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Los Cardenales de Venezuela quieren volar alto en la Serie del Caribe

Alexi Amarista, el nuevo camarero de los pájaros rojos

Por Ignacio Serrano / LasMayores.com

Los Cardenales de Lara, los campeones de Venezuela, tienen una revancha que cobrar en Panamá. Esta, la que se disputa entre el 4 y el 10 de febrero, era su Serie del Caribe. Durante un año, la gerencia preparó un equipo realmente competitivo, para intentar el asalto de la liga local y asistir con orgullo a un Clásico de Febrero que iba a disputarse en Barquisimeto, la urbe que sirve de sede a los pájaros rojos.

Circunstancias inesperadas frustraron el deseo de la divisa y su afición. Luego de reanudarse las protestas populares en la nación suramericana, debido a una grave crisis social, económica y política, la Confederación de Beisbol Profesional del Caribe decidió, con voto mayoritario de México, Puerto Rico y República Dominicana, mudar la cita al país canaleño y organizar a marchas forzadas, en 10 días, lo que a los larenses les había tomado más de 24 meses de trabajo e ilusión.

La Confederación del Caribe ya había postergado la justa una vez. A la Ciudad de los Crepúsculos, mote que recibe esta localidad, ubicada 350 kilómetros al oeste de la capital Caracas, le correspondía organizar la competencia en 2018, pero más de 100 muertos en las manifestaciones callejeras de 2017 llevaron a las ligas de la región a proponer una demora de un año, en espera de tiempos más calmados.

Los alados lucharon con denuedo para estar en la Pequeña Serie Mundial Latinoamericana, nombre que le dan el beisbol organizado y la prensa estadounidense a este encuentro donde coinciden mexicanos, puertorriqueños, dominicanos, venezolanos y cubanos con sus mejores escuadras, ganadoras de cada circuito local. Por tres veces consecutivas asistieron a la final en la LVBP, hasta que alzaron la corona. Y aunque no salten al terreno en su casa, delante de su público, han armado un roster que se parece mucho al que ganó 12 de 16 encuentros en las tres series de postemporada que disputó en esta ocasión.

Lara sostiene su armazón sobre el pitcheo y la defensa. Su rotación fue la única en la ronda eliminatoria que mantuvo los cinco brazos prácticamente de principio a fin. Su bullpen contó con siete hombres para cerrar juegos a partir del sexto inning, casi todos con rectas sobre las 93-94 millas por hora. Su defensiva fue la que menos errores cometió en el campeonato. Fue el conjunto con menos carreras sucias permitidas y el de mejor efectividad colectiva, contando de octubre a enero.

Los ases Williams Pérez y Jorge Martínez no hicieron el viaje, sin embargo, y tampoco el cerrador Ryan Kelly, el zurdo Elvis Escobar ni el derecho Argenis Angulo, uno de los mejores novatos de la campaña 2018-2019. Parecen muchas bajas, aunque un nutrido cuerpo de monticulistas permite mantener el optimismo, dados los refuerzos que se sumaron por ellos.

Wilfredo Boscán, el mejor abridor de los Navegantes del Magallanes, y su compañero Yohán Pino, de buen desempeño en las semifinales contra los propios pajaritos, llegaron para ayudar en labores de largo aliento. Pedro Rodríguez, ganador del Premio Cerrador del Año por su desempeño con los navieros, recibió el encargo de tirar en adelante el último inning. Elvis Araujo, procedente de las Águilas del Zulia, asume el rol de relevista situacional que tenía Escobar. Todos, salvo Rodríguez, tienen experiencia en las Grandes Ligas.

El manager José Moreno sigue contando con otros apagafuegos de fuste, en ese grupo de setups, al que le debe en buena parte su primera corona en el beisbol invernal. Los derechos Vicente Campos y Felipe Paulino también tienen roce en las Mayores y a ellos se unen el curtido dominicano Ricardo Gómez y los más jóvenes Alexis Rivero y Luis Lugo, quien aporta desde el lado izquierdo en la loma y tiene capacidad para ir por más de un episodio.

Es casi la misma estructura con que Lara superó a los Leones del Caracas en cuatro de los cinco encuentros que duró la final en la LVBP. Además, el bigleaguer Osmer Morales puede auxiliar desde temprano e ir largo, de ser necesario, y el ex grandeliga David Martínez da más opciones al cuerpo de bomberos, al salir de la rotación.

“Lo que hicimos al buscar refuerzos fue reemplazar a nuestros peloteros, mantener la base de nuestro equipo, únicamente sustituyendo a los que no pudieron ir”, explica el gerente general Carlos Miguel Oropeza. “Cada uno de los refuerzos está ocupando el lugar de alguien que estaba en nuestro roster original”.

Los Cardenales, en principio, planean usar como abridores a Néstor Molina (este lunes, contra los Charros de Jalisco), Boscán (el miércoles, ante los Leñadores de Las Tunas), Pino (el viernes, en el segundo choque ante los mexicanos) y Raúl Rivero (dos veces ganador del premio Pitcher del Año en Venezuela, el sábado, en el otro cotejo frente a los cubanos). Si avanzan a la final, Molina repetiría el domingo.

