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El desafío de Félix Hernández

El emergente
Ignacio Serrano

Zimbio.com
Han pasado nueve años desde la última vez que alguien dudó ante la pregunta sobre quién sería el pitcher abridor de los Marineros el Día Inaugural. Allá por 2008, Félix Hernández era ya una figura en el staff acuático, pero Erik Bedard acababa de llegar en un cambio con los Orioles y recibió la asignación de encabezar la rotación.

Hernández superó los 200 innings en esa campaña, pero todavía no subía a las alturas que alcanzaría en el tiempo que estaba por comenzar. Lo mejor del derecho nacido en Valencia inició en 2009, cuando encabezó la Liga Americana con 19 victorias.

Lo que vino después fue brillante. En un lapso de siete campañas, hasta 2015, tuvo marca de 104-65, con 2.83 de efectividad y 1.549 ponches en 1.596 entradas,  apenas 414 boletos, un premio Cy Young, dos lideratos de carreras limpias en el joven circuito y la bien ganada reputación de ser el mejor pitcher derecho del beisbol.

Esa hoja de servicios y el deseo de permanecer en el estado occidental de Washington llevó al venezolano a convertirse en el pelotero más querido de su divisa. Nació allí la leyenda del Rey Félix. Su negativa ante cualquier rumor de cambio hizo crecer su estatura en la novena. Contra el consejo de los más arriesgados, firmó en 2013 un contrato por siete campañas que le garantizaba 175 millones de dólares y que, desglosado por torneo, le daba el salario promedio más elevado para un lanzador en las Grandes Ligas.

Hernández cumplió 29 años de edad en 2015, cuando ganó 18 encuentros. Venía de ser campeón en efectividad con 2.14. Pero algo inesperado estaba a punto de pasar.

El intocable serpentinero, el autor de un Juego Perfecto, el que hacía honor a su apodo real, se convirtió en un tirador mortal en 2016, en parte debido a las lesiones y en parte por su reticencia a aceptar que su recta ya no es el arma letal que algún día fue.

Los problemas físicos han sido, desde entonces, su mayor enemigo. Únicamente ha iniciado 41 compromisos en las últimas dos zafras, en las que muestra 4.01 de efectividad, una merma en los ponches y un incremento preocupante en los boletos y jonrones.

Así llega el Rey a 2018, en la inusual circunstancia de quizás no ser el pitcher del Día Inaugural por primera vez en casi una década.

James Paxton es su rival. Pero todo sugiere que los Marineros están esperando que el venezolano demuestre lo que tiene en el brazo, a fin de ratificarlo como número uno.

No es difícil de entender. Hernández es el monticulista con más ganados, episodios, aperturas y ponches en la historia de Seattle. Es también el abridor con la mejor efectividad, el mejor WAR y la mejor efectividad ajustada. En una escuadra por la que pasaron Randy Johnson y Jamie Moyer, nadie tiene mejores registros. Es una leyenda con un prestigio bien ganado.

El derecho de Flor Amarillo cumplirá 32 años de edad el 8 de abril. Apenas está empezando la segunda mitad de su carrera, en teoría. Pero pudiera no ser así. Esos 2.502 innings y un tercio que acumula en el hombro, esos 202 episodios que promedia por campaña desde que se quedó para siempre en la rotación de los Marineros, en 2006, exigen el pago de un impuesto muy alto. Por eso su recta no camina a la misma velocidad. Por eso está obligado a reinventarse.

Ese es su desafío en la justa que comienza.

Columna publicada en El Nacional, el martes 27 de febrero de 2018. 

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