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Alex Cora, vía Buddy Bailey

El emergente
Ignacio Serrano

Ya Alex Cora avisó que quizás utilice a su abridor Nathan Eovaldi nuevamente como relevista del octavo inning, en el tercer juego de la Serie Mundial. El plan original es que el derecho empiece el cuarto compromiso contra los Dodgers de Los Ángeles este sábado, pero Cora está dispuesto a triturar los convencionalismos, si la recompensa es alzar el trofeo de campeones.

Hace rato que los militantes del nuevo análisis e incluso algunos tradicionalistas han dado vuelta a las viejas maneras de ver y dirigir el beisbol.

Podemos ir atrás y encontrar gran cantidad de antecedentes. Toparnos con Lou Boudreau como manager de los Indios de Cleveland y su formación defensiva que hoy resulta tan común, empleada hace más de 70 años para tratar de limitar el daño que Ted Williams le hacía con el bate a su equipo.

Podemos remontarnos a los Dodgers de Brooklyn que gerenciaba Branch Rickey, el primer ejecutivo que contrató —también en los años 40 del siglo pasado— a un analista estadístico con la intención de nutrir al cuerpo técnico en el día a día, y dar pistas a la oficina sobre los cambios que era menester realizar.


Podemos buscar entre los héroes casi fundacionales de nuestra pelota profesional y rescatar los ejemplos de Pompeyo Davalillo, Domingo Carrasquel y otros zorros avezados, que doblaban la barra para traer un outfielder al cuadro o le buscaban una quinta pata al gato beisbolero, con tal de conseguir ventaja frente a sus contrincantes en un encuentro decisivo.

O podemos traer uno y muchos ejemplos de Buddy Bailey, el manager que convirtió a los Tigres de Aragua en una dinastía, hace tres lustros, apelando a métodos qué algunos criticaban y que muchos peloteros resentían, pero que resultaron una exitosa forma de manejar las carencias y sacar provecho de las situaciones que se le presentaban, en ruta a las seis coronas que conquistó.

Bailey nunca ha sido visto como un devoto de las nuevas tendencias, pero se dio el tupé de iniciar un juego de la Serie del Caribe con su bullpen, o emplear relevistas de principio a fin en aquellas ocasiones en las que no disponía de un abridor que le garantizara suficientes innings y, como consecuencia, el triunfo en esa jornada.

Hace 15 años era toda una rareza, pero nos acostumbramos a ver caminar al piloto sureño rumbo al montículo en el tercero, cuarto o quinto inning, para llevarse a su iniciador de esa jornada y llamar desde muy temprano a sus setups.

El mismo Bailey empleaba a sus abridores en plan de apagafuegos, particularmente en la postemporada o en el Clásico de Febrero. Aplicaba la misma lógica que Cora, Terry Francona o Joe Maddon aplican hoy. Puesto que los iniciadores deben completar una sesión de bullpen entre salidas, perfectamente pueden hacer esos 30 picheos en una situación real de juego y ayudar al staff cuando éste más lo requiere. Como ahora hace Eovaldi con los Medias Rojas de Boston.

Fanáticos furibundos y admirados analistas se disgustan en ocasiones al ver esto ocurrir. Puede que se trate de un atentado contra la tradición. Pero hace mucho tiempo que el inolvidable Pompeyo nos enseñó el camino: llámenlo viveza o sabermetría, lo único importante es ganar.

Columna publicada en El Nacional, en su edición del viernes 26 de octubre de 2018.

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1 comentario :

  1. Yo creo que Alex Cora ayer "se paso de maracas", como decimos en criollo, con respecto a Eovaldi. Si lo tenia anunciado como su 4to abridor creo que lo uso demasiado. Creo que el 3er juego marco un punto de inflexion en la serie, un antes y un despues, practicamente se quedo sin abridor para el 4to juego. Ojala y no le pese al final pero creo que el mismo le dio una bombona de oxigeno a los dodgers para el resto de la serie. es probable que la serie regrese al fenway Park, lo que no estoy seguro es a favor de quien.

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