No hay grandes nombres. Pero Moreno y su cuerpo técnico destacaron en los playoffs por la buena administración del talento disponible. Ya que tiene con qué hacerlo, suele acudir a sus setups tan pronto como en el quinto acto, si se requiere. Y cuenta, además, con varios serpentineros para colaborar cuando las pizarras muestren amplio margen, a favor o en contra.

La ofensiva es una duda, ante la ausencia del primer bate Ildemaro Vargas y del astro local Willians Astudillo, utility de los Mellizos de Minnesota, tomado como refuerzo antes de la serie contra los melenudos y único slugger legítimo que tuvieron los crepusculares.

Los pájaros rojos tienen una alineación de chocadores, que se mantiene en su mayoría. El ex bigleaguer Alexi Amarista, llegado de los Caribes de Anzoátegui, debe asumir la segunda base, en lugar de Vargas, mientras que el veteranísimo Luis Jiménez, el toletero zurdo con más jonrones en la pelota profesional venezolana, pasa a ser el nuevo bateador designado, procedente también de la tribu. Lo demás está intacto.

“Nuestra principal fortaleza es que tenemos prácticamente el mismo equipo, que mantenemos la base, tanto en el pitcheo como en la alineación”, resalta Oropeza. “Eso, en estas instancias, es bien positivo”.

Los tres jardineros, que ayudan con su defensa y gran velocidad, son bateadores de contacto, aunque el dominicano Alejandro De Aza, con más de una década de roce en la gran carpa, tiene capacidad para dar extrabases, lo mismo que el inicialista cubano Rangel Ravelo, el antesalista Carlos Rivero y el campocorto Juniel Querecuto, especialmente cuando batea a la derecha. Rivero y Querecuto también tienen un pasado fugaz en la MLB.

Francisco Arcia es el receptor. En 2018 se convirtió en el primer pelotero en la historia de las Mayores en debutar con 10 empujadas en sus primeros dos encuentros. Acaba de lograr el premio al mejor catcher defensivo en su país y su estreno con los Ángeles de Los Ángeles de Anaheim se saldó con un cuadrangular en su primer viaje al plato.

Arcia no es un forzudo, pero en cambio maneja muy bien el pitcheo y es adecuado frente a los corredores contrarios. Recibió todos los innings en la postemporada, menos uno, aunque esta vez cuenta con la ayuda de Juan Apodaca, refuerzo de los Tiburones de La Guaira, un veterano que ha mostrado proyección ofensiva en circuitos de México y Venezuela, y quien también puede ser utilizado desde la banca, como emergente, y apoyar como designado y primera base.

Esa versatilidad de Apodaca, que igualmente la tienen los utilitys ligamenoristas Yonathan Mendoza y Deiner López, será necesaria en un torneo al que los occidentales acuden con apenas tres hombres en la reserva, a fin de dar prioridad al staff de lanzadores. Los últimos dos completan un grupo que, en general, mueve bien las piernas, sabe tomar una base extra y choca con frecuencia la pelota.

“El equipo tiene un balance muy profundo en todas sus filas”, afirma Moreno.

“Nos sentimos con confianza y optimismo de que podremos hacer un buen papel”, coincide Oropeza. “Aspiramos a traernos la corona. Sabemos que Cuba es un equipo que batea mucho, de muy buena ofensiva, y que los Charros son un equipo como los mexicanos de los últimos años, sin restricciones, con pitchers que pueden lanzar largo e ir todos los días”.

Así llegan los Cardenales a la Serie del Caribe. No ganaban un título en la LVBP desde 2001 y trabajaron durante más de dos años con la ilusión de jugar el Clásico de Febrero en su casa, en Barquisimeto.

El libreto ideal no se cumplió. En lugar de ser los anfitriones del evento, les ha tocado viajar a Panamá, para participar de una fiesta organizada por otros. Sin embargo, el sueño principal sigue intacto: todavía puede ser la serie de Lara, si logra el final feliz de ser campeón.

“Lamentablemente no va a ser en casa”, admite Moreno. “Pero no vamos a competir, vamos a tratar de ganar. Estamos bien confiados, muy entusiasmados ante la posibilidad de mantener el mismo ritmo que mostramos en la final”.

Lanzadores
Daniel Álvarez
Elvis Araujo
Wilfredo Boscán
Vicente Campos
Ricardo Gómez
Luis Lugo
David Martínez
Néstor Molina
Osmer Morales
Felipe Paulino
Yohán Pino
Alexis Rivero
Raúl Rivero
Pedro Rodríguez
Jesús Sánchez

Receptores
Juan Apodaca
Francisco Arcia
Yojhan Quevedo

Infielders
Alexi Amarista
Luis Jiménez
Deiner López
Yonathan Mendoza
Juniel Querecuto
Rangel Ravelo
Carlos Rivero

Outfielders
Alí Castillo
Alejandro De Aza
Herlis Rodríguez

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Publicado en la página oficial de MLB en castellano, LasMayores.com, el domingo 3 de febrero de 2019. Aquí el original.

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1 comentario :

  1. Excelente reportaje Ignacio, como siempre. Pienso que Ramón Cabrera hubiese sido un buen refuerzo para respaldar la receptoria, a menos que haya decidido descansar. Sin embargo, Cardenales se ve balanceado aunque no haya bates explosivos a excepción de Luis Jiménez. Suerte para los CARDENALES DE VENEZUELA

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