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El castigo de Hassán Pena y la tarea pendiente de la liga


EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano

No es ético evadir las reglas. Y eso es especialmente importante cuando se trata de la Política Antidopaje de la LVBP. Si un pelotero incurre en una violación, sea porque busca mejorar artificialmente su rendimiento deportivo o por cualquier otra razón, debe ser sancionado como dice la normativa, a fin de pagar su pena y servir de ejemplo a sus colegas.

La lucha contra el empleo de sustancias controladas no solamente busca mantener la limpieza de la competencia. Como recordamos siempre, se trata de preservar la salud de los atletas, cuidarlos incluso de ellos mismos.

Pero a veces ocurren casos como el de Hassán Pena, el lanzador cubano que protagoniza una injusticia. Y no importa la opinión personal que pueda tenerse sobre el relevista o la falta que cometió, el planteamiento de fondo es que todo infractor debe pagar el castigo justo, ni más ni menos que aquello que le corresponde.

Pena fue amonestado con un extrañamiento de 25 encuentros, al ser sorprendido en el uso de una droga recreacional. Aunque se trate de algo que es legal en varios países de Europa y América, incluyendo Uruguay, Canadá y muchas ciudades de Estados Unidos, lo que hizo no es legal en Venezuela y el reglamento de la pelota criolla lo condena.

El punto es que el antillano no pide que eso se olvide. Aceptó la decisión liguera y quiere regresar, para seguir siendo protagonista de este beisbol, al terminar el lapso correspondiente.

Ese plazo debió expirar en noviembre. Pero en la interpretación actual, no ha terminado. Ante el planteamiento no expreso en algún artículo de que el equipo que le contrate debe jugar con un importado menos mientras transcurran los 25 duelos, los hechos harán que Pena y todos los extranjeros amonestados estén sancionados de por vida. Nadie les dará contrato. Y eso no es justo, porque es contrario a la norma y choca con el espíritu de la Política Antidopaje, que busca la reivindicación de los involucrados.

Eso último es tan cierto, que el programa de la LVBP incluye sesiones de terapia y rehabilitación para quien sea descubierto en uso de drogas recreacionales. Ni hay voluntad de cazar brujas ni es ese el objetivo.

El cubano, así como cualquier otro forastero señalado de incumplir la normativa, debería haber pagado ya la sanción, al haber transcurrido mucho más que 25 cotejosEs menester poner a los importados en la misma página de los criollos, en cuanto a derechos y deberes, reconociendo la peculiaridad de que no son parte permanente de la nómina de las escuadras y buscando la forma de tratarles de igual modo ante la misma ley que vigila los actos de ambos sectores.

Que sigan los controles. La Política Antidopaje da realce al circuito y a sus integrantes, que se dieron este mecanismo libremente, sin presiones de terceros, con el único deseo de cuidar la salud del espectáculo y sus protagonistas, con un costo importante que es financiado por los clubes y a menudo sin recibir el debido reconocimiento por una parte de la fanaticada, que desconoce esto último.

Lo conducente en este punto no es mostrar debilidad. Es hacer justicia. Y eso será posible si se aborda este asunto en un par de semanas, en la Jornada de Reflexión, y luego en mayo, durante la Convención Anual.

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Columna publicada en El Nacional, en su edición digital del martes 5 de febrero de 2019. No pudo circular en papel debido a las restricciones que sufre la prensa venezolana.

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1 comentario :

  1. hola ignacio, de verdad yo creo que el ya pago la sancion, se le debe dar otra oportunidad.

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Todos los derechos reservados © Ignacio Serrano, El Emergente. Dirección de BALOO Media. Licencia de OddThemes y VineThemes
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