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El futuro de Renato Núñez es ahora

El emergente
Ignacio Serrano

Zimbio.com
Renato Núñez era uno de los 20 mejores prospectos de los Atléticos de Oakland, fue el venezolano con más cuadrangulares en 2017, incluyendo las Grandes Ligas, y viene de liderar a los jonroneros en la Liga de la Costa del Pacífico. ¿Por qué su equipo original se arriesgaría a perderlo a cambio de nada, pasándolo por waivers, como sucedió este domingo?

Los californianos fueron víctimas del convenio colectivo de la MLB, que no permite a los clubes bajar una y otra vez a sus peloteros ad infinitum.

Un jugador puede ser enviado a las Menores hasta en tres campañas diferentes, sin que medie sanción para la novena. Es un límite que evita la explotación del pitcher o del bateador, que de lo contrario sería casi un esclavo, como en efecto sucedía en los tiempos iniciales de las Mayores y hasta la década de los años 60.

Núñez no tenía cabida en el roster activo de los californianos. Es antesalista natural, pero Matt Chapman es el dueño de la esquina caliente allí. Puede defender la inicial, pero esa es la posición de Matt Olson. Ha trabajado en el jardín izquierdo, pero Matt Joyce es quien patrulla esa pradera en el Coliseum. Pudiera ser alineado como designado, pero ese es el papel de Khris Davis, el principal slugger de la novena.

Los A’s trataron de enviarlo a Triple A, con la esperanza de que nadie tuviera cupo para él y se abstuvieran de tomarlo en waivers. Pero siempre hay alguien dispuesto a apostar por un toletero capaz de sacar la pelota del parque con la frecuencia que lo hace el carabobeño, en la esperanza de verle desarrollar su potencial en un nuevo hogar.

Es algo que sucede con frecuencia, tanto en la gran carpa como en la LVBP. Acá, por ejemplo, Balbino Fuenmayor fue una decepción del Magallanes y terminó como figura estelar de Caribes. Héctor Rondón, en el norte, creció como prospecto de los Indios de Cleveland, no floreció, pasó a los Piratas de Pittsburgh y terminó siendo cerrador de los Cachorros de Chicago.

Núñez tiene armas para triunfar, siempre y cuando pueda moderar algunos excesos producto de su natural proceso de desarrollo. Necesita reducir el número de ponches. Ha superado el centenar en cuatro zafras distintas en las Menores, incluyendo un tope personal de 141 en 2017. No le haría mal tomar más boletos, aunque su promedio de embasado crecerá si abanica menos la brisa y puede poner más veces la pelota en juego.

Reducir el número de fusilados también redundaría en un aumento de su average, que fue de .249 el año pasado. Parece la clave para un eventual florecimiento, que pudiera tener en el Globe Life Park un lugar ideal para desplegar sus habilidades.

El estadio de los texanos fue el segundo más favorable a los bateadores en 2017. Únicamente en el Coors Field de Denver se anotaron más carreras que en la casa de los vigilantes, un panorama positivo para quien, como el nativo de Valencia, depende del swing como principal característica.

Los Rangers, además, acaban de bajar a Ryan Rua, quien debía ser su jardinero izquierdo esta temporada, y necesitan urgentemente los extrabases que iban a aportar los lesionados Elvis Andrus y Rougned Odor.

Puede que se haya abierto una oportunidad preciosa para Núñez, que es tomado por Texas con la posibilidad de poder aplicar el viejo axioma beisbolero: haber llegado al lugar correcto en el momento correcto. Veremos.

Columna publicada en El Nacional, el martes 17 de abril de 2018. 

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1 comentario :

  1. No solamente el bateo, también a la defensiva a experimentado problemas. tanto en la antesala,cómo en el jardín izquierdo

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