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Ricardo Sánchez y Ronald Torreyes de cara al futuro


El Emergente
Por Ignacio Serrano

Ronald Torreyes vivió en el Bronx el mejor momento de su carrera. No sólo jugó con los Yanquis, el equipo más popular en todo el planeta. Únicamente cinco de sus compatriotas han defendido en más encuentros a los Bombarderos (Álvaro Espinoza, Bob Abreu, Luis Sojo, Miguel Cairo y Francisco Cervelli, en ese orden). Y junto a ese privilegio, se convirtió en una curiosidad, una simpática presencia en el dugout, un jugador útil, que por su diminuta estatura y su habilidad para ayudar desde la banca, llegó a ser protagonista de reportajes de prensa y promociones del equipo.

El diminuto llanero ya no cabía allí, sin embargo. A pesar de su habilidad para defender el short, la intermedia, la antesala y no arredrarse si era enviado al outfield, fue sacado del roster en plena campaña y nuevamente pasó así en este receso entre campeonatos.

Su cambio a los Cachorros era inminente. O era Chicago o era cualquier otra ciudad. No iba a pasar limpiamente por waivers. Se trata de un utility con buen guante y .281 de average desde 2015. Aunque no tenga disciplina en el home ni poder para sumar extrabases, la relación precio-rendimiento es favorable, porque su salario es manejable. Era preferible aceptar cualquier cosa a cambio, antes que perderlo por nada.

Puede que haya sido para bien. En la Liga Nacional no hay bateador designado, así que la reserva ve más acción. Un jugador como Torreyes suele ingresar temprano a los encuentros, en cambios simultáneos que involucran al lanzador. Para su bien, además, tendrá como manager a Joe Maddon, un estratega que adora contar con peloteros versátiles, capaces de ir del cuadro al outfield.

Queda de su parte causar una buena impresión en los entrenamientos primaverales, y mejor si puede desarrollar cierta capacidad para tomar pitcheos malos y subir su capacidad para embasarse. Si lo logra, también será favorito de Maddon.

A Sánchez le queda un mayor recorrido, aunque su salida de los Bravos es un buen augurio, a pesar de no haber sido protegido y dejar atrás su estatus como uno de los mejores 30 prospectos de esa organización.

No viene de un año malo. Tuvo números aceptables, tomando en conjunto su desempeño entre Novatos y Doble A. Pero hay mucha competencia en las granjas de Atlanta y su desempeño no fue particularmente brillante al llegar a la mayor de esas categorías.

Sánchez se ha mostrado con Magallanes en este torneo. No lo ha hecho mal. Aunque solamente ha ponchado a 26 hombres en 35 innings, y los amantes de la tradición resienten que tenga foja de 0-1 después de ocho aperturas, apenas ha concedido 10 bases por bolas, muy positivo, especialmente al ser zurdo, y tiene capacidad para mantener la pelota a ras de suelo.

El dato favorito de este cronista es ese único cuadrangular que ha recibido el nativo de Puerto Cabello en su desempeño con los Navegantes. Ha mejorado en los últimos tres años su capacidad para evitar los jonrones, especialmente en el estadio más pequeño de la LVBP, que es su hogar.

Seattle es un escenario favorable para los pitchers y esa organización está en proceso de reconstrucción. Sin tantos brazos compitiendo por unos pocos cupos, como era en Atlanta, tendrá la oportunidad de dar el salto a las Mayores en 2019, si logra una buena cosecha en Triple A.

Columna publicada en El Nacional, en su edición del viernes 30 de noviembre de 2018.

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