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La buena suerte de Eduardo Escobar

El emergente
Ignacio Serrano

Zimbio.com
Estar en el lugar adecuado en el momento correcto. Se lo leímos por primera vez a Humberto Acosta o a Rodolfo José Mauriello en las páginas de El Nacional, cuándo nuestra adolescencia empezaba y ya queríamos seguir la carrera periodística.

Recordamos aquel lugar común al ver a Eduardo Escobar golpear la pelota a tierra de nadie y sumar otros dos tubeyes, para llegar a 32.

No solamente es el líder en dobletes de las Grandes Ligas. Escobar también es el toletero que más extrabases tiene, gracias a sus 12 cuadrangulares y sus 2 triples.

El maracayero ni siquiera tenía lugar en el lineup de los Mellizos, antes de empezar el campeonato. El campocorto titular Jorge Polanco iba a estar allí el Día Inaugural, con el venezolano en la banca, de no haber sido sorprendido en un examen antidopaje.

El aleteo de la mariposa, representado en la violación a las reglas de Polanco, terminó impactando en varios criollos y le dio pie a la que hasta ahora es una de las más sorprendentes y potencialmente mejores cosechas de un bateador nativo.

Escobar comenzó como el shortstop titular de Minnesota, gracias a la sanción que recibió su compañero. Y con el correr de las semanas destapó una tórrida defensiva que ha mantenido su average alrededor de los .300, con un OPS que se sostiene sobre los .900 puntos.

Cuando Miguel Sanó fue enviado a la banca, y posteriormente a las Menores, debido a una profunda sequía, el manager Paul Molitor decidió moverlo a tercera base y entregarle las paradas cortas a Ehire Adrianza. Otros dos venezolanos se beneficiaban así por el error de Polanco: Adrianza, que por primera vez ha disfrutado el jugar todos los días, gracias a su muy segura defensiva y a un bate que poco a poco ha empezado a soltar hits, y durante un tiempo Gregorio Petit, su suplente como utility, llamado de Triple A sin que antes de eso siquiera tuviera cupo en el roster de 40.

Todos se han aprovechado de lo inesperado, a propósito de lo sucedido con el dominicano. Pero ninguno ha sacado más provecho de la buena fortuna que Escobar.

El delgado jugador del cuadro amaneció el miércoles con proyecciones inimaginables para alguien como él. Si pudiera mantener el ritmo —y será todo un desafío, ya que queda poco más de la mitad del calendario— llegará a la asombrosa cifra de 73 dobletes, una cantidad jamás alcanzada en la MLB, donde el récord es 67.

Ya no hablamos de darle caza a los 54 de Magglio Ordóñez, que permanecen desde 2007 como el tope entre sus compatriotas. Únicamente seis toleteros han rebasado las seis decenas en la centenaria historia de la gran carpa.

“Yo sólo estoy trabajando duro, para tratar de ayudar al equipo a ganar”, declara una y otra vez el toletero ambidiestro, cuando es interpelado después de un encuentro por las cámaras de FOX Sports. “Trato de poner la parte gruesa del bate en la bola y dejar que las cosas pasen”.

Están pasando a ritmo de aplauso. La marca de extrabases para un venezolano en un campeonato es 89 y él ya lleva la mitad, gracias a sus 46 conexiones de múltiples almohadillas.

Aquel registro pertenece a dos legítimos sluggers, Andrés Galarraga y Richard Hidalgo. Pero hoy está en peligro porque en marzo, cuando los Mellizos enfrentaron lo inesperado, Escobar dijo presente, y estaba en el lugar correcto, en el momento adecuado.

Columna publicada en El Nacional, el jueves 21 de junio de 2018. 

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