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Phil Regan, Tom Evans y otras leyendas que merecen justicia


El emergente
Por Ignacio Serrano

Phil Regan tenía 80 años de edad cuando subió a la lomita aquella vez. Los medios de Nueva York abrieron los ojos y lo rodearon con cámaras y asombro. La noticia circuló profusamente.

Vestido con el uniforme de los Mets, durante un turno completo de la práctica de bateo soltó pelotas, con vigor y sin jadear. Hasta 2015 se mantuvo activo como manager en Clase A avanzada. Tenía poco más de un año en el retiro.

El Buitre comentaría luego que el beisbol es su fuente de la juventud. Y hay que creerle. Esta semana, ya con 81 años de edad, volvió por sus fueros, como coach de pitcheo de los Toros del Este, en la República Dominicana. Era mentira lo del retiro.

Regan es un claro candidato a formar parte de nuestro Salón de la Fama. Durante dos décadas, piloteó a los Leones, Tiburones, Navegantes, Cardenales y Bravos. Logró dos títulos, con Caracas y Magallanes, y dejó una profunda huella en la LVBP. Junto al dominicano Oswaldo Virgil, al cubano Regino Otero y últimamente su compatriota Buddy Bailey, son los estrategas extranjeros que por más tiempo y con mayor éxito han dirigido en nuestro beisbol.

Todos están lejos de entrar al templo de Valencia, a pesar de merecerlo. Y si algún día ingresan, posiblemente ocurrirá cuando ya no puedan estar presentes en el acto de aclamación. La lista de espera es muy larga, incluye antiguas figuras de la pelota amateur y de los primeros años de nuestro circuito rentado, en el caso del Comité Histórico, por no mencionar a quienes esperan su consagración en el Comité Contemporáneo, ex jugadores cuyo adiós ocurrió hace mucho, como Leonardo Hernández o Jesús Alfaro.

La propuesta de separar la papeleta de votación para elegir a los nuevos integrantes del templo ubicado en Valencia no solamente puede redundar en una mejor comprensión del público en general y mayor justicia en cada elección, llevando a la escogencia de una antigua estrella criolla en las Grandes Ligas en los años pares y sometiendo al voto los nombres de las figuras del circuito local en los impares. Además, permitirá que los foráneos que han engrandecido nuestro pasatiempo nacional reciban también el lugar que merecen.

Seis forasteros forman parte de los 77 elegidos que hoy tienen una estatuilla en nuestro Salón de la Fama. Todos nacieron en Cuba. Dos se hicieron venezolanos: Cocaína García y Aurelio Monteagudo. Los otros son Otero, Lázaro Salazar, Diego Seguí y Luis Tiant.

El actual sistema impide que un importado logre su entronización a través del Comité Contemporáneo, dejando su opción a un Comité Histórico que tiene una deuda muy amplia, con muchos buenos candidatos esperando.

Veamos el caso de Tom Evans. Vino tantas veces al país, que se casó con barquisimetana y ganó el Premio Regreso del Año, primer importado en ser considerado para ese galardón, gracias a su vuelta a las primeras planas, una vez que se recuperó lo suficiente de las lesiones en las rodillas, que terminarían enviándolo al retiro.

Evans disparó 58 cuadrangulares en ocho torneos. Ocupa un puesto entre los 20 mayores jonroneros y es el extranjero con más vuelacercas en la historia de la liga. Y sin embargo, apenas ha recibido menciones al aparecer en la planilla. Él, Regan y otros como ellos merecen una distinción a sus carreras.

Columna publicada en El Nacional, en su edición del miércoles 28 de noviembre de 2018.

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