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Un deportivísimo corazón


EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano

Aquello no era un diario. Era un Dream Team. La sala de Redacción de El Nacional, en los años 70, estaba llena de grandes reporteros y periodistas de fuste. Y en medio de ese equipo de admirados colegas, que tan bien informaban y que a tantos de nosotros inspiraron, sobresalía el equipo de Deportes, ese Todos Estrellas en la cobertura de la actividad física.

Todavía Abelardo Raidi se hacía sentir, con el inolvidable Heberto Castro Pimentel y Rubén Mijares, Jesús Cova, Rodolfo José Mauriello, Ali Ramos, Diógenes Carrillo, Carlos Ortega, referencias indiscutibles en el arte de conseguir la noticia y saber procesarla.

De ese tiempo es la leyenda que Rubén recordaba con orgullo: Miguel Otero Silva ordenó un estudio de opinión, para precisar cuál era la sección mejor escrita, la más leída, la más criticada. Para sorpresa general, Deportes aparecía con la mejor valoración en la pregunta sobre cuál página mostraba la más precisa sintaxis y el mejor manejo del castellano.

¿Cómo no iba a ser así, con esas firmas? ¿Cómo podría ser de otro modo, si José Visconti era uno de los más notables de la sección?

Antes de asumir responsabilidades mayores en El Universal, El Diario de Caracas y dirigir Meridiano, mucho antes de hacernos sonreír con su forma de dar las noticias en RCTV y luego en Meridiano TV, José fue un tenaz reportero y sobre todo un cuidadoso redactor, que trataba el lenguaje con el mismo cortejo y caballerosidad con que siempre le vimos tratar a su amada María Teresa, con el mismo afecto y cuidado con que siempre trató a quienes pasamos a su lado, fuera el encuentro casual con un televidente, el compartir una mesa entre amigos o un lugar en la cabina de transmisión.

El hombre que se convertiría en referencia para millones, con sus apariciones en la pantalla chica al mediodía y en la noche, con su festivo saludo (“Mis deportivísimos amigos”), con su despedida tempranera (“Apetito de campeones”) o su adiós más emblemático (“A sacarla de jonrón”), era un excepcional redactor, que pulsaba las teclas de la máquina de escribir con la misma prosapia y ameno culteranismo con que hablaba en la tele o en una conversación informal.

Parecía un corazón tan bullente de gozo por la vida como profundos eran su confesión cristiana, los divertidos guiños con que dejaba ver su cercanía a los miembros de la curia local y su conocimiento cabal, a veces hasta descarnado, de quienes éramos sus colegas, incluso los recién llegados.

Formó a muchos periodistas y nos leyó a todos, nos instruyó a todos y nos aconsejó a todos, sin mostrar acritud jamás. Defectos tenía, todos los tenemos, pero era imposible no rendirse ante sus artes, cuando delante del micrófono, en el programa que compartíamos en RCR, él quería hablar de don Andrés Bello y este columnista se empeñaba en hablar de beisbol, sólo para terminar admitiendo que se podían hacer las dos cosas a la vez. Así era él.

José era una tromba de afectuoso ímpetu, que supo entretener a la gente y formar a centenares de venezolanos: sus alumnos y sus compañeros.

Hay personas buenas que deberían vivir años sin fin. Son esas cuya siembra y recorrido tiene entrañable sentido. Pero no es posible. Siempre habrá una despedida. Una que, al menos en este caso, acompaña las lágrimas con el agradecimiento y la alegría de haber latido junto a tan deportivísimo corazón.

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Columna publicada en El Nacional, en su edición digital del martes 8 de enero de 2019. No pudo circular en papel debido a las restricciones que sufre la prensa venezolana.

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13 comentarios :

  1. Como para sacarla de jonron......Q.E.P.D.

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  2. Extrañaremos esa manera especial con la que Visconti describía el acontecer deportivo, su buen humor y esa energia tan positiva. Paz a sus restos.

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  3. Respuestas
    1. Estoy de acuerdo. Maravillosa la descripción de José Visconti. Fue un acompañante más en nuestros hogares a la hora de ver el noticiero. Aunque nunca lo conocí en persona, uno le tomó mucho cariño por su demostrada profesionalidad y carisma. La palabra correcta para José Visconti es ¡Gracias!

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  4. Full Carisma y apetito de león Q.E.P.D.

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  5. Increible cómo nos despierta el deseo de contar las experiencias vividas con nuestro bondadoso amigo! Magnífico escrito!

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  6. Gracias Ignacio, por ese hermoso y merecido recuerdo de Visconti. Tuve el placer y el honor de compartir con él, en la iglesia parroquial de Montalbán, y en las conversaciones que teníamos, mostraba eso que tu bien describes: gozo por la vida y afectuoso ímpetu dentro de las muchas cualidades que emanaban de su ser. Q.E.P.D.

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  7. Gracias por tu hermoso y descriptivo escrito, Ignacio. Tuve el honor y el placer de compartir con Visconti, en la iglesia parroquial de Montalbán. Siempre con su gallarda presencia y como bien lo describes, con su gozo por la vida y afectuoso ímpetu. Era un personaje singular. QEPD.

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  8. Wao, excelente articulo, Ignacio. La verdad es que habia puro lomito deportivo en esa sala de redaccion, Recuerdo que tenia un amigo que trabajaba como transcriptor en El Nacional y siempre me decia que los periodistas eran muy celosos con sus trabajos impresos, es decir, siempre estaban pendiente de que no hubiera errores ortograficos en sus escritos. Eran tiempos cuando al periodista se le respetaba su profesion, y, sobre todo los de El Nacional, quienes gozaban de mucha credibilidad. Paz a sus restos.

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  9. Ignacio Serrano, te considero como un excelente periodista deportivo. Felicitaciones....

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  10. Confieso que no me era simpatico porque resaltaba mucho su fanatismo por su equipo,en eso creo que Carlitos González y Rubén Mijares disimulaban mejor en ese aspecto, pero es innegable su calidad profesional y devoción cristiana y por eso mis respetos y paz a sus restos.

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  11. Visconti emanaba por las palabras y por los poros carisma, educacion, profesionalismo.

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