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¿El mejor catcher de las Grandes Ligas?

El emergente
Ignacio Serrano

Dos detalles nada azarosos sugieren que Wilson Ramos está en el tope de su carrera. A pesar de la popularidad de Gary Sánchez, de todos los jonrones del dominicano y la enorme legión de seguidores de los Yanquis, ganó la votación para abrir en la receptoría del Juego de Estrellas, siendo representante del equipo más modesto de las Mayores, los Rays. Y ahora, es adquirido por los Filis, a pesar de encontrarse en la lista de incapacitados.

¿Cuántas veces hemos visto a un jugador lesionado ser traspasado a otra divisa? Saquen la cuenta y calculen el valor que tiene un pelotero así.

La dolencia en la corva que le impidió jugar en el Clásico de Julio no frustró la negociación. Hasta surgieron nuevos compradores, más agresivos. Terminó recalando en Filadelfia, uno de los dos equipos (el otro es Atlanta) que derrotó las apuestas para postergar a Washington y llegar a la recta final con la posibilidad de quitarles el banderín en el Este de la Liga Nacional.

¿Es Ramos el mejor catcher de las Grandes Ligas? ¿Son estas señales la inequívoca prueba de que llegó a lo más alto?

Su ofensiva es de lo más granado, sin duda. Al escribir estas líneas, pese a estar inactivo por más de dos semanas, compartía la cima entre los caretas con más impulsadas, con 53, y sus 14 jonrones únicamente se ubicaban por detrás de los 18 de Salvador Pérez y los 17 de Yasmani Grandal.

Hay más datos. Entre todos los mascoteadores con al menores 300 apariciones legales en el home, menos del mínimo requerido para pelear lideratos en promedios, el carabobeño es segundo con .297 de average, tercero con .488 de slugging, tercero con .834 de OPS y quinto con .346 de OBP.

El OPS ajustado es revelador. Nos permite comparar la suma del slugging y el promedio de embasado de cada quien, ajustándolo al estadio donde ha jugado cada quien. Ramos tiene 132 puntos y únicamente es superado por J.T. Realmuto, con 147. Vean lo que esto significa: el venezolano es 32 por ciento mejor que la media de todos los bateadores de la MLB, sin importar que sean infielders, jardineros o receptores. Notable.

Ramos ha sido consistente, luego de unas tres semanas flojas al inicio de la zafra. Terminó aquel slump con una seguidilla de 18 juegos con inatrapables, la segunda cadena más larga en la historia de Tampa Bay, y ha rondado los .300 con el madero desde entonces.

Baseball Reference le otorga números positivos en el WAR defensivo, con 0.6, mejor que Realmuto y Grandal, aunque sólo ha retirado a 22 por ciento de los corredores que han salido al robo, un departamento en el que Realmuto muestra 42 por ciento y el valenciano Pérez 45 por ciento.

Su capacidad para convertir bolas en strikes y evitar que los strikes sean considerados bolas es regular, de acuerdo con StatCorner. No está entre los mejores ni entre los peores. Hace el trabajo sin descollar para bien ni para mal.

En St. Petersburg, sin embargo, ganó fama por su conducción del pitcheo. Y puede que tuviera responsabilidad en el récord de .500 de los Rays, a pesar de tener un staff con sólo tres abridores y muchos nombres discretos.

Ese es el catcher que Filadelfia considera su nuevo bastión. Vive uno de sus mejores momentos en el diamante, y ahora tendrá la oportunidad de buscar por primera vez un lugar en la Serie Mundial.

Columna publicada en El Nacional, el miércoles 1° de agosto de 2018. 

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