrera como piloto, oficio en el que marcaría la historia de la gran carpa.

Porque el slugger nacido texano rompió la barrera racial en 1975, al ser nombrado manager-jugador de los Indios de Cleveland y convertirse en el primer estratega de raza negra en el mejor beisbol del mundo.

Ya antes de eso había mostrado esa habilidad en Puerto Rico. Después de actuar como patrullero de los Leones de Ponce en el torneo 1954-1955, siendo un prospecto de los Rojos de Cincinnati, tomó las riendas de los Cangrejeros a partir de 1968 y durante ocho torneos, con una pausa en la zafra 1971-1972.

Fue en la Serie del Caribe de 1971 cuando puso su nombre entre los dirigentes campeones, al vencer con los santurcinos en la segunda edición de la segunda etapa de la cita regional.

A sus 21 zafras como bigleaguer añadió otras 16 como mandamás de los aborígenes y los Gigantes de San Francisco, Orioles de Baltimore, Expos de Montreal y Nacionales de Washington. Ya era miembro de Cooperstown, exaltado en su primera aparición en la papeleta de votación, en 1982, pero aunque fue premiado como Manager del Año en 1989, con los oropéndolas, no pudo replicar el éxito que tuvo en la pelota invernal ni logró ganar una vez un banderín de división.

“Era un fenómeno”, declaró Tany Pérez, también miembro del Salón de la Fama, en la nota que este viernes publicó El Nuevo Día en su edición impresa. “Dirigía como jugaba, bien agresivo, peleando. Era fuerte como dirigente y como jugador. Seguía las reglas del beisbol. Era de los que le gustaba tirarse duro en segunda, en el plato, como se hacía antes en el béisbol. No creo que hubiese podido jugar en esta época”.


Ignacio Serrano

Comparte este artículo:

Publicar un comentario

 
Todos los derechos reservados © Ignacio Serrano, El Emergente. Dirección de BALOO Media. Licencia de OddThemes y VineThemes
Todos los derechos reservados © Ignacio Serrano, El Emergente. Dirección de BALOO Media.