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El desafío de Miguel Cabrera

El emergente
Ignacio Serrano

Detroit Tigers v Cleveland Indians
Zimbio.com
Todos envejecemos con el paso del tiempo y está claro que Miguel Cabrera perderá algún día la capacidad para batear con fuerza y altos promedios. Los únicos que pudieron engañar a Cronos jugaron mayormente en la Era de los Esteroides. Pero con 35 años de edad, hay motivos para pensar que al inicialista le queda algo de pólvora en la faltriquera.

Cabrera viene de poner los peores numeritos de su carrera, con .249/.329/.399; nunca dio menos jonrones ni empujó menos rayitas que en 2017, contando temporadas completas. Tampoco había jugado con dos hernias en la columna, claro está.

Su desafío es volver al nivel de antaño. No será el mismo que ganó la Triple Corona y tendrá menos oportunidades de empujar carreras en un lineup devastado por la reestructuración de Detroit. Su verdadero regreso, por ello, posiblemente se medirá en promedios, no en estadísticas absolutas.


Es verdad que a los 35 queda mucho menos de la mitad por recorrer. Es la curva descendente para los peloteros. En algunos casos eso dura más que en otros, pero es obvio que el fin queda más cerca. La vida es una cuenta regresiva para todos.

¿Cuánto le queda a Cabrera? El tiempo lo responderá. La historia, sin embargo, ofrece ejemplos, siempre y cuando la salud acompañe al toletero derecho y se encuentre recuperado de las molestias dorsales que le disminuyeron en la justa anterior.

Bill James, uno de los padres fundadores del nuevo análisis en el beisbol, tiene una fórmula que compara las estadísticas de todos los grandeligas, ubicándolos en un mismo escalafón. Puede ordenarse con los registros totales de cada quien o hacerse un corte por edades.

Veamos a los 10 toleteros que rodean a Cabrera en la aproximación de James, contando sus cifras hasta los 34 años de haber nacido: Albert Pujols, Frank Robinson, Hank Aaron, Mel Ott, Manny Ramirez, Ken Griffey Jr., Willie Mays, Vladimir Guerrero, Al Kaline y Stan Musial. Ocho son miembros del Salón de la Fama, Pujols lo será cuando se retire y Ramírez lo hubiera sido, de no ser por sus escándalos de dopaje.

Tan brillante compañía es reflejo de lo que todos hicieron en las primeras tres cuartas partes del camino. La cuestión es ver qué hicieron a partir de allí.

Tomemos al grupo de inmortales: Robinson largó 28 jonrones y empujó 99 carreras en 1971, con los Orioles. Aaron la sacó 44 veces y ligó para .300, con 1.003 de OPS, en 1969, con los Bravos. Ott sacudió 26 bambinazos para los Gigantes en 1944, con promedio de embasado de .423 y .544 de slugging. Y Griffey desapareció 35 pelotas con .301 de average en 2005, con los Rojos.

Mays acumuló 37 vuelacercas, con 103 remolques para San Francisco, en 1966. Guerrero llevó 115 anotaciones a casa, con 29 conexiones de vuelta completa en 2010, con los Rangers. Kaline tuvo .377 de OBP y .450 de slugging en 1970, con los Tigres. Y Musial lideró la Liga Nacional con 109 fletadas en 1956 con los Cardenales, con .310 de average y .908 de OPS.

Todos tuvieron sólidos aportes a los 35, aunque fue el canto del cisne para Ott, Kaline, Robinson y Guerrero, y pese a que, salvo por el incombustible Aaron, al resto le quedaban sólo dos o tres buenas cosechas más.

Tiene razón Cabrera es pedir únicamente buena salud. Es fundamental tenerla, para regresar y así iniciar el remate de su estupenda carrera.

Columna publicada en El Nacional, el domingo 25 de febrero de 2018. 

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